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Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Jue Sep 11, 2014 6:38 pm

Me da vueltas la cabeza, realmente estoy en una situación poco agradable no me agrada sentirme desorientada como ahora, creo me a dado fiebre por la humedad que asecha mi cuerpo y aun siento algo de debilidad, los ojos me arden un poco pero la visión que acabo de tener, fue tan real acaso se trataba de una alucinación debido a la fiebre?, mis labios se sentían secos  y me dolía ligeramente la cabeza por lo que me tome la frente con la mano derecha suspirando con pesadez.

Un sujeto se acerca a la joven pelirroja anunciando con modales que saben su identidad, esta al parecer en la enfermería, escucha cada una de las palabras del hombre de bondadoso aspecto que se presento ante ella , le ofreció agua situación a la que la princesa del fuego bebió con algo de ansiedad por la terrible sed que le  aquejaba en aquel momento, vio las frutas y escuchaba sobre el señor de las tierras, la primera parte de su plan se podría considerar  un éxito, después vio al sujeto sosteniendo su vaso y añadió en un tono algo débil- Amable señor, me puede decir donde se encuentra el señor Lans necesito intercambiar algunas palabras con el de forma urgente- coloco el vaso  en la cómoda y trato de levantarse -necesito hacerle una petición, después podre hablar con su padre  si no es molestia-  el fuerte de Rise no era la amabilidad mas sin en cambio algo, digamos una sensación aqueja su pecho por lo que acaba de vivir, va en contra de todos sus planes mas desea salvar a su pequeña hermana, aunque ella misma desconoce las verdaderas razones, el señor de los Tartare le dijo que estaba presa por lo que podría ser demasiado tarde.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Jue Sep 11, 2014 6:55 pm

Madre…es demasiado no puedo con esto papa es diferente y Rise me odia no se qué hacer –la dragona bufo con algo de desesperación, por mucho tiempo a buscado un numero finito de respuestas más cuando esta por contestar alguna simplemente surgen más preguntas situación que comienza a desesperarle y lejos de ello su situación no parece mejorar –Efreet debes recordar que en este mundo no existen las personas malvadas solo gente equivocada, esta gente a sufrido mucho y es natural que desconfíen de ti como cuando me asesinaron en casa pero por ello es que tú debes ser más fuerte y afrontar las consecuencias de tus acciones, si tu destino a de ser morir que se vea que  estas arrepentida de tu error que tomas conciencia y responsabilidad por ello yo siempre estaré aquí esperándote y sobre tu hermana…debes tener paciencia ella está sufriendo debajo de esa mascara de poder que se ha creado confió en ti…


Efreet sonrió a su madre y pronto abrió sus ojos de golpe, le dolía todo el cuerpo sobre todo el pecho, sus ropas estaban manchadas de sangre  seca y sentía un frio atroz, sus labios estaban secos y estaba toda sudada  aun con síntomas de la fiebre, su expresión era de debilidad mas noto que estaba atada a unos grilletes que sostenían su cuerpo por las muñecas, estas estaban ya marcadas por los mismos y con algo de voluntad se pudo sostener en pie para aligerar el peso, miro a su alrededor y vio a su alumna atada  al igual que ella  e inconsciente-Que diablos a pasado?- añadió de forma baja dado que por la ausencia de agua su garganta estaba muy seca  después de ver a kiel se remojo un poco los labios aun se sentía muy mal presa aun de la fiebre- Kiel…-añadió bajo y susurrante –Niña despierta…- su alumna no es tan fuerte y no volvía en si situación que no le agradaba por lo que vio la puerta de la húmeda gruta donde se encontraba y hablo fuerte –alguien?...- necesitaba ayuda urgente para con su pupila. 

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Jue Sep 11, 2014 7:36 pm

Esta joven me crea una sensación que no puedo describir y además es la primera vez que siento una aura tan extraña, cuando comenta lo de su respuesta sonrió de forma afable –de verdad? Sois una dama muy hermosa y de fino aspecto cualquier alma enamoradiza caería seguro rendida a sus pies señorita-  añadí con algo de galantearía en mis palabras y me centre en lo que esta decía –bueno en eso tiene razón, cada cabeza es un mundo  como he dicho a mí se me hacen algo incomodas dichas prendas mas no niego que hacen gala de la belleza femenina en algunas ocasiones, de hecho me e visto  en algunos casos donde debo usar dichas galas- añadí recordando aquellos embarazosos bailes de luna llena en los salones de la ciudad con algo de pesadez.


Cuando el tema se centro en Helena no pude evitar ser golpeada por la nostalgia, suspire  y le vi tratando de reobrar mi postura, después de su comentario mire   el techo unos segundos –No te imaginas lo duro que fue no solo para mí sino para toda mi familia, el hecho de perder a helena es un estigma que hemos tenido por muchos años por ello he decidido no detenerme hasta encontrarle- añadí con decisión en mi mirada más al oírla dije –tiene razón sería bueno tener un guía o algo-  me percate que la joven rubia acudía al canto relajante de una joven, mientras esta se acercaba a ella  yo solo permanecí en mi sitio escuchando la melodía y viendo a la pelirroja degustar de su hermosa canción, nunca he sido muy sociable  con la srta Natsumi fue algo extraño y diferente.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Risty Keikodi el Vie Sep 12, 2014 11:54 am

Cuando me desperté y pregunte que ha pasado escuche a la muchacha desconocida y después a mi amo eso hizo que le sonriera para decirle con un tono cariñoso a mi querido Lans - hay amito, de verdad siento mucho a verte preocupado pero me perdí y al final bueno parece que nos desmayamos - le comente también tenia para esa chica que nos había ayudado porque lo que había escuchado había sido ella quien nos había encontrado la mire con una sonrisa.

- Gracias por recogernos guapísima - le dije con un tono muy amable, la verdad es que necesitaba descansar un buen rato para estar al 100% ya que el frió no me gustaba mucho y si había podido aguantar mas que mis dos compañeras pero a final caí, pero en fin, solo que me recuperase un poco y tuviera un poco de sexo ara alimentarme bien estaría lista.

