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Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Aleishe el Vie Ago 22, 2014 4:20 pm

Poco a poco ivamos recogiendo a los pocos supervivientes de la nevada, salvandolos de una muerte segura si se hubiesen quedado alli helados. Pero por suerte para ellos yo y algunas personas mas le shabiamos salvado la vida. Con el tiempo se encendieron las antorchas dejando ver mas en la oscuridad, pero mostrando mas frio en el ambiente. entonces mire a mi alrededor ya sin ver apenas mas lejos de la luz.
-Deberiamos volver...las puertas deberian cerrarse para que todos podais descansar... y en las proximidades no se encuentras muchas mas personas...No podemos aleajrnos mas.
Dije mirando a quien venia conmigo, un hombre armado con gran estatura y barba rubia atada en una trenza. Algo extraño.
-Puedo seguir buscando, pero se necesita a alguien en el templo ahora, mas despues de haber obtenido armas.

Y asi fue como llegue al templo de nuevo, viendo como todos cuidaban de los heridos y cansados y como otros pocos cogian armas para  mirarlas bien. Finalmente se unieron y se acercaron a mi para , entre todos entregarme una espada, al parecer la que se enncontraba en mejor estado de todas. La mas afilada y mas cuidada, quizas no la mas pesada ya que no era tan fuerte como un hombre para ellos, pero si una de las mas valiosas que habian recuperado.
Spoiler:

-¿para mi?...
-Eres un angel, y si quieres protegernos no solo te valdra con coraje o labia. Necesitas un arma para proteger a los debiles y nos trajiste un poco de esperanza, eso unido a una espada nos hara mas fuerte a todos. Ademas... te debemos algo por lo que hiciste este ultimo dia de caos.
Sonrei cogiendo la espada y notando como de nuevo poseia algo que era parte de mi, una extension de mi brazo, algo para lo que habia estado destinada siempre. Me levante y con gran maestría giré la espada en mi mano y en el aire, agarrandola fuerte por el pomo y mirando mi cara en el reflejo de la hoja. Ya habia cambiado, no era la misma, mi cara, mas palida y ojerosa, con los ojos mas perdidos en tristeza y perdidos, cuando antes habian sido obedientes y acusadores.
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Enea el Vie Ago 22, 2014 5:15 pm

Mire al fondo, atisbando la nieve, la gente, los edificios y todo lo demás. Sonreí a gusto y relajada, ahora podía marcharme sin problemas, pero quedarme allí había decidido que era mejor por un tiempo, y mas entretenido. Total...nadie se daba cuenta. Entones me quede allí observando todo y afilando una espada de las que había cogido de la sala de armamento. Suspire y me quede mirando a los demás guardias allí presentes. Tenia que decirles que no bajaran la guardia pero no quería buscarme mas problemas por hablar de mas otra vez.
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Lans Tartare el Sáb Ago 23, 2014 12:28 am

Llegado a casa y con conflictos, así se encontró Lans en poco tiempo discutiendo con ministros, nobles y soldados, y con su padre seguramente hubiese discutido también si se hubiese presentado ante el.  Nadie está de acuerdo en que el heredero de la corona ponga en riesgo su vida por nadie, porque eso es Risty para ellos, una extranjera que se convirtió en vasalla del príncipe sin muchos meritos que digamos. El asunto de las prisioneras se solucionaría fácil según ellos con una muerte rápida y limpia, así se pagan los crímenes contra la corona. La discusión fue difícil, la negociación dura, y al final luego de diez minutos donde poco pareció llegar a una resolución partió Lans Tartare junto al maestro de exploradores Noah y seis de sus mejores exploradores en busca de Risty y de sus dos prisioneras.

-Agradezco vuestra disposición a mis demandas mis buenos compañeros, honrados ojos y valientes brazos que ven y labran por mí-Con esas palabras de agradecimiento comenzaron a cabalgar despedidos por hombres y mujeres por igual, prometiendo para sí mismo el príncipe del oeste que regresaría pronto a ayudar a esas las buenas gentes del oeste de Asbru.

Ya en campo abierto los jinetes se separaron, cada quien tomo una dirección distinta acordaron puntos y señales de reunión ya bien conocidas por ellos, una hora más tarde se volverían a encontrar, dos de ellos trayendo las nuevas y apremiantes noticias a toda prisa. Ya habiendo hablado los ocho hombres allí presentes tomaron rumbo donde el rastro los guía, a toda prisa, cada segundo es válido como el oro cuando se trata de un mensaje o de una búsqueda de rescate como esa, y así fue que no les costó mucho dar con el paradero de dos caballos y una joven mujer quien a los gritos pide ayuda, todo eso hizo que fuese muy fácil ubicarla y dar con ella. Les tomo apenas unos minutos el darle alcance, y pudieron notar a la joven que con un caballo lleva detrás recostadas en una especie de balsa sobre la nieve a Risty y a las otras dos mujeres claramente extranjeras. De los presentes los más llamativos son Noah y el propio Lans, y quienes más adelante van por sobre los otros hombres que se mantienen más atrás de ellos.
Spoiler:
Noah
-Parece que tienes más mujeres las cuales atender chico-No lo dice de mala manera Noah, solo intenta no ser tan rudo ni sarcástico.

-Bienvenida a mi tierra extranjera, mi nombre es Lans Tartare, hijo de Beld Tartare, señor del oeste de Asbru.-Habla fuerte y claro ese hombre, mirándola fijo desde la altura que le confiere su caballo, lo cual es bastante altura ya que el de por si tiene muy buena estatura. Pero esa chica es muy alta, y tiene unos atributos muy llamativos, por lo que la miran los hombres con deseo a pesar de ser una extranjera desconocida.-Y esas mujeres que lleváis a cuestas me pertenecen-Aquel que se presenta como príncipe de Asbru no está justamente pidiendo un favor, esta ordenando se le reintegre lo que supuestamente es de su propiedad, nada más ni nada menos que las tres mujeres que esa extranjera trae a cuestas bajo su cuidado.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Seikato el Sáb Ago 23, 2014 3:42 am

Seguía cuidando de la joven de cabellos negros que me explico brevemente y como pudo debido al cansancio que ella tenía lo que nos había pasado contra la Arpía, además de poder haber quedado vivos. Dándome cuenta que habíamos corrido con suerte contra aquella bestia y más con aquellas condiciones que había tenido el ambiente, capaz y como pensaba habíamos salido con suerte. Mire a la joven quien miraba con ojos de preocupación en dirección a la ventana, al igual que lo hice, al escuchar de la nada a los caballos venir hacia estas aéreas del pueblo.

