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Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Vie Mayo 30, 2014 7:48 pm

Comienza a nevar en la región de Asbru y la noche que se pensó no podía ser peor pone a prueba el corazón y la voluntad de los mortales que han decidido a pesar de las advertencias de la propia tierra que los rodea el vivir allí con el frio, con días cortos y dioses olvidados que no son justamente los mas venerables y amistosos del mundo conocido por los mortales.

El castillo del Oeste paso del caos y la tranquilidad en poco tiempo, con los nobles a salvo y las amenazas contenidas la ayuda ahora comienza a extenderse a los ciudadanos comunes de la región entre el campamento de refugiados allí montados, siendo los más graves en lo posible trasferidos al castillo mismo donde tienen una mejor atención y por ende mayores probabilidades de sobrevivir. La mayoría no está herido en sí, lo que tienen son síntomas de deshidratación, hipotermia y desnutrición, pocos hay con fiebre y gripe, por lo demás están sin problemas.

Dentro del castillo todo es calmo por lo que suponen que el rey junto a sus allegados más cercanos debe de estar llevando a cabo la cena y reunión de emergencia con total normalidad lo cual tranquiliza a más de un soldado y caballero que monta vigilia para que eso pueda ser de esa manera tranquila y segura. Entre ellos se encuentra Enea pasando como una más del montón entre tantos hombres y mujeres que sienten cada vez más el frio y el cansancio, pero usan todo lo que tienen para resistir siendo estos sus abrigos, el calor del fuego y el alimento caliente sus mejores defensas contras las inclemencias de la región que esa noche están de lo más crueles posible.


Fuera de la villa cercana rodeada por la nieve y los vientos que empiezan a levantarse junto la nieve que cae ahora más fuerte que antes un dragón cae casi rendido, el frio lo está adormeciendo y la lobodragon que no confía ya en nadie en su temor hace más daño que otra cosa. Intenta huir de ese lugar a ciegas debido a su condición pero la cosa no es tan sencilla como parece.
Spoiler:

El camino de Zafira es cortado de súbito por una gran bestia blanca que emerge de las nieves, como si hubiera estado oculto bajo ellas ruge amenazante a esa loba alada que se disponía a alejarse de ese lugar donde se encontraba aun con un Dante fatigado y cerca de ser afectado por una hipotermia inminente.  La bestia frente a ellos es muy alta, casi dos metros con treinta de estatura mide, es ancho y musculoso lleno de pelaje blanco.  Posee una mirada amenazante y fieros colmillos y garras que no dudaran en quitar la vida de aquello a lo que irá a comerse en breve si es que Zafira y Dante no se defienden como debe ser ante tal bestia hambrienta y violenta.


Mas lejos de allí la desgracia cae sobre muchos otros también, la región de Asbru pone a prueba a los que viven en ella y no se anda con chiquitas, es una región dura que no a cambiado con los años ni lo hará, aquellos que deseen vivir en ella deberán ser fuertes y aptos, de otra forma no merecen vivir en esa tierra helada que llaman hogar.
Ninguno de los allí presentes se percato de aquello que entre nieve y viento lo acecha, y ese error puede costarles caro.

-Daggers frostið-Fue todo lo que se escucho antes que una gran cantidad de saetas de hielo fuesen dirigidas hacia los presentes. No hay misericordia para nadie, ni siquiera de una criatura que no parece tan maligna como la que se muestra una vez lanzado dicho hechizo.
Spoiler:

Una joven hermosa de cabellos verdes y largos hasta la cintura se puede ver con algo de dificultad volando alrededor de ellos, aunque no parece del todo humana si se tiene ben ojo el cual es necesario para poder ver bien debido a la nieve y el viento que entorpece movimientos y también la visión. Sus manos y sus pies son de pájaros de color amarillos y con garras, y en su espalda hermosas alas de color blancas como la nieve.  Sus ojos son de color lila y en su mirada no hay odio ni alegrías, es un rostro bello apacible como el propio hielo que domina la región.


En algún lugar cerca o no tan cerca del castillo del oeste el dúo liderado por el príncipe de Asbru se topo con una intervención  inesperada y poco agradable, un ataque de algún desconocido que se cree la ley de Asbru, o tal vez simplemente un asesino que busca terminar con la monarquía de los Tartare en esa región terminando con el siguiente rey de esa tierra. Esa mujer fue demasiado ingenua en pesar que podría terminar con la vida de Lans Tartare por el simple hecho de contar solo con un guardaespaldas a su lado. El golpe certero y mortal de ese hombre dejo sin vida a la mujer, o eso le pareció al ver la herida en ese cuerpo y la gran cantidad de sangre sobre la espada haciendo honra a los rumores sobre el príncipe del oeste.
Un aprendiz de esa mujer se hace presente intentando proteger a su maestra y explicando la situación la cual es muy confusa y complicada, aunque por suerte para ellas encuentra piedad en Risty quien comienza a sanar las heridas de la mujer allí agonizante salvándole la vida gracias al gran conocimiento de hechicería que está obteniendo la súcubo en los últimos tiempos.
Al tiempo otra criatura mas se hace presente en ese sitio, parece no portar armas y de una manera un tanto extraña parece querer dirigirse en dirección donde se encuentra el príncipe del oeste.
Spoiler:

La mujer es hermosa y las telas que usa son de muy buena calidad, telas que dejan ver bastante de su cuerpo. Posee una belleza exótica esa mujer, ha de ser de algún lugar de Brillo de Luna o de las cercanías del desierto ya que de seguro no abrigan mucho, pero para saberlo deberían poseer muy buenos conocimientos sobre las culturales populares. Incluso poniéndose una bufanda y guantes mas abrigados junto a una capa no es suficiente para vivir en Asbru ni en verano como se encuentran en esos momentos.

-Jujuju sálvela príncipe, los muertos dicen que tu puedes salvarlos-Tiene un acento muy raro esa mujer que señala a un punto ciego donde solo se ve oscuridad y nieve.