Así que cuando estábamos en el castillo Lans ordeno que me llevaran con los médicos le sonreí y solo cerré mis ojos para así ser llevada con los médicos para que me atendieran, bueno no me iba a quejar porque necesitaba ser atendida así que deje que me llevaran sin decir nada, solo después de aquello yo misma me encargaría de las prisioneras a ver que podía hacer por ellas como cuando cure a la dragona y la salve que mi amo querido la matara

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Natzume el Dom Sep 14, 2014 11:53 pm

la conversación entre Hilary y mi presencia se vuelve más fluida y  calmada donde ambas mujeres tiene un mismo objetivo y meta el cual es encontrar a su hermana mas el hecho de no pertenecer a estas tierras se ven obligadas a pedir o solicitar asistencia de un soldado de la guardia del castillo el cual la pequeña vampira encuentra gracias al canto de una bella muchacha de cabellos rojizos la cual lleva un uniforme – ya veo hay personas en la que le gusta distraer su mente en algo que le gusta y el canto es una de las arte que no todos pueden hacer – la voz de la pequeña es suave y calmada mientras le mira con suavidad – esto sonara mal pero en este momento estoy necesitando de la asistencia de un guardia del castillo para ir donde se encuentra los refugiados ya que estoy buscando a mi hermana y  es posible que se encuentre en ese lugar mas no puedo ir sin el resguardo de alguien que pertenezca a este reino y no solo yo ella también me acompaña – la muchacha se mantuvo en el mismo lugar sin apartar su mirada de la muchacha manteniendo una escancia de misterio e intriga en la cercanía – disculpa mi modales al no presentarme antes soy Natzume Del Clan Yamamoto – en esa noche tan fría la mirada de la pequeña vampira permanece en calma tras presentarse ante la muchacha, en este momento la vampira simplemente tiene puesta la mirada en ella y en Hilary.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Lun Sep 15, 2014 5:00 pm

Consumado estaba, las fuerzas había vuelto hacía él como rayo de luz después de una tormenta, por fin los pulmones de Dante respiraban aire fresco y a pesar de estar encarcelado un hombre por fin se acercó a él con tranquilidad, la sentencia estaba dictada para él ¿morirá?, ¿vivirá? No importaba cual fuese la conclusión, tan solo necesitaba salir de aquel lugar, quería ser libre por fin ya estaba harto de esa celda oscura con olor a humedad y dormir sobre paja fría y sin una manta – Se ha decidido tu castigo, llevas casi cien años desaparecido y durante ese tiempo ni una sola lengua ha hablado mal de ti – el dragón solo escuchaba con tranquilidad, con la mirada fija en el hombre que le hablaba con una pergamino desenrollado entre las manos.

Por lo tanto, saldrás bajo fianza por una cantidad de diez marcos sin ningún otro ajuste en la cuenta – Dante no tenía momento para regatear, hablaba de su libertad en tan solo cinco monedas de oro, tal vez no tenía los diez marcos de plata en sus manos pero con lo que poseía podía comprarse una casa pequeña con un patio para el cultivo de hortalizas, por lo que se armó de valor para poner una oferta ante el juzgado – Mi señor juez, lamentablemente no soy poseedor de diez marcos de plata, pero joven y vigoroso si me permitieran trabajar a sus servicios no dudaría cubrir la cuota que se me solicita, agregando los meses de interés o retrasos que se me pudieran agregar – El hombre le miró espetado, como si blasfemara su nombre.

Dante sabía que no era buen momento para tales cosas, pero una de sus especialidades era poder hablar con la gente como tal – Además al llegar a esta tierra he sido discriminado por sus soldados – miró a uno hombre que al mirarle hizo un gesto de sorprendido – Me arrebataron de mis ropas y me dieron esta pesada armadura y junto a mis ropas se hallaba mi dinero – enseguida un soldado de entre ellos saltó en contra de las palabras del azabache – andaba corriendo por los tejados señor, era muy sospechoso un hombre como tal – el juez le miró, incrédulo de las palabras de su soldado – no hay prueba alguna de que haya alterado algo mientras estaba en los tejados, pero si hay prueba de que me patearon y me despojaron de mis ropas – nuevamente el hombre del pergamino regresó la mirada hacía Dante y suspiró – Serán quince marcos de plata y tendrás que pagarlo antes del siguiente solsticio, trabajaras en el palacio real como parte del personal de la limpieza y no hay objeciones – demandó aquel hombre.

Dante asintió con la cabeza y aceptó tal oferta, era peor a perder sus únicas diez monedas de oro que traía en el bolsillo. Y así fue como el dragón comenzó a trabajar en la limpieza de ese enorme castillo, llevaba un grillete en el cuello que representaba que tan solo era un sirviente, un esclavo bajo fianza y al principio todos en el almacén de limpieza le tenía miedo, pero usando sus técnicas de alquimia, comenzaba a mezclar los materiales de limpieza para hacer unos mejores y aplicar todo lo que había aprendido en sus años en una jabonería, la limpieza no era lo suyo, pero a Dante ese trabajo le quedaba como anillo al dedo, sus compañeros se sorprendían al ver sus habilidades de limpieza e incluso las sirvientas pedían ayuda al momento de limpiar las ollas de comida y los caños destrozados por la húmedas y el uso constante de ellos, hacía nuevas fragancias para los cuartos de baños, las habitaciones y pasillos, una mezcla de aromas y limpieza total en aquel lugar.

Esta vez le toco dar un paseo por las mazmorras, le habían ordenado que se encargara de una celda especial para los nuevos, aquellos lugares eran horribles, apestaban de los infiernos y para alguien de olfato sensible como el dragón era realmente asqueroso, además de estar oscuro, solamente la gente mala era llevada allí, así que las probabilidades de salir eran pocas, por lo que no había quien las pudiera limpiar, pero está vez Dante fue quien pudo conquistarles, conforme iba caminando las antorchas se encendían y las miradas de aquellos que ocupaban aquel lugar se limitaban a despreciarle, pues el azabache destilaba un aura asesina que los mantenía a cierta distancia, iba detrás de los guarias que llevaban adelante a dos chicas, quienes parecían estar pereciendo ante una calentura poderosa. Cuando terminó de “arreglar” en el sentido de la palabra, las chicas fueron echadas allí y ofendidas por los guardias, también fueron menospreciadas; pero Dante no podía menospreciar a quienes eran de su misma raza.

Dante miró lo que tenía en sus manos, agua sucia y un trapeador, la mayor parecía tener una herida grave reciente y sus vendajes estaban sucios. Un guardia se le acercó para reprenderle, al mirar que una de ellas luchaba por que su compañera sea salvada – ¿Qué haces estúpido?, ¡cierra y date prisa! – exclamo espetado, pero Dante no dio ni un solo paso.

Mi señor – dijo el dragón.
¿Huh? – el soldado parecía estar aturdido.
A este paso ninguna de las dos lograran llegar al cepo, morirán hoy mismo aquí, sin ser juzgadas – agregó Dante.
Se lo merecen, por atacar al Príncipe Lans Tartaré – demandó el soldado.
¿Y ese el deseo de su señor? – volvió a reprochar el pelinegro.
Has lo que quieras, yo no tomaré la responsabilidad de tus actos – el soldado chasqueó la lengua y le dio la espalda.