(¿Vendrán a revisar las casas? O ¿Ayudarnos?)

No tenía muy claro que era lo que venían hacer aquellos sujetos que servían al reino, pero algo si tenía muy claro y era que debía cuidar de la joven sin importar nada. Voltee a mirarla para decirle unas palabras. –No te preocupes por nada, si ocurre algo te lo haré saber. Ahora descansa… -Le decía con una voz tranquila y serena para que no se preocupara por nada ya que como me había dicho ella misma,  era alguien que podía usar la magia pero para poder hacerlo tenía que descansar primero para recobrar energías, y fue por eso que le había dicho aquello para que durmiera sin ningún problema. Tras haberlo dicho aquello, me levante del suelo, erguiéndome de nuevo y viendo hacia la joven la cual descansaba en la cama, sonreí al verla y luego me fui en dirección hacia la ventana quedándome ahí parado vigilando por si ocurría algo o por si acaso aquellos sujetos se acercaban hasta donde estábamos. De una u otra forma no podía dejar que algo malo le pasara a la joven, es por eso que debía estar pendiente de cualquier cosa que nos dañara.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Kurayami el Sáb Ago 23, 2014 10:37 pm

Ya podía sentir los efectos del cansancio acumulados y mas con mi falta de mana valgo nada mas bien me siento como un estorbo dependiendo de este muchacho el cual también debe de estar cansado ya que el también fue víctima de la arpía y mas al escuchar sus palabras las cuales me hace sonrojar un poco – gracias pero también debes de descansar un poco no debes de abusar de tu cuerpo – dije mientras lo miraba, el verlo levantarse y montar vigilia en la ventana me tranquiliza un poco, valla estado en el que quede la verdad necesito un trago para calmarme pero no es el momento ni el lugar, eran mis pensamientos para mí misma mientras mis ojos comenzaban a cerrarse por si solos por culpa del cansancio.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Ago 27, 2014 6:55 pm

así la valiente guerrera se encontraba caminando por los pasillos observando todo el movimiento, había pasado ya tiempo y solo escuchaba los rumores hasta que uno en especial llamo su atención, un par de guardias dialogaba que  el príncipe había vuelto pero a su vez se había vuelto a retirar en busca de su vasalla, esto alerto un poco a la rubia quien pensativa se acaricio un poco el mentón,  no sabía cuánto tiempo había dormido por lo que lo primero que hará es ir a buscar algo de información por lo que se dirigió a la zona de la guardia, la rubia aun recordaba la promesa hecha a la pequeña niña pero deseaba saber primero el tiempo transcurrido y sobretodo informarse sobre los rumores de su señor por lo que  sin tardanza se acerco a la zona de la guardia,  toco a la puerta de forma suave  y espero respuesta- Sr soy Juliant vengo a reportarme…- sabe que el comandante de la guardia debía estar en aquella habitación, por lo que llevaba consigo los informes de la caza y expedición realizada, además nadie mejor para ponerle al día que el.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Ago 27, 2014 7:16 pm

Tiempo al tiempo mientras la felicidad de la gente por la llegada de su señor  se volvía muy notoria  se nota que el sujeto es apreciado puesto que la gente se atumulta alrededor de el, podría decirse que a su paso se jala a las personas, la rubia solo le vio unos momentos  y sonrió para si misma era un sujeto bastante apuesto cualquier doncella suspiraría por el pero no eran momentos  para apreciar la belleza del panorama, el comentario de la joven le saco un momento de sus pensamientos –De verdad? Y como era ese ser? Acaso seria un demonio?-  pregunto  con un tono bastante interesado, quizás denotando demasiada curiosidad en el asunto que la joven mencionaba  -Por cierto lamento oir lo de tu soldado mas el debe estar feliz- la joven suspiro y se cruzo de brazos –Vivir por el amo es la vida de un guerrero y si cumplió su cometido debe estar feliz dado que le salvo la vida un gran honor a decir verdad- hil se regía bajo el código de los guerreros de su tierra, hombres honorificos gustosos del combate-  añadió tranquilamente mientras escuchaba las palabras, estaban en una situación bastante similar   buscaban ambas a su hermana por lo que hil asintió con la cabeza –pues ay demasiados refugiados quizá si me das alguna pista yo pueda ayudarte y de paso buscar a mi propia hermana que te parece- añadió dejando salir una afable sonrisa dado que  no le incomoda ayudar a las personas y menos a una niña- cual es el nombre de tu hermana?

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Natzume el Sáb Ago 30, 2014 6:49 pm

El tiempo en si es misterioso el hecho de tener una conversación con Hilary san la cual se intereso por el ser que ataco la entrada del castillo – la verdad no sabría decir que era – fue mi respuesta, ya que ese ser es la primera vez que lo veía y su control del viento era muy sutil, por otro lado ella dijo algo que es verdad, ese muchacho se vía contento cuando murió protegiéndome su sonrisa en su cara mostro una paz la cual era la primera vez que lo veía en un ser al morir, mire a mi acompañante una ves mas – en ese momento el me mostro una sonrisa y por lo que tú me cuentas puede ser cierto que el sintió un gran honor al proteger a alguien – dije con una voz suave y calmada.

Me le quede mirando cuando ella hablo – la verdad a ella le gusta usar vestidos largos y cuando salió llevaba uno de color negro y azul además de eso también se llevo una espada larga – desde que tengo memoria ella siempre le gusto lleva vestidos y siempre me gusto vestirla con las mejores prendas – ella es alta con piel blanca y cabellos dorados recogidos en un moño – fue lo único que dije con respecto de la apariencia de mi hermana ya que se ella tiene algo más que no me gusta mencionar a los demás – ella se llama hannabi y espero poder encontrarla pronto – dije algo preocupada luego mire hacia la entrada del castillo – y como es tu hermana – le pregunte para también ayudarla en su búsqueda.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por NPC el Dom Ago 31, 2014 2:10 am

Paso la joven rubia un par de horas durmiendo, pero entre dormir poco y no dormir nada hay muchísima diferencia. Poco más de cuatro horas estuvo con los ojos cerrados y la mente apagada, poco más de cuatro horas sus músculos descansaron y su organismo tuvo paz bajo las mantas y la quietud de su alrededor, eso fue hasta que el griterío y los anuncios la despertaron nuevamente. Ya despierta y enterada de que el príncipe llego solo para volver a partir ella se encamina en busca del maestro de armas Florent Gautier, a ella es a quien debe responder por sus actos y servicios. Cuando llego a golpear la puerta de aquella habitación donde el viejo caballero suele recibir reportes, visitas y donde lleva a cabo pequeñas reuniones tras golpear la puerta no tuvo que esperar demasiado para que le abran la puerta.
El hombre que abre la puerta es el propio caballero que con su anciana mirada y los cabellos blancos sin atar la observa de modo severo, pero para nada hostil.