En la iglesia Aleishe se encuentra con emociones fuertes, y entre la duda y los miedos encuentra en esas personas víctimas como lo es ella. No tiene idea el ángel de cómo sufrió ese pueblo una y otra vez, pero con pasar un tiempo en ese lugar no necesitara clases de historia ya que esta se verá reflejada en sus ojos. Las palabras del ángel son valientes, no está mal su idea y la gente reza por su regreso así como por su bienestar.

-Ángel…Debes hacerlo rápido, el sacerdote te ha dejado a cargo, pero si no estás no sabemos qué puede ocurrir-Muchas personas le dicen lo mismo y todo lo que pudieron hacer por ella es abrigarla bien y darle una espada de mala cálida muy usada, después de todo en ese lugar no usan armas, solo los soldados poseen armas de calidad decente para proteger a la población sin que estos siendo civiles puedan lastimar a algún soldado con armas peligrosas.
Fuera de la iglesia se ven soldados patrullando que se protegen bajo aceras y techos de paja de la nieve y el viento. Los caminos empiezan a hacerse difíciles debido a la nieve acumulada y la noche es mucho más oscura de lo normal. No hay estrellas en el cielo ni tampoco hay luna, todo es un gran vacío oscuro de noche y nubes grises que no parece se irán rápidamente.
Spoiler:

No es seguro andar así para quienes no tienen el conocimiento adecuado, pero si ella desea arriesgarse los sucesos anormales son el menos de sus problemas, la propia tierra se encargara de poner a Aleishe en su lugar así como a todos aquellos mortales que se la disputan sin entender los sentimientos del mundo donde viven.

Fuera de juego:
Hechizo utilizado contra Seikato, Kuroyami y la extensión de Saphira.
Nombre: Dagas gélidas (4) (M)
Elemento: Frío Coste: 4 (3) Mana
Tiempo de lanzamiento: Instantáneo.
Efecto: [R] [Tirada] Si pasas el objetivo recibe 2k2 de
daño. Permite varios objetivos.
Cadena: Hibernación, Alma relente, Manos heladas y
Armadura de hielo.

Primer tirada de ataque contra la resistencia de los objetivos. Las magias de Hielo tiran contra Mente de los objetivos.

Mente (5)+Hechiceria(1) de la arpía hacen un total de 6 dados guarda Mente (5) Contra Mente de los objetivos x5 + modificadores varios, en este caso +5 en Seikato y Kuroyami por ser dragones haciendo un total de 25. La arpia saco 35 en su tirada asi que ejerce 2 dados de daño :9+6 =15 a sus tres objetivos.
La extensión de Saphira queda fuera de combate al tener 12 de hp.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Vie Mayo 30, 2014 7:48 pm

El miembro 'NPC' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

#1 'Dado Numérico Random' :

#1 Resultados : 6, 10, 3, 3, 1, 3

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#2 Resultados : 9, 6
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Lans Tartare el Sáb Mayo 31, 2014 9:29 pm

Se baja del caballo para terminar con el sufrimiento de dicha mujer que esta ya sin esperanzas de vida, se quita la capucha para luego tomar  su espada con ambas manos y la eleva con la punta de la misma mirando hacia el cielo mientras observa a la mujer agonizar sin odios, pero tampoco muestra respeto por ella ni aprecio.

-Una muerte rápida es todo lo que te queda ahora mujer-Esas fueron sus palabras tan frías como la nieve que cae sobre él, no es una persona maligna Lans pero tampoco es de dudar a la hora de tomar una vida, es un hombre de muchas batallas, un conquistador y como tal sabe bien cuál es el precio de una lucha y de una guerra aceptándolos por completo.  En ese momento una joven también pelirroja de rasgos de la Dinastía del Dragón como la que esta tirada en el suelo pide piedad por ella, al parecer es su pupila y según explica ella no tenia malas intenciones, solo quiere ayudar.
Spoiler:

-Mayor razón para matarla ¿Qué hay si eran mis soldados que volvían a casa? ¿Qué si solo eran ciudadanos civiles de mi región que tomaron las armas para defender mi tierra? ¡Contesta! ¿Qué si mataban a otros más débiles que ustedes? ¿Crees que eso lo arreglaras con una puta disculpa?-Su enojo fue evidente tanto en su rostro como en su tono de voz, lo peor que pudieron haber dicho fue eso. Hubieran encontrado más piedad si hubiesen dicho que lo atacaban a el por diferentes razones, eso sería válido, después de todo ser rey quiere decir vivir en soledad con la envidia y el odio de otros a cuesta, eso es entendible y él lo acepta e incluso intenta cambiarlo. Solo la intervención de su preciosa vasalla cambia la actitud de ejecución que tiene Lans hacia esas dos allí en la nieve, siendo la aprendiza hecha a un lado por Risty quien tras un beso parece recitar algo ya que de alguna forma esa mujer moribunda dejo de sangrar, incluso pareciese que ha sanado de forma casi inmediata.

-¿La has sanado Risty?-Pregunta sorprendido Lans, hasta el momento solo sabía de curanderos y clérigos, tal vez algún que otro paladín que pudiese sanar heridas, pero Risty no entra en ninguna de esas categorías, es todo un misterio para él los poderes curativos de su hermosa elfa oscura. En todo eso apareció una extraña mujer, bastante bella pero extraña, sus ropas y rasgos no los ha visto nunca en su vida. Esa mujer le pide que salve a alguien ¿Pero a quien? Eso no lo dice, solo señala un vació oscuro y frio más adelante, eso es todo lo que ven los ojos de un mortal como Lans que no se dedica a la hechicería ni a la exploración de terrenos difíciles.