Dante asintió y fue por algunos materiales, aunque solo logró encontrar unos vendajes y agua limpia, recogió algo de paja para poner la cabeza de aquella dragona hembra y remojo sus labios secos, limpio su herida con un poco de alcohol para que esta no se retorciera por el dolor y le cambio los vendajes y luego se acercó a la otra, estaba a punto de morir, el dragón metió las manos en el agua limpia y comenzó a disminuir la temperatura de estas, remojo aquel trapo y colocó sobre su frente para intentar menguar la fiebre, luego con restos de comida que suelen darle a los encarcelados preparo una extraña medicina, para combatir una fiebre se necesitaban bacterias muertas que pudieran eliminar a las otras, por lo tanto el pelinegro creo anticuerpos con aquellas bacterias conseguidas en comidas, el sabor era horrible pero eso podía evitar la posible muerte de dos seres vivos, más no sabía que le prestaba ayuda a la misma Efreet Oda y a su discípulo. Cuando hubo finalizado con el tratamiento, abandono el lugar, esperando que estás al menos pudieran ver un mañana.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por NPC el Lun Sep 15, 2014 7:43 pm

Las horas corren lenta para las personas, rápido para aquellos que trabajan sin descanso, y no trascurre para el mundo como para los demás, pues el tiempo del mundo es sencillamente eterno.

Se hizo la medianoche en la región de Asbru y el frio se hace notar, aunque comparado con los días que acaban de pasar ese día no es nada. Pero con tanto herido y enfermo el frio es considerablemente peligroso, pues podría darle a muchos el empujoncito final para que caiga en el mundo de la muerte. Kuroyami es una de esas personas que está sumamente golpeada y agotada, un frio como ese puede dejarla sin vida si la toma desprevenida, aunque eso está lejos de pasar, porque si bien sale de su refugio al ser tan pequeña es tomada en brazos de un soldado que la lleva cubierta de mantas, así que el calor de las mantas y del cuerpo del soldado la calienta a la perfección como para que el frio de la madrugada que comienza no haga estragos en ella.
Mas al rato estuvieron caminando por las calles de la villa donde toda la gente trata de volver a su hogar o de solucionar sus problemas de algún modo, y en diez minutos tal vez quince ya estaban en el centro de la villa donde está la plaza, esa rotonda que tiene muchos edificios de importancia a su alrededor, entre ellos la iglesia de ese lugar.
Spoiler:

Al estar casi frente de la iglesia los ánimos se elevaron en las personas cercanas y de los alrededores, acompañado por algunos soldados y más de los refugiados más necesitados se hace presente ahora el sacerdote local, el único sacerdote con el que cuenta esa golpeada comunidad.

-Reúnanse buenos hijos del Master, vengan a mí con los corazones abiertos, y recuerden, nada de lo que pueda sucedernos pasa solo por pasar, estamos a prueba cada día, y por eso cada día seremos mejores- Rápidamente las personas rodean a ese anciano sacerdote quién los va saludando y guiando a casa paso hacia el interior de la iglesia. Al poco tiempo de su llegada solo los soldados obligados por su trabajo estuvieron fuera del recinto sagrado escuchando la misa y las palabras del sacerdote. Guian a Seikato y a Kuroyami hacia dentro del recinto y se les unen algunos soldados mas. Charlan entre ellos los soldados buscando en sus registros los nombres de Seikato y luego de mirarlo con cara de pocos amigos se dirigen hacia él.

-Necesitamos también el nombre de la chica, dinos como se llama- Ordenan esos hombres mientras siguen buscando en sus registros el nombre de Seikato, y luego también buscaran el nombre de esa chica, porque todos son sospechosos allí, todos quienes no se sepa quiénes son realmente son altamente sospechosos.



En el castillo muchas cosas suceden al mismo tiempo, desde soldados que cantan con nobles a su alrededor hasta los recién llegados que necesitan mucho buen trato y descanso. El dragón de mala fama por ahora consigue un puesto a prueba a su favor, los rumores de lo que es son rumores extranjeros, y como tal no se puede juzgar algo que no se conoce en realidad, si se toman medidas y como tal se lo desprecia, pero entre unos cuantos rumores y una posible y futura contundente realidad que Dante puede construir allí en Asbru la diferencia es abrumadora. En tiempos de guerra todo hombre es necesario, y si ese joven puede ser útil aunque sea fregando ollas y limpiando los baños que así sea, se le dará lo que sea que haya para limpiar hasta que salde sus deudas, y tal vez una vez limpio su nombre y su inocencia demostrada pueda incluso tener un futuro mejor por esos lares. En su afán de hacerse con un buen nombre con buena reputación que le permita ser libre llegue a ese sitio donde nadie, pero nadie quiere ir. Los condenados allí ya se dan por muertos, y los que cuidan ese sitio lo detestan. No hay buen aire allí, menos es la comida y el agua que les dan, es el ultimo sufrimiento la mazmorra antes de morir, así lo llaman y así lo hacen. La mugre en ese lugar es insufrible, lo mismo la humedad y las ratas que van de un lado a otro que tienen el tamaño del pie de un buen soldado, son enormes. Extrañamente para lo que se espera del lugar no solo encuentra allí hombres hostiles, sino que además encuentra mujeres, bellas y jóvenes mujeres en mal estado de salud. Más de uno de los que cerca se encuentra si pudieran las violaría, pero como están encadenados no se pueden tocar entre ellos. Las dos mujeres hierven en fiebre, una de ellas está muy pero muy mal, y la que está consciente tiene heridas en el cuerpo cerradas, pero fácilmente pueden volver a abrirse si no se la trata con cuidado.

En similar situación pero mucho mejor ambiente se encuentra Risefrett Oda, ella está en una cama tapada con mantas, tiene agua y comida para beber, además de un anciano curandero para atenderla y en esa habitación solo esta ella siendo atendida, básicamente esta de lujo la chica a comparación de muchos otros en ese lugar. La chica pelirroja bebe y come con ayuda de su anciano cuidador y le hace una petición que hace sonreír al hombre viejo.