-Me alegro que haya vuelto sana y salva Lady Salvatore, venga, no se quede allí parada- Se hace a un lado para que ella pueda ingresar también en la habitación, y una vez estuviese dentro de la misma cierra la puerta, para así tener algo la privacidad que merecen. –Puede tomar asiento si lo desea-Ofreció el caballero anciano mientras el mismo se dirige a tomar asiento también en lo que sería su escritorio-Si ha venido aquí me imagino ha sido por un asunto de importancia, así que adelante, puede proceder-Termino de hablar mientras ya se acomodaba en su silla, por lo que le cede la palabra por completo a la jovencita delante suyo.

En la iglesia y las cercanías a la misma Aleishe toma un arma de un caballero caído, está claro que esa arma no es de un simple soldado, y algunos de ellos le advierten que tener un arma como esa le puede traer problemas. Algo mas dicen los soldados que van llegando al pueblo, el sacerdote estará allí por el mediodía, calculan que una vez despierte regresara al templo de inmediato para cuidar y guiar a los suyos.

Algo mas lejos de allí se escucha el andar de mucha gente, van entrando en las casas para tomar lo que sirve, para auxiliar a los que necesitan ser auxiliados y para retirar muertos si es que los hay. Golpean en la puerta de la casa donde Kuroyami y Seikato se encuentran, ya podían imaginarse que algo así podía pasar tarde o temprano, después de todo ellos no son dueños de nada allí, solo están de paso debido a la necesidad y la urgencia. Escuchan muy cerca los pasos, y las voces que se apresuran a entrar en cada casa en busca de necesitados.

-¡Oigan! ¡Este es el ejercito!¡También la iglesia, respondan si están vivos!- Golpean la puerta de todas las casas, y esa no es la excepción, allí también golpean.

La voluntad del pueblo del oeste ha sido seriamente lastimada, pero poco a poco y con la propia fuerza de voluntad y esperanza el pueblo parece revivir. Gritos de búsqueda y encuentro por doquier, pero eso demuestra vida, le hace mucho mejor al pueblo que el silencio y el miedo de la noche anterior a ese desastre.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Raquel Aigner el Dom Ago 31, 2014 7:30 pm

Me sentí un poco aliviada al ver como los jinetes se acercaba a mi posición ya que ellos podrán asistirme para ayudar a estas mujeres la cuales están enfermas y quien no lo estaría en las condiciones que las encontré, a media que ellos se acercaba a mi posición me vi un poco intimidada ya que son un grupo de hombre y nosotras 4 mujeres donde yo estoy en condiciones para hacer algo, cuando ya podía verlos bien dos personas encabezaba la marcha ambos se veía imponente dirigiendo la caravana.

Permanecí al frente de los caballos cuando ellos llegaron donde el más joven de los dos hablo con firmeza presentándose, el apellido Tartare ya lo había escuchado en otra oportunidad pero toparme con un miembro de esta familia me parece mucha coincidencia donde el afirma que las mujeres que están a mi cuidado son de su pertenencia, eso ultimo que menciono me molesto un poco pero no estoy en igualdad para defender a esta mujeres más evitare que sean maltratadas por ellos, simplemente toma un poco de aire para relajarse un poco – buenas noches tengan caballeros – hable con educación y con una voz suave hacia los presentes – mi señor es un honor conocerlo – dije haciendo una reverencia con educación – estas mujeres requieren atención media con urgencia las cuales no les puedo dar aquí por no tener los insumos necesarios – esto último lo dije con preocupación. A simple vista me encuentros en desventaja numérica sobre mi y no soy alguien tan fuerte para enfrentar a todos ellos al mismo tiempo que desdicha la mía luego mire a los que encabezaba la caravana para luego mirar a las mujeres que se encontraban inconscientes.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Aleishe el Lun Sep 01, 2014 5:38 am

Al coger la espada con felicidad muchos de los alli presentes se emocionaron por ver porfin a su angel con una espada con la que poder protegerlos, pero otros, por el contrario no dudaron en negarse.
-Angel...No puede coger la espada, tiene un dueño y posiblemente venga a reclamarla. Podria tener problemas.
-Es una simple espada, pero tranquilo. Si la reclaman la devolvere sin pegas. Me la quedare por el momento.
Dije mirando a la gente que con tanta emocion habian elegido la espada entre tantas para entregarmela. Por una parte no queria defraudarles, pero por otra sabia que coger una espada con dueño aveces era contaminar o cambiar la naturaleza de esa espada. Por lo menos las celestiales estaban hechas para que solo una persona elegida pudiera empuñarla. Aquel protocolo de las espadas no podia ser muy diferente en la tierra ya que tambien se forjaban para una unica persona.

Pero mi atencion cambio de golpe cuando hablaron del sacerdote, apenas tardaria en llegar. Por el momento debia de permanecer en aquel lugar protegiendo y sirviendo a aquella gente. Pero de noche el frio entraria por las puertas y se clavaria en los que se encontraban dentro. Por ello las puertas se cerraron. Y por mi parte, tras la noche anterior despues de aquella pesadilla final debia dormir un poco.
-Sera genial que vuelva, podre hablar con el y despejar mis dudas. Gracias por la información.
Dije con una sonrisa y me di la vuelta.
-Ire a descansar un poco, descansar vosotros tambien, este llugar es seguro y si ocurre algo, avisarme sin dudar.
Dije volviendo a mi habitacion. Una vez alli mire por la ventana viendo aquella noche, no me gustaba, yo deseaba el dia, la luz. Aquello, a pesar de todo me daba miedo. Demonios y bestias del infierno salian mas de noche, los angeles las devolvian al infierno pero mientras tanto... ellos disfrutaban mofandose de los angeles.Me tumbe en la cama y poco a poco fui cerrando los ojos para dejar paso al sueño, la suerte estaba hechada. O dormia protegida por aquellas paredes celestiales o dormia llena de pesadillas que quitaban el sueño.
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Lans Tartare el Lun Sep 01, 2014 12:06 pm

Ciertamente visto desde el punto de vista de la hibrida su esperanza claramente se convirtió en noche, cuatro hombres fuertemente armados y montados llegaron hasta ella que no tuvo forma de saber quiénes eran hasta que uno de ellos se presentó como tal, y eso pudo haberle dado más esperanzas al ser ayudada por la nobleza, pero se dio cuenta rápidamente de la forma de exigir de ese hombre, entonces fue normal para ella el pensar lo peor para esas chicas que son jóvenes y muy hermosas, además de que están indefensas, lo cual termina por dibujar una mala situación. Esa joven mujer respondió al saludo de Lans de forma amable y educada, y por lo visto sabe de algo quien es, aunque a esas alturas y en su propia tierra no debería de sorprenderse.