-¿Qué salve a quien y de qué? No te conozco mujer, hoy es el día donde todos los extraños se ponen de acuerdo salir de la jodida nada a darme ordenes o a pedirme cosas, no estoy de humor os lo advierto- Dice el caballeros del oeste mirando desafiante a la mujer que se muestra sonriente y demasiado confianzuda con Lans. La mujer comienza a hablar en el idioma oriundo de la región de Asbru y Lans responde del mismo modo entablando un ida y vuelta de pregunta y respuestas por ambos lados, al final el príncipe del oeste baja su espada y se dirige a su preciosa y fiel vasalla.

-Risty, quitales las armas y llévalas bajo tu custodia al castillo, son prisioneras por ahora, ya decidiremos luego que haremos con ellas. Asegúrate de que lleguen al castillo y que estén debidamente encerradas y vigiladas, luego busca a alguien de importancia para que le cuentes todo lo que ha sucedido desde que nos fuimos, hay algo que yo debo hacer, algo que solo yo puedo hacer.-Esa es la orden que le da a Risty mientras se mantiene cerca de ella para asegurarse de que entreguen sus armas, de otro modo Lans entrara en acción partiendo al medio a ambas mujeres sin siquiera decir A.-Que la aprendiza lleve a cuestas a su maestra, tu quédate mas atrás Risty, debes estar atenta y no perderlos de vista, a la primer que hacen algo sospechoso los matas-Otra orden directa, y no es ninguna chiste, Lans habla en serio y puede que Risty nunca lo haya visto así antes, después de todo nunca le ha dado órdenes de ese tipo ni en esas circunstancias. Con todo eso listo ya puede Lans volver a montar y dirigirse en esa dirección ya señalada en busca de lo desconocido.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Natzume el Dom Jun 01, 2014 12:48 am

Simplemente permanecí tranquila y observado cada detalle de ella, es una mujer hermosa no lo puedo negar pero las altas temperaturas que están azotando el lugar comienzan a sentirse en ella, el ligero temblar del frio asen estrago en el cuerpo de ella y en si los humanos sufren mas rápidos los efectos del frio que yo pero a la final también puede lastimarme no tanto como a los que me rodean, un ligero mirar a mi alrededor y noto como los presente esta afectados por el clima pero lo que me impresiona es la forma que la joven muchacha se inclina ante mí y se presenta como Juliant y que me ayudara a buscar a mi hermana lo que me tranquilizo saber eso de que alguien me ayudaría, me acerque a ella y le extendí mi mano – no tienes que arrodillarte – dije con suavidad y mostrando una dulce sonrisa – tu ofrecimiento es bien recibido y te lo gradezco de corazón – no le estaba mintiendo todo lo que dijo es la verdad, la pequeña vampira está pendiente de su hermana y toda ayuda será bienvenida.

Spoiler:

Lo que me extrañaba es el paso del tiempo ya que hay algo que impide la salida del astro sol el cual es bueno para mí ya que me da más tiempo de acción en esta tierra, tome su mano – Juliant san será mejor que entremos en calor dentro del castillo creo que están metiendo a las personas en su interior – comente con un tono de preocupación donde mis ojos carmesí lo demuestra muestra, de cierta forma hay algo que le está preocupando a la pequeña vampira hay fuerzas hostiles en acción pero no se qué motivo o acción tienen pero no pienso rendirme hasta encontrar a mi hermanan.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Dom Jun 01, 2014 1:44 pm

La frías temperaturas rociaban en la ciudad, juliante pese a ser una fiera guerrera es humana a fin de cuentas, no lleva una armadura o ropajes demasiado abrigadores y los estragos del frio le pesan, pero como una guardia de la ciudad no debe descansar hasta tener a todos los civiles a salvo, a su alrededor nota como el peso de la situación recae sobre las personas, algunas lo an perdido todo aun debe investigar cómo empezó la situación más ayudar a la niña ante ella se ha vuelto prioridad, la rubia nota como la niña observa el lugar no es para mas pero  jul a sentido una incomodidad extraña desde su llegada aunque desconoce si es por alguna amenaza o por la situación que observa, una vez juro ayudar en la búsqueda  vio la mano de la niña y asintió con la cabeza mas asi eran sus modales para con los nobles, se estremeció un poco y respiro dejando salir algo de vapor de  su boca entonces vio a la joven se retiro su capa purpura   y se la coloco a ella –usted la necesita más que yo – añadió abrazando sus brazos- yo podre soportar usted es una niña- dijo regresando una sonrisa similar a la que la joven le brindo tomando su mano de forma suave  -Sera un honor para mí apoyarle en su búsqueda- añadió  mientras veía a los alrededores mientras su sensación de incomodidad aumentaba.

Juliant comenzaba a pensar que deberían entrar a el castillo para cobijarse del frio  mas  cuando iba a sugerirlo su acompañante lo dijo –Si supongo por la seguridad que brinda este, sea lo que sea deberíamos ir ya que las temperaturas disminuyen y no ay rastros del sol – en eso la rubia se olvido del frio se acerco y le regalo un cálido abrazo –tranquila, todo saldrá bien estoy segura que tu hermana está bien y l encontraremos pronto no te preocupes pero si no nos refugiamos podremos enfermarnos o algo peor, no debes preocuparte prometí que la encontrare y yo jamás falto a mis promesas – añadió de forma dulce ya que notaba la preocupación en la cara de la joven así mismo se dispuso a llevarle al castillo  estaba ya pálida por el frio pero su prioridad era la niña.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Dom Jun 01, 2014 7:05 pm