-El príncipe Lans…Debería de descansar, tememos por su salud…Por lo que puedo saber ya está aquí, regreso de traer a esas personas que buscaba hace apenas unos momentos. Si no está durmiendo ya no debería tardar mucho en irse a dormir. Sobre el rey…Él la buscara cuando tenga tiempo, y eso puede que tarde en suceder- El anciano es muy sincero con ella, y le incita a que siga alimentándose-Usted no se mueva princesa, yo iré a buscar al príncipe Lans, lo enviare a llamar, tal vez este despierto, pero lo mejor para usted y para él es que duerman, ya podrán hablar tranquilos en la mañana…El príncipe, el príncipe es sin duda muy especial, amamos al rey y lo respetamos como tal, pero todos tenemos esperanzas en que el hijo superara al padre sin dudas, algún día sin dudas-El anciano claramente está dispuesto a ayudarla, y también es claro de su aprecio hacia la corona y su familia.

La hibrida de ángel y demonio que se encuentra junto al príncipe del oeste ha dado sus ideas y son tenidas en cuenta, por lo que los soldados se acercan a ella a tomar sus armas en custodia, y luego de ello la dejan en paz, aunque la miran de reojo, es una extranjera y como tal tienen que mantener bajo vigilancia, solo por si las dudas. El príncipe del oeste por su lado parece que tiene vía libre para dormir, aunque siendo él quien es nunca se sabe lo que le puede pasar a él y sus alrededores.


Así llega y pasa la medianoche en el oeste de Asbru, en la región que por alguna razón demonios y ángeles se ven involucrados por igual, aunque poco se sabe de los reales motivos de esas inesperadas “visitas.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Enea el Mar Sep 16, 2014 5:49 am

La noche avanzaba y con ello mis oportunidades de salir de alli. Aun era pronto, pero yo misma sabia lo efimero que era el tiempo. Pero ahora me encontraba desgraciadamente en un mal lugar y momento.¿por que había cantado?. ¿porque esa noble tenia que haberme pedido ayuda. Aun asi la mire a ella, era rubia, de un aspecto bastante infanti, parecia como una muñeca con aquella luz de noche. Mientras que la otra chica era una clara guerrera de aspecto noble y tambien rubia, pero al parecer mas cortada. Pense poco a poco todo lo que Natzume me decia, hasta que finalmente empezo a presentarse.
-Encantada señorita Natzume del Clan Yamamoto.  Mi nombre es Ignis.
Dije sin intencion de dar mi nombre por si aquellos hombres habian descubierto algo sobre la procedencia de la espada enterrada,aunque estaba claro que ahora tenian problemas mas serios ya que con todo en calma nadie habia decidido ir a mirar ni investigar. Ahora todo el peligro estaba en mi comportamiento y actuacion. Estaba entre la espada y la pared. No sabia muy bien el protocolo de los soldados internamente, si habia un jefe y quien era o si todos actuaban libremente. Me habia fijado en eso durante todo el tiempo, pero apenas habia notado gran cosa. Solo que unnos se sustituian por otros sin un jefe notable, y que al parecer no tenian instrucciones de nadie. Pero algunos de ellos habian mirado con mala cara a aquellas humanas y alomejor podia costarme mucho. Mas costaría si en toda la noche no ocurriese nada y acabase alli en forma de espada. Asi que finalmente decidí.
-Si es lo que deseais, os acompañare a ambas encantada.
Podía recordar donde me habian capturado la primera vez, estando con todos los refugiados. Sabia el mapa del castillo para ir a matar a Lans, pero poco mas. Sería cuestion de suerte y tiempo encontrar a las personas desaparecidas. Entonces me levanté y dejando mi puesto llame a la guardia, para que me sustituyeran unos momentos. Tras eso me tape completamente al notar mas el frio y mire a la chica mas mayor de las dos a la que salude tambien. Luego mire a Natzume y sonrei.
-Os acompañare y cuidare hasta que encontreis a vuestra hermana. Pero si no se encuentra donde los refugiados no podre hacer mucho mas.
Las respondi mientras me guiaba por mi olfato y oido hacia donde escuchaba que habia mas gente, y relacionandolo con el lugar donde me habian capturado. Ahora por lo menos parecia estar mas fuera de peligro que antes. Baje las escaleras y recorrí varios lugares hasta llegar finalmente al lugar indicado. Una vez allí mire a las dos mujeres.
-Pues aquí es.¿se encuentra vuestra hermana ahí dentro?
Dije algo extrañada. No me gustaba hablar de aquella manera, ni sabia si alli la gente se dirigia así. Tenia tantos años que olvidaba costumbres de muchos lugares.
-Y que le paso a su hermana señorita Natzume del clan Yamamoto? Y usted?¿viene solo a Acompañar a la señorita?
Mire entonces a Hilary. En caso  de problemas alomejor ella podria ayudarme, siendo guerrera o siendo al parecer alguien importante. Podia sentirse como ambas eran importantes, no una don nadie como yo.
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Seikato el Vie Sep 19, 2014 1:09 am

Desde que salimos de la casa, caminamos por las calles por unos cuantos minutos, a decir verdad no sabía cuánto habíamos tardado en caminar pero habíamos llegado o eso creí al escuchar los gritos de las personas al ver a un señor hablarles y darles fuerzas porque todo volvería hacer como antes o eso llegue a entender, en realidad no le di mucha importancia. Lo que si es que todos lo querían, así que pensé que el podría ser el sacerdote de la iglesia. Sin más, entramos a la iglesia siendo guiados por aquellos hombres, a decir verdad a mi fue quien me guiaron, sabiendo que a la joven la llevaban cargada y bien abrigada, y eso era bueno para ella ya que debía descansar para recuperarse. Por otra parte, uno de los guardias saco unos papeles y empezó como a buscar mi nombre entre esos papeles, y pasado unos 5 segundos me pregunto por el nombre de la joven, el cual ni sabía, así que no tuve más opción que invitarle uno. –Su nombre es Rei. –Dije con seriedad para que no sospecharan nada, era obvio que sabía que si descubrían que mentía podría llevarnos a la cárcel o capaz algo peor, pero tuve más opción que mentir porque realmente no sabía su nombre, solo esperaba que me actuación haya sido tan buen como para que ellos me hayan llegado a creer, o sino de seguro nos llevarían derechito a la cárcel o capaz nos saquen del pueblo para que nos congelemos, porque era muy obvio que andaban muy alerta con los intrusos, además de lo que había pasado en el pueblo los ha puesto como nerviosos, y sabiendo que éramos extranjeros no era nada raro que nos estuvieran investigando para ver si éramos una amenaza para el rey o el reino.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por NPC el Dom Sep 21, 2014 10:05 am

Las horas pasan de prisa cuando hay tanto por hacer, y en esa región sin duda hay mucho para hacer, mucho para reparar y construir, mucho para buscar y para esconder. Las horas pasan y el frio empieza a ser una real molestia, razón por la cual las calles empiezan a quedar desiertas, de a poco la gente regreso a sus hogares por las dañados que estén ya que con el frio de la madrugada mucho no se puede hacer, y lo que se puede hacer se hace con sufrimiento y gran probabilidad de enfermedad. El castillo de los Tartare quedo con una guardia mucho menor a la de la noche anterior, los soldados están exhaustos, fueron días demasiado duros y agotadores. Habrían enviado a Enea a descansar si no fuera porque se encuentra hablando con nobles que están de visita en el país, por lo que la dejaron en paz y de ese modo puede decirse que la guardia nocturna del castillo volvió a ser lo que era antes de que empiece toda la locura de los ataques en la ciudad.