-El gusto es mío joven dama-Responde de ese modo al no saber el nombre de esa mujer, es un error común de la mayoría de las personas el no presentarse cuando hablan, incluso cuando el otro ya se ha presentado ante ellos y posee un rango mucho mayor al estatus del contrario.-Eso noto joven mujer, parece que no están nada bien. Las llevaremos al castillo del oeste, las escoltaremos hasta allí-Los dos hombres que estaban más atrás se pusieron a cada lado de Raquel y las mujeres, Lans en cambio junto a Noah cabalgan a la par de espaldas al resto. Los soldados a los costados se concentran en vigilar a las escoltas, que más que ayudarlas parece que fueron tomadas prisioneras, en cambio los señores más adelante están encargados de vigilar el perímetro y la lejanía, para que nada llegue a ellos sin que estos lo noten.

-Me gustaría saber qué hace una extranjera en mis tierras-Pregunta aquel hombre en forma de comentario, pero claramente la está interrogando y no es para menos con todo lo que viene sucediendo por allí, además necesita saber que rayos paso con Risty y cómo fue que termino de ese modo tan lamentable. No están demasiado lejos del castillo, por lo que al rato pueden visualizarlo a lo lejos, y desde allí se nota que la seguridad aumenta drásticamente al acercarse a esa fortaleza.

-Ya casi estamos allí- Menciono Noah mientras daba una leve mirada hacia atrás, y luego siguieron la marcha sin detener su paso en lo absoluto.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Risty Keikodi el Lun Sep 01, 2014 12:39 pm

No sabia lo que había pasado ya que la noche anterior la había pasado intentando que aquellas dos no se murieran congeladas, había echo de todo pero me había cansado que había terminado desmayandome por agotamiento, pero no sabia ahora mismo que había sido recogida por una extraña y menos que estábamos de camino hacia el castillo cuando de repente escuche la voz de mi amo cuando estaba soñando un sueño bastante raro con patatas fritas así que en ese momento me desperté diciendo

- PATATAS FRITAAAAAS!!!

Grite en voz alta, mire a mi alrededor sin saber donde esta, pero en ese momento me di cuenta que estaba hay mi amo y amado Lans, una chica que no conocía y los hombres de mi amo, entonces dije

- ummmm.... que ha pasado? - sin ninguna duda no sabia que había pasado hasta ahora

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Seikato el Mar Sep 02, 2014 2:24 am

Ahí estaba aun parado enfrente de aquella ventana, vigilaba con mi mirada lo que pasaba afuera, y por ahora no veía nada solo podía escuchar el sonido de los caballos resonar por el pueblo pero aun no daban señales de andar acercándose por aquí. Hasta que de la note a unos soldados acompañado de unas personas acercarse hacia las casas, unas entraban y en otras los soldados tocaban las puertas para ver si habían personas adentro, capaz para ayudarlas. Y sin darme cuenta tocaron a la puerta de manera rápida y varias veces. En ese momento pensé en que tal vez venían ayudarnos pero sabiendo que nosotros no somos dueños de esta casa pueda que nos lleven hacia otro lugar, aunque no estaría mal, al saber que la joven necesitaba curar mejor sus heridas. Suspire y fui hacia la puerta, coloque mi mano en una especie de metal circular que servía para halar la puerta y abrirla, y fue lo que hice haciendo que la puerta sonara un poco debido a que estaba hecha de madera. Mira a los dos soldados quienes me miraron de arriba abajo.

-¿Se les ofrece algo? – Dije de manera tranquila mientras los miraba a ambos, esperaba que mi pregunta no haya sido tan ofensiva. –Si vienen ayudar espero puedan ayudar a la joven que está en la cama. Esta herida y necesita que la atiendan lo más pronto posible. –Dije algo serio y con la mirada puesta con el que me parecía tenia más rango que su compañero o tal vez más edad. Esperaba que lo que había dicho o mejor dicho exigido a ellos no traiga problemas, pero esperaba que no fuera así.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 06, 2014 11:25 pm

Rissefret no estaba del todo contenta con su situación, cuando viese a su hermana lo pagaría con creces ahora esta helada y le cuesta algo razonar dado que es un ser de sangre caliente, uno de los poderosos Dragones de Fuego de Farengard, ahora se da cuenta de lo vulnerable que es en una situación como esta  sometida por un helado clima que acabaría hasta con su padre, le ha costado mantener la conciencia por el frio y el viaje por lo que a medio camino comienza a divagar por sus propios pensamientos  poco consciente de sus acciones se ve la debilidad en su rostro, así caminaba y podía escuchar voces mas no lo decía…voces femeninas su madre quizá  -no…no lo hagas-  ella sabía que no era normal lo que ocurría mas no concebía a que se refería la voz, asi llegaron a el castillo del señor de Absur pero ella estaba ya muy fría y quedo inconciente su cuerpo necesitaba regular su temperatura por lo que la llevaron a las enfermerías.


-no es justo risefreet….Efreet es tu hermana….además de ser menor que tu, acaso as olvidado como la cuidabas cuando los niños la molestaban de niñas?- añadió la voz, risefret se vio en un lugar brumoso caminando sin rumbo  mas al oír la voz se detuvo preguntándose donde estaba, acaso había muerto  de frio sobre el caballo?, entonces ante ella se materializo una joven pelirroja muy hermosa  la cual causo una gran impresión en ella, ris estaba en shok solo pudo exclamar –¿Madre?...-añadió con incredulidad y poco después quiso caminar hacia ella y  en la realidad despertó entre las enfermeras gritando –Madre!- salió un poco de fuego de su mano que ennegreció el techo, nada de qué preocuparse más ella lucia muy exaltada, miro a su alrededor mientras respiraba algo agitada percatándose del sitio donde estaba con algo de sudor presa quizá de una pesadilla y pudo ver a la joven que rescato de la nieve junto a dos enfermeras mas, su vista se  calmo y tomo una exprecion con algo de tristeza y melancolía mientras sujetaba la sabana que  cubria la mitad de su cuerpo, miro sus manos un momento y apretó sus ojos, rise en verdad amaba a su madre de no ser por Efreet ella aun viviría y de aquí viene el odio por su hermana pero….que habrá sido eso?, una visión quizá un sueño, la mente de la dragona estaba algo perturbada y no contenía mucho sus ganas de llorar mas debía ser fuerte por lo que  solo se limpio las lagrimas disfrazándolo como que se limpiaba el sudor, miro a las jóvenes y dijo –¿Donde estamos?-