A pesar de que la manipuladora de los vientos en apariencia habia caido presa del ataque, en realidad no se encontraba muerta; ya que no posee ningun punto vital en el cual pueda ser eliminada, para evitar cualquier rebeldia de su parte o que se levantara en mi contra, cuando aquel pedazo de carne se desprendio de mi cuerpo asegure de tener una garantia sobre ella. Le pude dar un cuerpo y libre adberdrio, pero controlo una parte de su cuerpo con la cual podia provocarle mucho dolor con solamente apretar mi puño; asi es, en aquel momento en mi mano derecha sujeto una pequeña esfera de color rojizo que se encuentra de una aura negra; es mi poliza de grarantia sobre esa extension de mi cuerpo, su corazon. Mientras posea su corazon en mi mano nada ni nadie podra matarla, podran clavarle miles de flechas o atravesarlas innumerables veces con espadas, pero aun asi no morira al no poseer su corazon dentro de su cuerpo. Su cuerpo continua sobre el suelo, sin ninguna clase de señal que se encuentre viva; aun asi nadie se ha acercado a asegurarse si realmente esta muerta o no, tan ilusos son los seres humanos que se confian de cualquier cosa. Los nobles siguen llegando de a poco a refugiarse en el castillo como obejas asustadas por un depredador feroz, es poco lo que los soldados se preocupan por los aldeanos de afuera; pues en ese caso yo les dare algo de que preocuparse. Lentamente comienzo a pasearme entre las diferentes carpas y entre la muchedumbre, curoseando de aqui por alla, mientras preparo algo para alarmar a todos y provocar que el numero de muertos se produzca en las afueras del castillo; con eso seguramente no tendran otra opcion que dejar entrar a toda la gente junto conmigo; y lo peor es que veran que su lider no se preocupa realmente por ellos al demostrar que el mal los ha seguido hasta aqui y ver que su efectividad no es nada y que realmetne hace falta alguien que realmente pueda con esta clase de situaciones.
Mientras tanto, la manipuladora de la nada ha podido recolectar suficientes almas dentro del espejo; en su mayoria de los muertos de la masacre que asolo el pueblo, con estas seria facil hacer algo, un segundo derramamiento de sangre, pero esta vez sobre enemigos que quizas los soldados no podrian detener. La niña escucho una voz que le dijo un par de palabras, pero practicamente la ignoro, sin prestarle mayor atencion, pero aun asi la posicion en que se encuentra es mucho mas ventajosa que cualquiera, pudiendo ver a cualquiera que pudiese acercarsele. Fue entonces que ahora, los cuerpos de los recien fallecidos por el veneno y otras causas lentamente comenzaron a colocarse de pie, por alguna extraña razon estaban volviendo nuevamente a la vida, pero sin ninguna clase de conciencia que estuvieran realmente muertos, solo son cadaveres que buscan satisfacer sus necesidades de alimentarse; zombies frescos que en gran numero son una amenaza mas grande que cualquier ejercito ya que sin importar cuanto los ataques estos volverian a levantarse; fue asi que cada uno de los aldeanos muertos, ya sean en las morgues o en las calles comenzaron nuevamente a levantarse; los que estaban cerca de las patrullas de soldados no dudaban en lanzarse en contra de ellos en hordas de 10 o mas para devorarlos sin ninguna compasion, como si se trataran de animales hambrientos; aquellos que deambulan sin rumbo por las calles tambien son atacados, solamente usando sus almas para poder manipularlos.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Kurayami el Dom Jun 01, 2014 9:25 pm

El estar pendiente da la niña y el muchacho que recién llego  no me hicieron notar lo que se avecinaba hacia mí, solo sentí varios cortes en mi que instintivamente me hicieron dar un salto hacia atrás pera luego buscar a este atacante, por un instante todo esto me iso olvidar por completo de la niña ya que esta estaba inerte en el techo mas este ser es un atacante arcano ya que ese tipo de ataque puedo sentir la magia, el estar mirando a mi alrededor logro notar a una criatura el cual está volando alrededor de nuestro la misma tormenta me impide ver bien mi objetivo pero no pienso dejar vencerme con eso, con mi mano libre tomo el mango de mi espada la cual está en reposo en mi espalda la cual esta emite una especie de aura heroica – no pienso morir en una tierra que no es la mía   – dije a todo pulmón mientras lanza un Kunai hacia mi objetivo y al mismo tiempo comienzo a estudiar mis posibilidades de triunfar en este conflicto.

habilidades:

 
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Última edición por Kurayami el Dom Jun 01, 2014 9:53 pm, editado 1 vez

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Dom Jun 01, 2014 9:25 pm

El miembro 'Kurayami' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

#1 'Dado Numérico Random' :

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Lun Jun 02, 2014 1:10 am

Sin duda eran momentos difíciles para la dragón, se dejo llevar demasiado por la situación ahora en el suelo bañada en su propia sangre reflexionaba, sabia que revolcarse llorar o pedir auxilio era tonto, su conciencia se desvanecía mientras escuchaba las palabras del caballero, sentimientos de asombro y molestia venían a su ser, ella se había detenido antes de impactar al hombre pero este pareció aprovechar la situación para daré un amarga prueba de un filo experimentado –Madre- pensó para sí misma, temía por kiel, su padre confio en ella entonces escucho las palabras del hombre.

-Disculpe, en primer lugar nosotras vimos su ciudad humear desde la colina por eso hemos venido usted no luce cual campesino, lleva armas pesadas  solo son dos y se le veía amenazante, las palabras de mi mentora fueron claras es algo precipitada pero si por desear brindar apoyo nos matara entonces piense bien, ella es Efreet La Princesa de El reino de la Garra de la Flama, seguramente a escuchado de ella últimamente…- Kiel sabia que era algo osado pero no se le hacia del todo justo el como se referia a la dragona, claramente no parecen campesinos u hombres volviendo a casa o por lo menos para el ademas ya estaban en tremendo embrollo – las noticias viajan rápido, Efrret es conocida como una salvadora a viajado de pueblo en pueblo brindando su ayuda sin pedir nada a cambio además un guerrero experimentado como usted debe haberlo visto y de seguro lo noto, su golpe no era a matar en primer lugar y en segundo lugar ella se detuvo antes de llegar a usted  cosa que aprovecho para encajarle el golpe de lleno...- Kiel miraba con seriedad  a el caballero ante ella- si es así le preguntare, si un caballero experimentado en batalla noto que la mujer no iba  a golpe certero y que se detuvo antes de, porque no detuvo su espada y en cambio se aprovecho del momento…-el frio arreciaba y oda no estaba en buen estado, Kiel pese a la firmeza que mostraba sentía miedo del guerrero pero su mirada lucia en un 0% femenina, era misteriosa no parecia tampoco un dragon, entonces la elfa intervino apoyando su noción, desde el comienzo Kiel se imagino que algo malo pasaría pero quedo abrumado al ver caer a su mentora de un golpe, el sujeto deseaba eliminarla aunque a ver de Kiel oda necesitaba un juicio, la mirada de el caballero reflejaba en Kiel frialdad mas no se apartara para proteger a  Efreet  pero la elfa le mueve la pelirroja iba a acercarse cuando vio como la elfa giro a su mentora, el corazón de oda latía lento y el frio no le ayudaba  pero finalmente Kiel se sorprendió al ver como  la elfa besaba de una forma un tanto aprovechada a la draco.