En la iglesia de la villa cercana al castillo de los Tartare la situación fue parecida, luego de una reunión del sacerdote con su gente donde hubo una misa incluida este los envió a descansar, pocos quedaron despiertos, por lo que el templo quedo prácticamente en completo silencio. El único ruido que se puede escuchar a esas horas de la madrugada allí cerca es en la puerta del templo del lado de afuera donde los soldados increpan a Seikato de mala manera. Kuroyami quedo a cuidado del sacerdote y de su gente, pero Seikato ahora tiene más de que preocuparse que de la falsa “Rei” que al igual que él tampoco existe en ningún registro.

-No hay ninguna Rei aquí, y tú tampoco estas, así que antes que te destripemos aquí mismo y te colguemos destripado en la plaza quiero que me digas ¿Cómo entraste a la ciudad? ¿Qué estuviste haciendo? ¿Por qué no te registraste? ¿Acaso tienes algo que esconder?- No están nada contentos los soldados, están enojados y agresivos, por lo que no debe descartar Seikato insultos, golpes y tortura inclusive si no se pone listo con ellos, lo puede lamentar tanto él como Kuroyami.

Se acerca el amanecer en la región de toda Asbru y mientras la ciudad descansa algunos los hacen con lagrimas en los ojos, y no toda lagrima ha de ser de dolor, otras son de felicidad y muchas de impotencia, y sobre todo esas son las que suelen ir cargadas de dolor y odio.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Natzume el Lun Sep 22, 2014 12:03 am

La situación y el tiempo ya no se encontraban a mi favor, el tiempo trascurría de lo más normal para los mortales, Ignis el nombre que me dio la muchacha acepto con gusto acompañarnos en la búsqueda de mi hermana lo cual me gusto ya que podría iniciar la búsqueda de mi hermana con la protección del castillo cosa que no necesitara tanto pero no pertenezco a estas tierras y es mejor andar con algún representante de la misma – te lo agradezco mucho Ignis – fueron mis palabras hacia ella, palabras de gratitud.

La marcha en la búsqueda de mi hermana comenzó donde Ignis nos guiaba por el castillo en compañía de Hilary, me sentía preocupada por ella ya que no he escuchado nada respeto a su paradero y por su perfume peculiar que ella despide, llegamos a un lugar donde se podía ver a varios refugiados el cual comencé a ver a todos y por ningún lado la podía ver u oler más me adentre un poco viendo a todos a los ojos y solo podía ver miedo en eso escucho la pregunta de Ignis la cual me hace que la vea directo a los ojos – mi hermana llego antes que yo y cuando llegue a este lugar fui recibida por el ataque de una criatura desconocida y eso hace que me preocupe mucho por ella ya que desconozco el paradero de ella – dije muy preocupada ya que ella no se encontraba en este lugar y eso que mire en todas las direcciones del sitio donde estábamos, hice el gesto de respirar hondo para luego mirar a Ignis – ya es tarde y necesito descansar por lo menos un rato – dije un poco desanimada – chicas le agradezco que me hayan ayudado y que les quitara algo de su tiempo – me sentía un poco agobiada por no saber del paradero de mi hermana y para el colmo mis necesidades de alimentarme comienzan a molestarme – bien creo que será mejor que regresemos al sitio donde estábamos al comienzo y Ignis hablare bien de ti a tu superiores – fueron mis palabras hacia ella.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Kurayami el Lun Sep 22, 2014 12:27 am

El tiempo parecía detenerse donde simplemente me había desconectado de todo entrando en un profundo sueño donde en si ya no escuchaba nada ni sentía el dolor de las heridas ocasionadas por esa arpía donde mi único consorte es ese muchacho el cual me rescato y ayudo, le debo mi vida a el, pero el escuchar el sonidos de voces izo que comenzara abrir los ojos donde esta vez sentía dolor en mi cuerpo el cual no me permitía hacer mucho, solo escuchaba una voz la cual no me era familiar y me encontraba en otro sitio al parecer un templo, en las voces que escuche un nombre el cual no conocía, el ver la cara de mi salvador serio y de los guardias amenazante no me cabe duda que el dio ese nombre para ayudarme, ahora que lo pienso nunca me presente – donde estoy – dije con una voz suave mientras permanecía acostada.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Seikato el Lun Sep 22, 2014 1:06 am

Sin darme cuenta a Kurayami se la habían llevado hacia otra parte o eso pensé, pero estaba tan pendiente de aquellos soldados que no podía echar un ojo para ver si ella se encontraba bien. Entre y de tanto buscar en los papeles, el soldado me miro y me dijo de manera agresiva y amenazante que la tal Rei y yo no estábamos en los registros, cosa que me tomo por sorpresa, bueno era obvio que el nombre que dije de la joven capaz no estaría pero nunca pensé que yo no lo estaría, el problema es que no recordaba si me había registrado antes, aun sí si recuerdo haber entrado a la iglesia y comer algo, y luego me fui, pero si bien recordaba o eso creía, alguien me había detenido antes de que pudiera ingresar a la iglesia pero no sé si fue un guardia. No tenia mas elección que decir la verdad. -Llegue aquí como todo viajero, solo buscaba algo en donde refugiarme y comer algo, fue por eso que cuando llegue, entre a esta iglesia y luego me fui a dar una vuelta, y quede atrapado en la tormenta, y después me encontré a la joven herida en el suelo, y sabiendo que aun seguía viva busque refugio para cuidarla hasta que llegaron ustedes. - Les explique como pude la situación por la que había pasado en este pueblo, solo esperaba que mi total sinceridad les haya convencido, o sino estamos jodidos, salvo que no tenga elección y me los cargue ya que no dejaría que le hicieran daño a la joven, salvo que fuera a mi a quien dañaría pero aun así no puedo dejarla con ellos sabiendo que cuando se mejore le hagan preguntas, y seguramente le harían lo mismo que me harían a mi.