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Dom Sep 07, 2014 12:31 am

Efreet se veía a si misma caminando por una senda, el cuerpo le pesaba su mirada estaba muy cansada y caminaba por obra de la creación dado que no sentía nada de su cuerpo estaba en una especie de trance, así su andar era seguro y sin pausas presa del sendero de los muertos estaba en la barrera de no retorno cuando una suave voz le detuvo –Mi pequeña Efi- el tono de piel de la dragona era de color grisáceo estaba al borde de la muerte por la situación tan caótica que estaba viviendo entonces una mano jalo su hombro y cuando esta se giro vio a una mujer de cabello rojo muy hermosa, los ojos dorados de la dragona estaban opacos mas al ver la figura recobro la luz en su mirar –madre – añadió con asombro a lo que la figura dijo –No es tu hora aun hija mía debes despertar- añadió a lo que oda bajo la cabeza –aun así…he cometido un crimen capital madre, me espera la horca ataque con imprudencia, arrastre a mi discípula conmigo moriremos por mi culpa como rise dice soy impulsiva e idiota- añadió con lagrimas en los ojos sabia que independientemente de despertar o no estaba condenada –El señor de absur pese a lo duro que luce es un hombre compasivo Efreet, te e enseñado que  cuando cometes un error debes enmendarlo o no es verdad- añadió con una sonrisa –Pero mama que podría hacer? Es un guerrero sé que no me perdonara además es un príncipe su padre beberá mi sangre –la figura solo volvió a sonreír –te equivocas, recuerda que….

Efreet tenia fiebre comenzó a quejarse, sudaba mas lagrimas caian de sus ojos mientras susurraba un nombre, Seranoga  susurraba una y otra vez, los informados deben saber que se trata de la reina de la antigua nación del fuego que murió en un accidente hace muchos años, por otra parte su alumna estaba totalmente dormida solo sudando con los labios secos por la situación que vivía.


Última edición por Efreet Oda el Dom Sep 07, 2014 12:52 am, editado 2 veces

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Dom Sep 07, 2014 12:48 am

Estaba un poco nerviosa en esa ocasión, aun lucia un poco cansada pero no me importa mi deber siempre esta primero  y antes que todo, mi nación había sido atacada por lo que no me podía quedar con los brazos cruzados así que cuando  el comandante abrió para recibirme  ingrese y lo salude con respeto y añadí –gracias señor, vengo a rendir mi informe lamento los inconvenientes llegue desde anoche…pero al ver mi ciudad en ruinas me exalte un poco y perdí la conciencia-  dijo con algo de vergüenza en su voz  mientras tomaba asiento, su expresión cambio a algo de tristeza, libero un suspiro y jugaba con sus manos algo nerviosa –comandante, yo….yo debí estar aquí para cuidar de mi gente…sabe que no tengo un pasado y todos aquí me han dado la mano mínimo debía estar cuando más me necesitaban no se si pueda perdonarme esto –añadió con los ojos enrojecidos por  la culpa –le e fallado a mi señor Lans…- añadió y después suspiro para sacar un papiro de su bolso y lo entrego a el comandante.


-Las creaturas que destruyeron la villa eran 3 trols a los cuales di caza con mi escuadrón mas tuve 2 bajas,  tome esa decisión dado que el avance de las bestias indicaba que se acercaban a absur, no se que suceda mas si estos están bajando de las montañas algo debe suceder en dicha región señor- se limpio los ojos –pero deseo saber, que sucedió en la ciudad comandante…

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Invitado el Dom Sep 07, 2014 1:13 am

Hilary se imaginaba lo difícil que era para la niña el hecho de perder a su hermana, sonrió al ver que sus palabras sobre su protector le daban alivio y le reverencio con mucha galantería- así es, so yo fuese su vasalla igual daría mi vida con gusto por usted –sonrió de forma afable  aunque estaba algo pensativa por no saber nada de información además que el poder demoniaco no efectúa control aéreo o por lo menos en la familia no era eso así que por un lado creía que quizá siguió una pista falsa aunque le daba alivio saber que su hermana no causo todo el caos mas la conversación evoluciono y escuchaba las palabras de la rubia a lo que solo asintió –bueno  debo decir que tiene buen gusto o eso diría mi madre, yo casi no gusto de usar tales prendas  para mi los pantalones dan más comodidad y movilidad, asi que se llama hannabi- se acaricio el mentón un tanto pensativa mientras  trataba de recordar  si había visto a alguien con esa descripción –bueno ciertamente acabo de llegar a la ciudad aunque no vi nadie como quien describes, en cuanto a mi hermana realmente no tengo mucho que decir  se la robaron de meses y la llevo por 2 años, debe ser rubia según mama tenia sus ojos por lo que debe ser verdes me imagino…es extraño se que tengo pocas posibilidades a pasado mucho tiempo mas sin ella la verdad siento un gran vacio yo la quería mucho  y en los años que pasaron la buscamos por muchos lugares hasta que decidí ir mas allá y llegue a estas tierras, ella se llamaba Helena aunque dudo recuerde su nombre- suspiro con algo de tristeza, recordar traía dolor solamente.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Enea el Dom Sep 07, 2014 10:18 am

La nieve que quedaba en el suelo era fria y humeda,  en no mucho tiempo acabaria siendo hielo.  Veia posibles caidas en aquel lugar, pero aquellos calzados que todos llevábamos eran buenos y resistendes, al igual que aquella ropa calida. El silencio y diversión corrian por aquella muralla. No preocupaba nada, habia llegado el principe, la esperanza, el elegido y el heroe...que ilusos eran. Recordé entonces viejos tiempos, viejas historias en lugares lejanos. Y con ello me puse a cantar mientras cerraba los ojos y recordaba.

Spoiler:

Un viejo recuerdo, una imagen pasada en un reino luchador y perfecto. Tan poderoso que hasta los dragones temian acercarse a el. Pero los tesoros valiosos destruyen la mente y poco a poco aquellos humanos llenaron de oro las torres y habitaciones. Fue en aquellos momentos cuando los niños y todo el mundo cantaba canciones sobre dragones. Sobre que volverian, que renacerian, pero solo se reían de ellos como meras leyenda. Sin pensar en sus consecuencias.
Pero era cierto. Los dragones llegabamos, unos locos por el oro y piedras, y otros por intentar pararles o por venganza.  Aquella batalla fue  dramática, tanto para humanos como para dragones. Los humanos se confiaron en su gran heroe y sus murallas, pero ambos cayeron, y los dragones cayeron por su codicia. Fue grande la perdida en ambos bandos, tan grande que según cantaron incluso los dioses colaboraron en ella congelando dragones y humanos.  Ningun dragon volvió y jamas se supo de aquel reino enterrado por la nieve y el fuego.  