-Mmmm sin comentarios- dijo ladeando su mirar pero esta gente es inconsciente y mal educada a su ver- repito solo viajábamos, mi mentora desea pedir consejo al señor de estas tierras mas ella era una niña cuando le vio, de favor no la insulte es una mujer de buen corazón y sus acciones en los pueblos vecinos le respaldan, a tratado de por su mano hacer la diferencia en el mundo actual- esta situación estaba bastante fuera de control pero un nuevo sujeto arribo a la escena una mujer, Kiel no es una mujer que confié en la gente mas esta pide la ayuda del caballero, oda  sigue en mal estado su expresión es de dolor, Kiel no imagina el tiempo de dolor que le hizo pasar la espada del caballero de armadura negra, entendía que era un momento difícil para la ciudad pero no por ello va a cegarse y aniquilar  a todos, Kiel piensa que oda y ella representan dos posibles aliados de la nación aunque no puede evitar pensar que su llegada a este lugar fue un enorme error, eso de hacerla de justicieros no es bien visto por todos y más cuando cometes un error la gente suele olvidar todo lo bueno que s hecho por un error y ahora lo ve, El caballero pide que se desarmen y sean llevadas como prisioneras Kiel sabe que no tienen demasiadas posibilidades de salir de ese lugar por lo que deja su espada de lado y se acerca a oda para retirarle sus armas aunque  no ole guste debe esperar de todos modos su habilidad le permite armarse cuando lo desee, con una expresión de cansancio notoria  deja su mochila de viaje y toma a su mentora del brazo para cargarle en su espalda, llevan días viajando sin descanso como se menciono con anterioridad ambas están algo cansadas y débiles, ahora Kiel esperaba la mujer se adelantara, en su mirar se veía la clara inconformidad.


Última edición por Efreet Oda el Mar Jun 03, 2014 8:32 am, editado 5 veces

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Lun Jun 02, 2014 3:24 pm

… ¿aquí voy a perecer? ¿Este es mi castigo por maldecirte Oh Dios?

Estando en el suelo el azabache sonreía mientras miraba como aquel monstro cubierto de nieve alegaba a lo lejos, su mirada poco a poco se iba opacando, pareciera que por fin aceptaba su muerte; había vivido tantos años, pero morir en un lugar y en manos de una bestia le golpeaba el orgullo, Dante jamás aceptaría una muerte tan nefasta. Con todo el trabajo del mundo se puso sobre sus piernas y del bolsillo que llevaba a sus costados saco una extraña masa en forma de esfera, la cual encajaba perfectamente entre su pulgar y el índice. Se la llevo a la boca y mastico hasta poder tragarlo, entre tanto aquel enorme animal que se acercaba él venía batiendo todo a su paso y justo en el último momento, Dante se apoyaba de una de sus piernas a punto de levantarse cuando aquel animal dio un fuerte golpe contra el pelinegro.

De repente su voz grave y jadeante se escuchó –Tienes una fuerza excelente pequeño, pero no suficiente para aplastar a un dragón –concedió Dante con una voz demandante he hiso retroceder la mano de la bestia que sostenía. Aquel monstro parecía perplejo al mirar que Dante seguía con vida y se hallaba de pie frente a él. El azabache se colocó en posición fundamental de ataque irguiendo las rodillas, inclinando el pecho y exhalo aire, que parecía entrar en su boca como un remolino de viento, como si se tragara al aire y la nieve haciendo una mezcla poderosa, su pecho parecía inflarse y cuando acabo de absorber todo lo que pudo Dante soltó un rugido. Aquel rugido resonó por todo el país y fuera de él, los dragones son conocidos por el poder que yace en sus pulmones, Dante rugió, tan fuerte que todo a su paso comenzó a ser expulsado metros atrás aquella bestia no tuvo más que cubrirse recibiendo aquel aturdidor sonido que salía de la garganta del dragón, su potente gritó incluso era tan destructor que la tierra comenzó agrietarse y la nieve fue removida hasta poder mirar los adoquines limpios como si fuesen lavados con agua y jabón.

Se encontraba furioso, aquella furia que no provenía de nada, hace unos minutos se encontraba impotente, capaz de morir en cualquier momento pero ahora, Dante expresaba su poderío con aquel rugido que haría estremecer a cualquiera que se encuentre en aquel rango, pues su rugido era más fuerte que el tronar de los cañones, más fuerte que el de un tifón o el de una tormenta helada, que poco a poco grandes rocas comenzaron a desprender y golpear al animal con una fuerza bruta y destructora, nadie debía subestimar a La forza, la carta más poderosa de Dante. Por otro lado, cualquier ser proveniente de la dinastía dragón reconocería aquel rugido y le darían caza, “El dragón negro de los ojos rojos” así era conocido, se había mantenido oculto por años debido sus actos que fueron considerados catastróficos más ahora andaba suelto en Asbru con lo poco de fuerza que le quedaba, aquella “píldora del guerrero” que él mismo había creado a base de hierbas somníferas y otros ingredientes que rehabilitan el cuerpo, pronto terminaría su efecto y lo más probable es que nuevamente caiga inconsciente está vez.