Última edición por Seikato el Mar Sep 23, 2014 11:38 pm, editado 1 vez

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Raquel Aigner el Mar Sep 23, 2014 8:43 am

El trato que me dieron es grato donde recibieron mis armas ya que no pienso levantar mis armas en contra de nadie y prefiero andar sin ellas por el momento, pero el trato que recibieron dos de las muchachas no fueron de mi agrado mas no pienso intervenir por lo que dijo el príncipe de la región, en su condición en la que estaban y el trato que recibieron no me agradaron mire hacia otro lado, pero la elfa recibió otro trato mas no dije nada hasta que se retiraron la verdad me intriga lo que esta pasando en este lugar y por las palabras que me dijo el príncipe me deja algo atónita, la verdad no es el momento ni el lugar para pensar en disparates necesito descansar y ordenar mis ideas, me acerqué a uno de los guardias – Sr. Me podría indicar un lugar el cual pueda descansar por lo que queda de la noche – le pregunte amablemente sin apartar mi mirada de la suya.
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Sep 23, 2014 9:44 pm

Ris no pudo evitar toser, aun se sentía débil dado que por su naturaleza caliente  y la costumbre de permanecer en zonas calientes le daban mucha desventaja, su cuerpo necesitaba regular su temperatura después de estar tanto tiempo en el frio abrazador de la región de Absur, además se percato que el clima no era natural o eso imaginaba ella, en realidad nunca a estado en zonas frías por lo que esto fue aterrador para ella pese a que se esfuerza por ocultarlo, apretó la cobija mientras escuchaba al hombre –lo lamento pero no tengo demasiado tiempo, es algo urgente  que por ahora supera mi salud –suspiro con algo de desagrado, jamás creyó que  apoyaría de tal forma a Efreet –no es por ti, es por mama- susurro de forma baja mientras fijaba sus orbes color rojo rubí en sus manos –por favor señor necesito hablar con el es de vital importancia- es mujer antes que general, sabe usar sus dotes femeninos y aunque no gusta de ello trato de colocar una expresión propia de una joven delicada, tiernas y necesitada, de esas jóvenes que buscan a gritos ser salvadas por alguien, la clásica dama en apuros.


Volvió a toser, aun tenia leves síntomas de fiebre la joven dragona, retiro las sabanas para ponerse de pie, pero el hombre se ofreció a ir a por el lo que causo gran alivio en la dragona la cual se volvió a recostar –se lo agradecería mucho- añadió condescendiente, lograba que el hombre hiciera justo lo que ella deseaba, en verdad necesitaba hablar con las –Quizá sea lo mas correcto esperar a mañana mas estoy nerviosa por favor hágame este favor- añadió sonriéndole tranquilamente.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Enea el Vie Sep 26, 2014 5:23 pm

Guie a ambas chicas a aquel lugar donde se encontraba la gente, pero no tardo en decir la chica mas pequeña que no logro encontrar a su hermana. La mire con pena y suspire calculando las horas que quedaban hasta el amanecer, era momento de ocultarme o salir de alli o alguien veria mi transformacion.
-Sera un honor que alguien como vos hable bien de mi a mis superiores. Si lo desea puede ir e informar, pero aprobechando que me encuentro en la zona de los refugiados y mi tiempo de guardia iva a acabar, prefiero ir a dejar mis armas y descansar un poco. ahora, si medisculpan, he de marcharme.
dije a Natzume haciendo una reverencia y alejandome de ellas dos. quedaban apenas unas horas para el cambio y el mejor sitio donde ocultarse en tan poco tiempo era en la zona de armamento. Habia observado en el tiempo que llevaba alli de donde cogian los guardias sus armas.avance hacia el almacen y abri la puerta entrando en silencio sin que nadie me viera, esa era mi idea.
dentro de aquella sala me acomode en una esquina y comence a cerrar los ojos para dormirme, sabiendo que apenas quedarian momentos para que llegara el dia y quedara en aquel lugar como una espada mas entre tantas.
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Seikato el Sáb Sep 27, 2014 1:07 am

Todo había salido para mal, si bien, los guardias pensaron en que sería mejor arrestarme, y para mi parecer, esos sujetos parecieran idiotas, es como si ignoraran que había caído una gran tormenta en este reino, como si fuera a venir corriendo para registrarme o refugiarme sabiendo lo difícil que era ver cuando la tormenta congelaba todo. No tuve más opción que dejar que me arrestaran, pero si la situación empeoraba, no tendría más elección que huir o algo peor atacarlos si mi vida corre peligro, además debía proteger a la joven, aunque pensaba en que ella podía hacerles cambiar de parecer. Solo me quedaba esperar, y según escuchaba de los soldados querían al sacerdote para algo, cosa que no me gusto ya que debía ser para urgente para que tuvieran que despertarle.

(Ojala no sea para que dé el día de mi ejecución…)

Pensé de esa manera porque no sabía si a la joven le harían lo mismo que a mi si llegaban a dar por sentado que era una amenaza para el reino.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Lun Sep 29, 2014 9:37 pm

Indudablemente  la joven jullian es fiera en combate, suele ser de las mujeres que dan todo lo que tienen cuando realizan acciones pero después de todo es solo  una jovencita  que  sun tiene mucho camino por delante, como una niña se desploma ante su comandante presa del arrepentimiento y la impotencia sentida al llegar al lugar, este le responde con palabras de apoyo y consuelo, no es su culpa solo cumplía ordenes, acciones que cumplió con honores, algunas veces parecer solo una tierna jovencita detrás de una armadura, pero el sentido del deber es fuerte en la chiquilla cuando comienza a escuchar las palabras de su comandante su atención es presa de estas, el norte, demonios y amenazas las peores partes de la literatura y más si llegan a las puertas de la amada ciudad que le acobijo durante años por lo que se limpio las lagrimas y de inmediato se puso de pie asintiendo- ya lo entiendo comandante, no sé qué clase de seres atacarían  la ciudad mas no se quedara impune, daré mi vida por el señor Lans y su hija de ser necesario, me pondré lo mas alerta que pueda no le fallare- añadió con decisión y respeto –iré a ocupar mi puesto comandante- la joven rubia saludo respetuosamente y salió de la habitación, se apretó el cinto y acomodo su espada, levanto su mirada un momento dado que era momento de actuar más  al acercarse a el descanso del balcón vio en el salón a la joven que juro ayudar el dia hace unas horas, caminaba con otras dos chicas por lo que bajo por las escaleras para acercarse a ellas traqnuilamente- necesitan una guía? Son bastantes los actuales refugiados en el castillo- sonrió de forma amena aun estaban medio irritados sus ojos porque lloro hace unos momentos-Lamento lo de hace rato natsume, no e habia descansado en varios dias...