Deje de cantar mirando a mi alrededor, leyendas o historias, pero  con certeza sabia de aquello. Pequeños grupos de humanos habian huido de aquella ciudad y todos cantaban aquella canción, cancion que me enseñaron en mi viaje por el mundo y que me demostro con dolor como Kalker y Sriuk, dos viejos amigos murieron congelados bajo la nieve. Tras aquellas historias jamas les volvía a ver. Suspire y mire la nieve, alejandola de mi lo maximo posible.
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Natzume el Dom Sep 07, 2014 1:44 pm

Tras hablarle un poco de lo sucedido ella me respondió de una manera que me gusto y mucho – valla no me esperaba esa respuesta – habla con asombro mientras le sigue escuchando a lo que sonrió un poco – todos tenemos una forma de vestir y nadie debería de criticarlo más bien de respetar como se viste alguien o qué tipo de prenda le gustaría tener –comente con naturalidad para luego escuchar lo que dijo de su hermana, me estremecí un poco ya que robarse a un bebe de meses lo haría un vampiro que le gusta alimentarse de niños que no tiene poco tiempo de haber nacido en este mundo, mi maestro era uno de esos seres que le gustaba hacer eso pero eso quedo en el pasado y el ya no está en este mundo – me imagino que debe de ser doloroso perder a alguien de tu familia y a pesar de todo la sigues buscando – comente para luego mirar hacia la entrada – sabes una cosa aunque seamos visitantes en este castillo no podemos ir sin protección o supervisión de un soldado del castillo – dije con seguridad para luego mirar por los alrededores donde un sonido de un canto llamo mi atención, camine siguiendo el sonido de la voz la cual es hermosa, cuando llegue al origen de la canción vi a una mujer de cabellos rojizos con un semblante de tristeza el cual me agrado – tienes una bonita voz – dije mirando a la muchacha, podía notar que pertenecía a la guardia del castillo por la vestimenta que tenia y a lo mejor ella podría escoltarnos en la búsqueda de mi hermana y la de Hilary san.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por NPC el Dom Sep 07, 2014 3:15 pm

Esa noche parece ser una verdadera paz después de la tormenta para las buenas gentes de Asbru. Las personas salen de sus refugios a poner orden en la villa cercana al castillo y los que estaban perdidos en sus casas empiezan a poner orden dentro de la misma. Los soldados ayudan a los refugiados a volver a casa y a los que están en casa los ayudan a ponerla en orden. De esa forma la ciudad vive la noche como si fuera de día.

La iglesia se ve muy bien organizada, guiados por Aleishe y por los soldados de la ciudad en poco tiempo tuvieron nuevamente ollas con alimentos para compartir y soportar el frio de la noche. Desde el castillo los soldados llegaron con provisiones mientras los refugiados regresan a sus casas o a la iglesia de donde habían partido el día anterior cuando la villa dejo de ser un sitio seguro para estar. El ángel caído tomo la espada, las personas estuvieron de acuerdo en que la utilice y la devuelva llegado el momento, de mientras han de seguir trabajando que el sacerdote regresara a ellos dentro de mucho y todos quieren que los felicite y los bendiga cuando el este de regreso. Aleishe se fue a descansar ahora que puede hacerlo, el ejercito se mueve por la ciudad y los refugiados vuelven a sus casas las cuales están casi intactas, solo hay que quitar algo de nieve para poder utilizarlas de nuevo. La mayoría de animales sobrevivió a la noche anterior por lo que la comida no faltara en extremo, será cuestión de racionar un poco más que antes, que si bien ya se raciona bastante siempre hay algo más para ajustar.

Los soldados se encontraron en la casa donde Seikato y Kuroyami buscaron refugio, y al encontrar respuesta a sus demandas cuando un joven abrió la puerta de la casa donde golpeaban. Claramente es extranjero, ahora es cuando empiezan las preguntas.

-Eso depende, claramente eres extranjero, y este es un mal momento para serlo por aquí. Si entraste tu nombre debe estar en algún registro, y si estás ahí entonces eres bienvenido en Asbru, si no, esa persona que necesita ayuda será la menor de tus preocupaciones- Entran a la casa mientras terminan esas palabras buscando cualquier cosa sospechosa en ese lugar, aunque lo mas sospechoso allí es la joven que en la cama está agotada, y bastante herida a simple vista.

-Esta joven claramente ha sido atacada, pero ni idea de que pudo ser. Los llevaremos a la iglesia, allí la atenderán mejor que están aquí, además el sacerdote es bueno tomando decisiones y cuenta con el apoyo de la corona, el decidirá lo que son para el pueblo del oeste-Con esas órdenes toman a la chica que esta acostada en la cama para llevarla al templo no muy lejano de allí, y a ese muchacho lo llevan en custodia para averiguar quién es y si tienen antecedentes que eviten su estadía en esas tierras de los Tartare.


Mientras eso sucede el sacerdote se encontraba saliendo del castillo con muchos de los refugiados más rezagados, el los acompaña y apaña en que todo irá mejor, de que lo peor ya ha pasado y los incita a no bajar los brazos. La princesa Oda, aquella que se durmió en el caballo y cayó víctima de una fuerte fiebre despierta en una cama donde un hombre ya entrado en sus buenos años cuidaba de ella. Se aseguro de que ella estuviese lo más fresca posible y tapada con buenas y variadas frazadas para mantener su cuerpo lo más caliente posible, por esa razón la chica se encuentra completamente empapada en sudor.

-Bienvenida señorita…Su nombre…Su nombre…Ya recuerdo, es Risefreet Oda del oeste. Espero se encuentre mejor ahora, hicimos todo lo que pudimos para que se recupere pronto pero, esto tardara en curar al menos hasta mañana. – El anciano le alcanza un vaso de cerámica con agua, y cerca de él hay una jarra llena de agua y frutas, algunas frutas de las que crecen en ese territorio. Fresas, frutillas y manzanas son las que hay allí, más pequeñas que las frutas que normalmente se pueden conseguir en otros sitios debido a que con el frio de la región maduran más lento, pero eso hace que su sabor sea mucho más intenso y delicioso. –El rey Beld Tartare le da la bienvenida a sus tierras, y se disculpa por no haberle dado un trato más adecuado para el de una princesa, pero nuestra tierra sufre extraños ataques y el cómo su regente está al frente de su nación, por eso este humilde servidor se encuentra con usted princesa, para ayudarla en lo que necesite.- Ofrece la fruta el anciano y le alcanza también nueces, y una extraña bebida de color negro, o lo sería si no fuera porque ella conoce bien el desierto, esa bebida negra y amarga que los nómadas llaman café.