Cuando el rugido termino y el sonido de su cuerdas vocales cesó el azabache corrió para alejarse del lugar antes que sea atrapado por algún soldado, ya comenzaba a sentir los efectos secundarios de la píldora más el frío que le abrazaba lo hacían cada vez más lento pero aun con fuerzas para poder refugiarse. Dante se metió a la primera esquina que pudo y se halló con multitud de gente; levanto su mirada y pudo encontrar un imperial castillo que parecía tocar el cielo más las sombras de la noche lo hacían tan pequeño como lo era él en ese momento. Camino un poco más y miró como una joven de cabellos rubios abrazaba a una pequeña cual llevaba ropas de la nobleza, el azabache pensó que tal vez eran hermanas que por fin se encontraban pero justo en ese momento cayó inconsciente frente a ellas sin una pizca de fuerza para seguir caminando, poco a poco se fue desvaneciendo y cayó seco al piso a pesar de sus intentos por sostenerse Dante había llegado a su límite después de mucho.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Seikato el Mar Jun 03, 2014 2:12 am

Al estar esperando a que la niña respondiera a mi pregunta, alguien me grito de que me alejara de aquí y de la pequeña, pero antes de ver de quien se trataba una fuerte tormenta de nieve tapo me visibilidad haciendo que tuviera que tapar mi cara con mi brazo izquierdo a la vez que volteaba hacia mi lado derecho, algunos copos de nieves llegaron a pegarme en la cara haciendo que tuviera que cerrar los ojos pero luego me los quite con mi mano derecha. Después de eso mire en dirección a quien me había advertido y no podía verla bien, solo sé que aun seguía porque pude ver que se movió y arrojo algo hacia alguien. Apenas pude ver hacia donde fue dirigida aquella arma que había arrojado, y rápidamente me percate de un ave o era una mujer ave, en realidad no sabía quien podría ser debido a la difícil que era ver en estos momentos.

(¿Quien rayos será esa mujer ave?)

Pensé con seriedad al estar viendo aquel individuo estar volando en el aire con algo de dificultad. Antes de hacer algo, volví mi mirada a la pequeña de cabellos rubios y a la cual podía ver mejor debido a la distancia en la que nos encontrábamos.

-¡Es peligroso! ¡Es mejor que te vayas de aquí! – Le dije elevando mi tono de voz para que pudiera escucharme. Sabía a la perfección que esa niña no era de fiar pero no podía dejar que muriera tontamente aquí. Me acerque como pude hacia la niña pero antes de poder llegar hasta ella un fuerte rugido hizo que volteara hacia atrás y frunciera el ceño.

(¿Un Dragón?)

Me preguntaba al estar viendo hacia atrás, pero aquel rugido desapareció rápidamente, haciendo que me quedara por unos segundos pensativo de quien pudo haber hecho tal grito parecido a la de un Dragón. Me rasque la mejilla derecha con mi dedo índice al darme cuenta que habían muchas criaturas en este pueblo y por lo que veían algunas no eran muy amigables. Luego de aquel inconveniente, volví a lo que estaba haciendo, dirigiéndome hacia la joven, pero esta ni siquiera se percataba de lo que sucedía por nuestros alrededores.

Pero el mayor problema ahora no era la niña, sino la mujer que estaba volando, y sabiendo que nos ataco no podía quedarme de brazos cruzados, debía responder de la misma manera y dar con todo. Separe mis piernas y luego baje mis brazos a la altura de mi cintura y empece a concentrar de inmediato mi energía, haciendo que aparecía a mi alrededor un aura de color rojo el cual se movía rápidamente, mis ojos miraban en dirección a la Arpía a la vez que tenia en ceño fruncido, los copos de nieve que tocaban el aura se desintegraban al tocarla, al igual que debajo de mi la parte que estaba antes cubierta por la nieve se derritió. Al estar listo, no dude en salir disparado desde donde estaba hacia la mujer ave a la vez que dejaba un haz de luz de color rojo detrás de mi. Iba directamente hacia ella pero unos metros antes me desvié hacia por mi lado izquierdo y me fui haciendo un arco hasta que no me vi mas. -¡¡¡Ahhh!! -Grite al aparecer rápidamente por su costado izquierdo para tirarle un golpe con mi puño cerrado.

Spoiler:
Técnica:

Impacto Rojo[5 de Energía]: Cuando usa esta técnica a su alrededor aparece un aura roja, dicho ataque lo hace rápido a la hora de moverse para aceptar golpes en su oponente y producirle en cuestión de segundos daños en el cuerpo del oponente. Puede moverse y atacar el mismo turno sin penalizadores y suma su Espíritu al daño al activarse.



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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Miér Jun 04, 2014 12:11 am

El miembro 'Seikato' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

#1 'Dado Numérico Random' :

#1 Resultados : 10, 4

--------------------------------

#2 'Dado Numérico Random' :

#2 Resultados : 2, 6

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Jue Jun 05, 2014 1:32 am

Todo en ese lugar me atemorizaba, mis instintos me indicaban que me fuese de ese lugar, por primera vez en mi vida tengo miedo y quería estar al lado de mi padre a toda costa, en este viaje todo me salió mal, el tocar un cuerpo sin vida, el recibimiento que tuve al llegar a este lugar y ese terrible y desagradable sensación de muerte que rodeaba al templo la verdad todo me ha salido mal y por primera vez me siento sola y eso no me agrada en lo más mínimo. Un olor nuevo se interpone en mi camino lo que hace que me detenga por completo, pero la persona que intento ayudarme intervino llamando la atención del ser que tengo delante de mí, un potente grito me dejo aturdida y me asusto más de lo que ya estoy, no sabría que hace es la primera vez que me encuentro en esta situación simplemente comencé a retroceder del lugar para luego simplemente darle la espalda al ser, la pequeña hibrida Dragon/lobo comenzó a recitar unas palabras en su legua de origen – espíritus de la nieve protéjanme del peligro – fueron sus palabras mientras avanzaba en la tempestad, la criatura de extraño olor simplemente comenzó a congelarse las extremidades de abajo impidiéndole moverse libremente mientras que la hibrida daba sus últimos paso para caer inconsciente en la fría nieve regresando a su forma humana.