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Sep 30, 2014 12:33 am

…los segundos pasan en las cuevas, me falla la vista la fiebre aumenta de forma gradual, antes me podía sostener un poco ahora no puedo, mis muñecas están lastimadas por mi propio peso colgando de ellas, como duele me pregunto tantas cosas, mi mente comienza a fallar –kiel….sabes…tu padre confió en mi para que te enseñara que el mundo no es tan oscuro como parece- sonreí con ironía, ella no me respondía, habrá muerto ya? …comienzo a alucinar, la herida me arde es por la calentura.

-Maker, no te pido piedad por mí, te pido piedad por kiel…es joven y aun tiene mucho por delante- comencé a toser la mirada me pesaba, sé que si me duermo quizá no vuelva a despertar, tengo miedo, tengo tanto miedo…nunca había sentido algo así…entre parpadeo noto que un guardia entra, o no sé si sea otra cosa-por…por favor…ayuda…ayu…ayuda a la niña…-suspira con pesadez sudando  a punto de perderse y su rostro cae de nuevo presa de la fiebre.


Algo pasa, se escuchan pasos lo poco que puedo ver refiere a que alguien estaba con kiel, escucho susurros mas no logro ubicar que sucede, después de un tiempo ya agonizaba mas alguien comenzó a tratarme- kiel….por favor ayudare..- susurre sin poder abrir por completo mis ojos, era una presencia cálida, reconfortante me tranquilizaba, me limpio mi herida, me acomodo me aseguro, posiblemente no me cure más me calme y esta vez por fin pude dormir, espero de verdad que kiel este igual que yo.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Sep 30, 2014 12:59 am

La demoniesa no es conocida por ser demasiado social, la cuestión con la pequeña compañera con la que se mostro tan agradable significaba algo extraño, ella parecía tener algo que llamaba la atención de la rubia del este, se cruzo de brazos observando natsume sociabilizar con la otra chica la cual responde a un nombre extraño. Al principio por modales asintió con educación mas seguía explorando con la mirada el sitio hasta que llegaron al cruce donde la mujer se separo, tenia un extraño presentimiento sobre ella –Esa mujer….no es normal aunque no sabría decir en que sentido no lo es, solo lo siento- añadió a su pequeña acompañante – discúlpeme por mis reservas mas no me es sencillo confiar en la gente en estos días y después de lo que e pasado…


Suspiro con pesadez y  se acomodo los hombros estaba cansada y la armadura realmente pesa – esta por amanecer si no me equivoco- en ese momento  se giro por una voz, otra rubia se unía al equipo, que es esto la convención de las rubias?, esto solo dificultaba la búsqueda de su hermana –mas seranas señorita, necesitamos movernos por el castillo para buscar a nuestras hermanas.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Sep 30, 2014 1:21 am

La situación había cambiado por completo a estas alturas indudablemente rise estaba en una posición difícil, apretó sus puños con impotencia mas debía admitir que no estaba en las mejores condiciones, si tuviera que hacer algo en especial no lo lograría por lo que muy a su pesar suspiro- muy bien caballero esperare al amanecer- añadió y se acomodo en la cama de nuevo  tapándose bien con la cobija, sentía  algo de confort, después de todo  está cansada y aun permanece con frio se acurruco casi en posición fetal y comenzó a tratar de relajarse en el lugar extraño, pretendía dormir un poco para recuperarse –gracias caballero…


Suspiro, se relajo y comenzó a cerrar sus ojos, se veía tan placida y tranquila mientras se sumía en el mundo de los sueños, llegaron sueños a su ser que recordaban los buenos tiempos de la familia oda, banquetes lujosos juegos de niños etc…la época cuando ella jugaba con Efreet y no la odiaba como ahora, aun se preguntaba porque deseaba salvarla más lo disfrazaba con el mero orgullo, que será necesario para conseguir un favor de Lans.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Natzume el Mar Sep 30, 2014 2:48 am

Me sentí bien como la muchacha reacciono a lo que le dije, simplemente le regale una sonrisa mientras ella se retiraba del lugar para luego escuchar las palabras de mi acompañante la cual permaneció callada por algún tiempo, me di media vuelta para verla donde le mostraba una dulce sonrisa – tienes razón ella oculta algo y eso lo sentí cuando escuche su canción pero no todos tenemos algo que ocultar al mundo – dije con suma tranquilidad – y no te preocupes por eso – dije tranquilamente y la verdad yo tampoco confió en muchos pero siempre es mejor tener cerca a los amigos y más cerca a los enemigos, escuchar eso ultimo me preocupo ya que el amanecer esta cerca y la verdad quiero alejarme de los rayos solares por lo menos – es verdad el astro rey está por salir – dije cuando de repente una voz familiar sonó, me voltee a hacia el origen y ahí se encontraba Juliant san donde se le notaba sus ojos rojizos por llorar por algo a lo que sonreí – no te preocupes estabas llegando al castillo y se podía notar en tus ojos que estabas agotada del viaje – dije manteniendo una suave sonrisa, me acerque a ella para luego detenerme y mira a Hilary san donde hice una leve reverencia – Hilary san me disculpo pero tengo que retirarme la verdad no he podido descansar adecuadamente desde que llegue al castillo y si gusta podemos seguir en la búsqueda de nuestras hermanas mas tarde y con gusto la hare sin más remedio me despido – dije con una voz calmada haciendo una leve reverencia para luego tomar del brazo a Juliant san – vamos – dije con una voz infantil esta vez.

Tras alejarnos de Hilary comencé a mostrar cansancio en mis ojos – Juliant san esto será un poco egoísta de mi parte pedirte esto pero podrías llevarme a la habitación donde llevaron mis cosas y acompañarme por un momento – dije con voz un tanto triste, esta niña es muy amable y tal vez ella pueda formar parte de mi familia también pero tengo que ponerla a prueba primero haber qué tal le va.
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Sep 30, 2014 11:07 pm

Julian estornudo, el frio hizo estragos bajos en ella  al ver a ambas jóvenes se mostro alegre y amable, es una guerrera mas su mente aun es la de una adolecente por lo que  no muestra ambiciones u costumbres demasiado extrañas, escucho atentamente a Nat y solo agrego –soy una guardia del palacio, debí mantenerme en pie mas ya e descansado un poco aunque admito que un no me recupero del todo, mas no es costumbre faltar a mis promesas- añadió con decisión entonces fijo su atención en la joven que les acompañaba, se pregunto de que se trataba su asunto mas no se porto hostil  – descuidad me será un placer mostrarles las zonas distintas del castillo donde pueda haber refugiados- dijo con serenidad mas noto que natzume cambio el plan por completo, se dejo jalar por la pequeña y solo se despidió de lejos de la otra rubia.