En el interior y en el exterior del castillo todo continúa su movimiento, dentro de poco no habrá signos de los ataques, aunque de noche es algo limitado el trabajo y la precisión con la que pueden llevarse a cabo. Al menos hay ánimos suficientes como para cantar, porque cuando Enea canto la aplaudieron, y recodaron a Chiara, preguntándose más de uno donde se habrá metido esa chica que no se la ve para nada desde hace días. Dejaron paso los soldados a las nobles, aunque las miraron con recelo al ser nobles de otras tierras, aun así fueron bastante respetuosos y no se les interrumpió para nada, aunque más de uno está atento, después de todo no se puede dejar solos así como así a extranjeros desconocidos en la propia casa del rey.

A todo eso, tiempo después el príncipe del oeste iba llegando de regreso al castillo con las personas que lo acompañaron en sui búsqueda, trayendo a aquellas que esperaban encontrar y a una joven dama mas, muy hermosa poro cierto, pero claramente extranjera y como tal se la ha de tener vigilada. Esas mujeres que fueron a buscar se encuentran en pésimo estado, solo Risty logro despertar, pero su fiebre es alta y el dolor de su cuerpo también. La sirviente de Oda sigue dormida y afiebrada mientras la princesa Efreet tiene fiebre, el cuerpo adolorido y una gran pérdida de sangre ocasionado por el combate con Lans, esa debilidad extra es la que puede llevarla rápidamente a la muerte, la que la ha dejado a puertas de pisar el otro mundo donde su madre parece aguardar por ella con el dolor que toda madre recibe allí a sus amados hijos.

Las trompetas del castillo volvieron a sonar, con énfasis y gritos de un lado a otro, canticos algunos y la mirada de muchos otros.

-¡El príncipe regresa, y trae a sus mujeres con él!-

Dentro del castillo obviamente todo puede escucharse si se trata a los gritos, con bombos y platillos, y el maestro de armas y la caballero junto a él no fueron la excepción. Ya sentados el viejo caballero le cedió la palabra, las cuales comenzaron con un futuro informe y con una disculpa, el viejo sonrió.

-Si viste la ciudad, a su pueblo sufrir y colapsaste por ello entonces deberías sentirte orgullosa- Las palabras del anciano no son parecidas a nada de lo que un guerrero pudiera decir, pero allí estaban dichas sus palabras y siguió escuchando con atención los lamentos de la joven y su vergüenza. - Un soldado es un soldado, un dios es un dios, y un soldado cumple sus órdenes allá donde lo mandan. Te enviamos al norte de la región a proteger esas aldeas aisladas y así lo hiciste, no hay reproches, buen trabajo Dame Salvatore- Mientras ella llora su accionar el maestro de armas la felicita nuevamente.

-Lo que sucedió…Es difícil decirle, pero sabemos que esto no es solo la amenaza de una guerra, una sombra terrible nos amenaza, y creo que no solo a nosotros, creo que en el norte algo está pasando también. Los berserkers y salvajes no nos atacan, y si bien sabemos que extrañamente no son cobardes que atacan a un enemigo herido tampoco son de los que se quedan quietos…El sacerdote asegura que atrapo a un demonio, y que otro mucho más poderoso vino a salvarlo, y para peor, la antenoche pasada tuvimos algo parecido a un demonio que nos ataco en la ciudad, y anoche en las puertas del castillo… ¿Entiendes lo que digo Juliant? Si lo entiendes entonces deja de llorar y ponte de pie- El viejo caballero se puso de pie también y se encamino hacia con paso firme mientras las trompetas y los gritos se hacen más fuertes. –Necesito lo mejor de ti niña- Puso una mano fuerte sobre el hombro de Juliant y la miro a los ojos- Primero mataron gente común, y luego nobles…Puede que ahora intenten ir por el rey, pero el rey ya es viejo, por lo que si quieren dañar tienen que dañar a su descendencia…El príncipe y su hija serán el objetivo principal de sus cuchillos…No los pueden alcanzar ¿Me ha oído caballero? He dicho que no los pueden alcanzar- Le brillaron los ojos al maestro de armas y su voz fue una furia, demasiados años al servicio de los Tartare donde vio nacer al príncipe y también a su hija, al hombre que conoció desde que se amamantaba del pecho de su madre y a quien enseño no solo a correr, sino a usar una espada hacen que Lans será para alguien más que un príncipe y futuro rey, que sea como un hijo.

Con tanto ruido en la noche tanto en el castillo como en la villa cercana al mismo es difícil decir que es de noche, y aunque ninguno se haya dado cuenta de ello el orden natural de las cosas fue interrumpido, últimamente viven de noche y duermen de día, como si fuera la misma guerra donde lo natural es destruido, donde los hijos no entierran a sus padres, sino que los padres entierran a sus hijos.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Raquel Aigner el Dom Sep 07, 2014 8:17 pm

Me impresiono la forma en que el me hablo, mientras el hablaba comenzamos la marcha hacia el castillo del oeste y los soldados se colocaron cerca de mi mientras iniciamos la marcha, esta ves me toco apurar el paso de la montura para seguir el ritmo de los jinetes mas tenia cuidado de no caer del mismo, cuando escuche su pregunta sonreí un poco – me llamo Raquel Aigner y la verdad solo ando de paso pero la tormenta izo que me refugiara en una cueva no lejos de aquí y cuando termino la tormenta salí de la misma y me tope con su mujeres – dije con suma calma ya que no está mintiendo en lo absoluto en eso su compañero hablo y pude ver bien el lugar donde nos dirigimos – valla lugar – fueron mis palabras al ver el castillo a la distancia.

Poco a poco el castillo se hacía más grande pero el grito de unas de las muchachas me hiso voltear a verla, ella tiene una cara de no saber nada y lo confirmo cuando ella pregunta que paso, volví mi mirada hacia el camino – están a salvo las encontré inconscientes y les ayude – dije con una voz suave – descansa pronto llegaran a su destino – dije una vez más, al llegar al castillo suenan las trompetas y mucha gente se alegra por la llegada del grupo, por mi lado me siento un poco nerviosa por la bienvenida recibida – eres una persona querida por tu pueblo y eso es bueno – dije mientras miraba el lugar, desmonte del caballo y me quede a su lado atenta de todo y esperando que me dijeran algo ya que no soy de estas tierras y ando armada y no quiero ser vista como alguien peligrosa mire al señor de estas tierras – donde puedo entregar mis armas ya que no quiero ser vista como alguien peligrosa por los demás – comente con suavidad.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Lans Tartare el Lun Sep 08, 2014 12:06 am

No dejaron escondido el agrado por volver al castillo Lans y sus hombres, si bien no estuvieron muchas horas fuera hace mucho que ellos no tienen un descanso como es debido, en especial Lans que no ha dejado de ir y venir en estos días que pasaron.