Habilidad:
Herencia de Dragón: gracias a su herencia de Dragón es capaz de usa su gran parte de sus habilidades con respecto al elemento de hielo, como llamar la nieve, congelar el agua y no sentir frio, el usa esta habilidad cuesta 8 de energía y mana ,tarda un turno en activarse. Dura 2 turnos por Fe de Zafira.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Mimi Houllier el Jue Jun 05, 2014 9:12 pm

Una noche fría en un lugar apartado de la vista de un ser consiente o pensante que no sea un animal, un pentagrama de cinco puntas aparece de la nada haciendo que la brisa comience a alborotarse bruscamente y los pocos animales nocturnos comience a correr despavoridos del lugar, la figura humanoide aparecen el la silueta del pentagrama el cual comienza a desvanecerse poco a poco, la joven de cabellos largos se encuentra protegida del frio por una chaqueta bastante abrigada donde en una mano posee una lanza bastante elaborada, la joven simplemente observa el lugar como estudiándolo meticulosamente, un gesto de respirar profundamente.

En la marcha que tiene la joven es tranquila y pausada no se da el tiempo para descansar ya que ella no esta cansada, ella tiene un objetivo y piensa dar con ese objetivo, el hecho de que haya dejado de usar su nombre para evitar que la reconozcan y que haya pasado gran parte de su infancia en el árbol de la vida donde su único consuelo que tenia era el poder verla y abrasarla una vez mas, mi padre lo hecho de menos pero por seguridad no se nada de el aunque desconozco poco de el, pero también me gustaría saber su paradero (]b]recuerda solo puedo enviarte a ese lugar mas no podre regresarte eso tendrás que averiguarlo por tu propios medio mi pequeña, te advierto ese lugar es salvaje y veras cosas que no hay en nuestro mundo y si ves a tu madre le das un golpe de mi parte y que la extraño[/b]) esas fueron las palabras de Gabriel antes de irme de ese lugar.

Spoiler:

A la distancia se podía notar un castillo pero el clima no me hacia ver bien pero pude notar una extraña energía, una energía peculiar y ala vez un vacio en mi pecho como si algo me jalara hacia ese lugar – que será esta sensación tan extraña la que siento – fue lo que dijo la joven hacia si misma, un simple apretar a su lanza y reanudo su marcha, una marcha suave donde va notando que el astro sol se esta asomando pero algo en si impide que ilumine toda esta tierra, un simple respirar profundo y es todo lo que necesito para reanudar su marcha hacia ese lugar manteniendo un paso firme y seguro.

Habilidad:
Gris (3) [Física]
Un personaje con esta ventaja puede esconderse a simple vista, las sombras se retuercen a su alrededor, las multitudes lo engullen o solamente tiene un bajo perfil. Nadie parece recordar su persona. Añade +10 a la dificultad para encontrarlo o reconocerlo de manera activa. (Espíritus)

Visión privilegiada (2) [Inherente – Física]
Un personaje con esta ventaja obtienes un dado extra él las tiradas de Alerta siempre que incluyan visión.
Bestias mágicas, draconicos, impíos feéricos y titánicos con esta ventaja pueden ver en la oscuridad.


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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Risty Keikodi el Sáb Jun 07, 2014 12:54 pm

Escuche a mi amo protestar antes de curar aquella mujer pero no le hice ni caso la cure por mi cuenta, así que cuando lo hice escuche de nuevo a los presentes y mire aquella chica pelirroja para así poner mi mano en su hombro para decirle - mas vale que controles tu lengua, estas hablando con el señor de estas tierras, ya te has disculpado por ella, pero tu maestra no eres tu, así que si mi amo la quiere perdonar es cosa de el, por otra parte es ella quien tiene que pedir disculpas por su descuido - Sonreí con maldad - tu deberías darme las gracias por salvarla y no dejar que muera - ya que perfectamente podía a verla dejado hay y que muriera desangrada, pero veía ese descaro por ella demasiado castigo, por eso la había perdonado la vida, tal vez mi amo y amado si hubiera estado acompañado por otra persona la hubiera rematado y todo.

- Si amo la he curado, ya te hablare de eso en casa, ya te dije que soy un saco de sorpresas - Así que escuche las ordenes de mi amo no me gustaba nada esas ordenes no quería dejarle solo ni por un segundo era su guardiana a parte de la maestra de su hija y tenia una obligación con mi amo, quería negarme y quedarme, así que no lo dije pero mi mirada que el eche a los ojos le indicaba lo que sentía, que no quería irme y dejarle solo - sabes lo que opino de esa orden amo, pero no voy a contradecirte, solo te diré una cosa ten cuidado - me hubiera gustado besare en los labios y mostrar mi afecto pero oficialmente a un no eramos pareja así que teníamos que ser cautos a la hora de mostrar nuestros sentimientos, recogí las armas de ambas mujeres y las puse en mi caballo, sin mas le vi marcharse y mire a la joven y le dije

- coge a tu maestra y montala en el caballo, si no puedes te ayudo y espero que no me des problemas y no me hagas arrepentirme de a veros salvado el pellejo - así que espere a que ella me dijera algo, si no podía la ayudaría a montar a su maestra y nos marcharimos de hay en dirección al castillo como me había ordenado mi amo, la verdad es que no me hacia nada de gracia todo aquello

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Sáb Jun 07, 2014 8:55 pm

Llegan las horas del amanecer y nada que lo indique, pareciese que fuera aun la medianoche, un abismo profundo de frio y oscuridad es en lo que se ha transformado el cielo y el frio que hace a esas horas y en esa estación del año es algo anormal.  Las gentes de Asbru lo saben y se preocupan, rara vez el clima cambia tanto en verano. A pasado muy pocas veces en la historia donde las nevadas y las noches se interpusieron a la mejor temporada de caza y cosecha, y cuando eso pasa el hambre y la enfermedad ganan terreno haciendo de la vida una tortura.  