Una vez caminando se vieron en el pasillo y hil se inco para examinarla- estas muy fría, te sientes bien?- quizá este enferma – descuida te llevare a tu habitación y te acostare a dormir-  le regalo una sincera sonrisa y la cargo entre sus brazos llevándola tranquilamente a su habitación –veo que vienes de lejos, debes extrañar tu casa , créeme que se lo que significa no estar en tu hogar- añadió con algo de nostalgia mientras caminaba por los pasillos del palacio presionándole contra ella para darle calor- descuida yo cuidare de ti y te prometo que encontraremos a tu hermana …-extrañamente  las habitaciones que quedaban estaban en las zonas más retiradas del castillo, la llevo hasta una oscura donde la acomodo en la cama  y entonces se acerco al buro –tranquila, encenderé unas velas para disminuir la oscuridad – le dio la espalda buscando en la cajonera las mismas en medio de la sombras.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por NPC el Miér Oct 01, 2014 7:19 pm

Comenzó a amanecer en lo alto del cielo, la luz solar comienza a ser más visible y la vida despierta una vez más en Asbru.

La iglesia no parece muy dispuesta a despertar ese día, están todos demasiado cansados, el último día que pase fue realmente agotador, aunque deberían decir los dos días anteriores, solo que al no haber visto la luz solar todos creen que fue solo un día demasiado largo. Kuyorami deberá levantar mas su voz si quiere ser escuchada, no hay nadie en esa habitación y si habla con debilidad nadie de afuera la escuchara además, la gente está durmiendo, casi toda ella. Eso es lo que les explican a los soldados las pocas personas que están despiertas allí en el templo.

-El sacerdote duerme, déjenlo descansar pobre hombre hace mucho no lo hace. Si es para solo hacer preguntas quédense aquí hasta que despierten, no fastidien- Más de uno de los presentes le echan en cara a los soldados para que no molesten, porque en verdad esa no es una emergencia, solo tienen dudas y quieren aclararlas rápido no más que eso.

-Esperaremos aquí, y te mueves de manera sospecha te mato ¿Te quedo claro?- Los soldados aceptaron lo que dicen esas personas y amenazaron a Seikato de muerte, y con lo tenso que esta el asunto más le vale no pasarse de listo con ellos.



En el castillo hay poco movimiento también, hay menos guardia que en los días anteriores ya que al fin consideran prudente descansar, puede decirse que el alerta y la emergencia ya han pasado por lo que regresan a la normalidad. Muchas cosas pasan allí, pero eso no evita que aquellos soldados que tomaron las armas de Raquel en custodia la acompañen hasta la entrada interior del castillo donde dos guardias más montan guardia. Hablan entre los soldados quedando en custodia de esa entrada los que acompañaron a Raquel hacia allí, los otros dos que antes montaban guardia son los que acompañaran a la dama hasta sus habitaciones.

-Acompáñenos señorita, nosotros la llevaremos hasta sus aposentos- Con esas palabras invitaron a Raquel a ingresar al interior del castillo en custodia de ellos dos. La guían por el interior del castillo por pasillos secos y fríos alumbrados por antorchas, donde podrá ver a los costados algunos cuadros y armaduras vacías a cada costado de los pasillos. Cada veinte metros hay antorchas con abundante aceite, lo cual evita en parte que el frio se propague y haga imposible el habitar el castillo. Hay bastante movimiento allí, criados que van de un lado a otro, estos no hablan mucho, pero eso no evita que trabajen. No se dirigen a ellos para nada y los soldados tampoco se dirigen a ellos, simplemente avanzan recorriendo pasillos hasta dar con una puerta en particular de madera pesada y gruesa.

-Esta será su habitación mientras permanezca aquí señorita, si necesita algo solo diríjase a uno de los criados y este se encargara de sus necesidades. Con su permiso- Se despiden de ella amablemente y se retiran de allí dejándola sola, se nota que no son muy habladores esos soldados, aunque tal vez no se sientan tan a gusto allí entre tanta gente ajena a la milicia. Dentro de esa habitación Raquel tiene todo lo necesario para que su estancia sea grata allí, hay fruta, agua, esta todo limpio y ordenado, y claramente se nota que las mantas son bien gruesas, el frio no será mucho problema para ella mientras se encuentre dentro del castillo, incluso tiene un orinal solo para ella.

Risefrett por su lado llego a entender que para conseguir lo que quiere tiene que esperar, por lo que tras de hablar con ese anciano y agradecer su ayuda decidió dormir de una vez para recuperarse mucho mejor. Otra que decidió dormir fue Enea quien se transformo en espada en un sitio perfecto para ella, en la armería del castillo, allí nadie la notaria extraña y no corre peligro de ningún tipo, por lo que su estancia allí es ahora completamente segura, de hecho hasta tal vez la pula y la afilen, quien sabe.

La pequeña vampira al ser acompañada por un caballero renombrado de la región oeste de Asbru puede ir por donde desee, además de su nobleza ahora porta con la guía y protección local de Juliant por lo que nadie la molesto en su camino ya sea por el patio interior del castillo o por el interior mismo del castillo. Con el sol en lo alto Natzume ya casi es todo un cadáver, el sol no solo mata a los vampiros sino que también les impide actuar con libertad, y termina estrellándose contra el piso sino termina por dormirse en breve.


Con la salida del sol la sangre y las lágrimas que derramo el pueblo en la oscuridad quedaran atrás, para muchos será la peor noche de sus vidas, para otros una prueba más en su largo camino, y otros lo verán como la oportunidad de resurgir de las cenizas. El quinto día antes de la solución definitiva comienza, solo un día los separa del viaje que encuentra su destino con el resto de las gentes de toda Asbru, se alza el sol y comienza el quinto día, el día de La Resolución.


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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Setsuna Shinomori el Miér Oct 01, 2014 7:21 pm

Les recuerdo que los que duerman a la intemperie como o directamente no hayan dormido en el próximo evento de participar sufrirán penalizadores por fatiga. Aquellos que estén enfermos y no hayan sido atendidos apropiadamente depende de donde estén y como estén empeoraran o mejoraran.

Evento finalizado, muchas gracias por participar, espero les haya gustado y verlos a todos en la continuación de Prologo de una Guerra 5: Dia de Resoluciòn.

Todos ganan 4 puntos de experiencia.

Recuerden que pueden ver los pasos a seguir para hacer uso de su experiencia aquí : http://pkenlared.foroargentina.net/t138-peticiones-de-habilidades

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