-Así que Raquel, te informo que estas en una mala posición por el simple hecho de estar de viajera, aunque no tiene que ser así por mucho tiempo. Esta tierra puede entrar en guerra pasado mañana, y cuando eso suceda no te gustara estar por aquí-Advierte Lans lo que está pasando en esas tierras a esa joven mujer antes de que sea demasiado tarde para ella. Cabalgan a paso moderado y saludan a aquellos que los salen a reciben con alegría, notando como Risty despierta de su letargo aunque no se la ve muy bien que digamos.

-Me alegro de verte de vuelta Risty, estamos en casa, así que descansa, te llevaran a una habitación para que descanses y los médicos del castillo se encargaran de ti-Anima a esa mujer Lans, y esas palabras deberían hacerle entender a Raquel que realmente esas mujeres son de él y que las ayudara, o al menos en comienzo eso parece.

-Trato de hacer las cosas bien para ser amado y no lo contrario, aunque el camino de un rey es solitario espero que esta soledad sirva para algo a estas personas que tanto dan por su tierra y su nación.- Habla fuerte y claro Lans, pero puede notar Raquel que la única vez que giro su rostro para hablar fue para hablarle a Risty, por lo demás no se giro nunca para hablarle a ella ni a las que están dormidas tras suyo.

-Bien amadas mesnadas ¡Gritad más alto! Que esta tierra tiene corazón y vida-Los incita a gritar y a mostrar su alegría abiertamente mientras avanzan y llegan a prestarle ayuda con las mujeres que claramente están en mal estado.-Lleven a Risty con los médicos, a las otras pónganles cadenas, me han atacado en el camino con fines mortales- Cuando lo escucharon no dudaron ni un momento en encadenarlas, darle unos golpes y arrastrarlas hacia el interior del castillo. Ellas no irían a una celda común y corriente, irían a las mazmorras del castillo para ser torturadas y luego asesinadas vilmente por su atrevimiento de levantar la mano contra la sangre del rey. El maestro de exploradores fue a ver al rey advirtiendo a Lans de que debe descansar, casi le dio una reprimenda y lo hizo con razón, cuando Lans desmonto de su caballo tropezó y casi se cae de lleno contra la nieve. En eso escucho a la joven Raquel hablarle y paso a responderle antes de irse finalmente a su cuarto a descansar.

-Esa es una buena opción Raquel-Llamo con su mano a dos hombres quienes se pararon firme frente a ellos con el pecho por delante-Tomen las armas de la joven y guárdenlas bien, por lo demás Raquel puede ponerse cómoda, esta de “invitada”-De invitada y de prisionera hasta que Risty diga lo contrario, pues no sabe bien si Raquel es la salvadora de esas chicas o su victimaria, por lo que por ahora deberá quedarse por allí a demostrar su inocencia. Con una reverencia sencilla se despide de Raquel y s saluda con varios nobles de los presentes y se retira de ese lugar, por suerte no lo molestan demasiado, saben bien que esta aun sin descanso y le permiten caminar con tranquilidad hacia el interior del castillo donde espera llegar a meterse de una vez bajo las mantas y finalmente conciliar el milagroso descanso, pero no lo hará sin antes ver el bello rostro de su hija con sus propios ojos, sino hasta entonces su alma podrá conseguir descanso.

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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Enea el Lun Sep 08, 2014 2:52 pm

Cantar, el gran remedio contra la soledad y la pena. A pesar de su musica o ritmo podia animar facilmente. Mire entonces a mi alrededor viendo como muchos aplaudian por aquello. No pude evitar sonreir ante el gesto de aquellos guerreros protectores del reino.
Esperaba que no volviese a ocurrir nunca lo que paso en aquella historia de mis recuerdos, pero esas cosas nunca se sabian. Las peleas entre reinos solian venir con un acontecimiento de cosas. Incline levemente la cabeza como una especie de reverencia dejando ver un pequeño mechon rojo de pelo. Todo como agradecimiento a aquella gente por haber aplaudido. Tras eso una chica rubia vino a felicitarme por mi voz a lo que asenti.
-Canto mucho ultimamente, asi que practico para mejorar y no aburrirme.
Dije a la chica sin ganas de ser borde, pero sin preguntar nada. No era mi intencion entablar una conversacion que pudiera darme problemas como hace unas horas. Ademas que algunos de aquellos guardias las miraban con mala cara. Yo simplemente me limite a seguir afilando mi espada mientras miraba la posicion de la luna y contaba mis horas para huir de alli antes de convertirme en espada..
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Re: Prologo de una guerra, cuarta parte: Sangre y lagrimas en la oscuridad

Mensaje por Seikato el Lun Sep 08, 2014 11:08 pm

Rápidamente aquellos soldados respondieron a mis preguntas pero no fueron por el camino que quería, si bien, éramos extranjeros como ellos me decían ahora y que era un mal momento para serlo sabiendo lo que había ocurrido en el reino, no podía creer lo que escuchaba de estos sujetos, era claro que sospechaban de nosotros ya que habían entrado a la casa en busca de algo que nos hiciera ver culpables de algún crimen. Y como vi que no encontraron nada, no tuvieron más opción que ayudarnos, bueno a decir verdad nos tomaron bajo custodia, o más bien me tomaron a mi bajo custodia para seguramente interrogarme cuando llegáramos a la iglesia, como había dicho el compañero más joven del otro soldado. Solo esperaba que la joven resistiera un poco más o más bien recuperar sus fuerzas.

(Ojala no hayan perdido el registro cuando llegue al pueblo… ¿Aun así, no recuerdo a ver dado mi nombre…?)

Tenía dudas en que si había dado mi nombre, pero ya lo averiguaría cuando lleguemos a la iglesia. Suspire un poco al estar viendo hacia mi lado derecho y ver unas personas recoger maderas y otros materiales que habían sido sacado de sus casas, capaz algunas personas pensaron que sería una oportunidad única saquear las casas cuando ocurrió el ataque y la tormenta, era lamentable que haya gente que haga ese tipo de cosas en medio una catástrofe.

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