En el castillo los soldados de las murallas comienzan a mermar en número, ante el clima tan hostil comienzan a refugiarse en torres y otros lugares que les sirven de protección mientras solo quedan una guardia mínima, los de mejor visión son los que permanecen en sus puestos, todos los demás dejan ese sitio ahora que la situación ya está bajo control. Allá abajo las carpas y refugios varios se mantienen en pie aunque no son muchos, todo a sucedido de manera muy rápida y no se puede contener tanta gente en poco tiempo. Esa anormalidad hace que tan Juliant e incluso la vampira comiencen a debilitarse, aunque esta última no sienta su vida en peligro cierto es que su cuerpo dejara de moverse para convertirse en un bloque de hielo si continúa de esa forma. Enea es alguien que si sufre el frio tanto como Juliant, y estando allí en las alturas es de lo peor.

-¡Adentro! ¡Mujeres y niños adentro!- Las voces se multiplican, soldados y caballeros gritan ordenes alentadoras para los pobres ciudadanos de Asbru que son la que peor la están pasando. Se permite a las mujeres y niños ingresar al patio interior del castillo para ser asistidos y protegidos allí, aunque no se dice nada de hombres ni de ancianos los cuales probablemente mueran la gran mayoría de continuar así de ese modo tan expuesto. Comienza a moverse la gente, a medida que los refugios quedan algo mas vacios al irse mujeres y niños los hombres y ancianos que quedaron a afuera comienzan a achicar y a reforzar los refugios de la mejor manera posible, una gran prueba de astucia y supervivencia es la que sufren esas pobres gentes del oeste.  
Con las nuevas disposiciones en el castillo las damas no tendrán problemas para permanecer en el patio interior del castillo lo cual es un peso menos para Juliant y puede que para Natzume también.


Lejos del castillo en la villa cercana al castillo casi en el límite de la aldea Kuroyami y Seikato ven como la niña del espejo se desvanece en la nada, su cuerpo se transforma en sombras y cristales para luego pasar a desaparecer por arte de magia.  Aquella mujer ave parece que logro eliminar a lo que era una niña con su magia y ellos fueron heridos de gravedad por el mismo poder el cual tiene al hielo como principal elemento para ejercer daños. Las estacas de hielo les llegaron duro, y la situación se complica al estar el enemigo en vuelo y en posición ventajosa contra los que está en tierra. El kunai de Kuroyami no llego siquiera a pasar cerca del objetivo, entre el viento, la nevada y el movimiento de la arpía el lanzamiento de la Sangre Antigua fue pésimo, no consiguió nada con este, pero muy diferente fue el movimiento de Seikato quien arriesgo más pero bien que valió la pena. El dragón ya había advertido a otro dragón gritar y ante el peligro inminente advirtió a las chicas que huyan de allí, pero él no se iría así de sencillo, el se planto de frente a la bestia que los ataca, tan bella como mortal esa arpía no pudo prever la velocidad el atletismo de Seikato para llegar a saltar la distancia que lo separaba de ella. La velocidad que tomo el dragón en ese impulso la sorprendió, intento evitarlo pero el se movió a un costado envuelto en flamas de poder y finalmente libero su golpe lleno de energía el cual termino por derribar de las alturas a la bestia alada que sufrió no solo la fuerza del impacto sobre el cuerpo sino también del fuego, eso fue terrible para ella. Recupero la maniobrabilidad de vuelvo unos centímetros antes de estrellarse contra la nieve y observo dolida y furiosa a ese hombre que la  golpeo, pero con ese mismo enojo mira a la otra chica la cual parece ser el objetivo principal de ese enemigo ahora que la niña del espejo ya no está en su camino.

-Saeta íss-Susurra la arpía mientras una flecha helada comienza a ser conjurada entre sus manos. Sea lo que sea ya han sentido en carne propia lo que puede hacer con el hielo por lo que de seguro su magia puede ser realmente mortal.


Extrañas las circunstancias que rodean a los otros jóvenes, Dante y Zafira que juntos estaban terminados separados al hacerse presente el yeti frente a ellos, posiblemente la furia de esa gran bestia los hizo separarse, cada quien puso por delante su propia supervivencia y por caminos separados buscan escapar del peligro que emerge de entre las sombras y el hielo.  El dragón peleo ferozmente contra su enemigo que soporta muy bien los golpes, tiene buena resistencia, de otro modo hubiera sido aturdido, pero al menos le dio tiempo suficiente para huir de allí y perderse lejos en la nieve y en la oscuridad. Para el yeti es más sabrosa la loba, y menos peligrosa, por lo que va hacia Zafira lentamente pues entre tanto frio se le dificultad el movimiento, en especial cuando más se acerca a su víctima, mas frio se pone todo alrededor suyo al punto tal de casi detener su marcha por completo.  Ese poder hizo llegar al límite la Energía de la pobre muchacha que no tiene justamente una voluntad fuerte, por lo que termino colapsando y cayendo boca abajo sobre la nieve que todo lo rodea hundiéndose en ella y perdiendo el conocimiento.  Su cuerpo dejo de ser el de ese poderoso ser, aquella bestia mágica  en la que se había convertido al sacar lo que hay escondido en su interior heredado de sus padres al perder el conocimiento regreso a ser lo que siempre fue, una preciosa jovencita de unos 15 años de edad. La podre yace desnuda en ese lugar tan hostil donde puede morir de hipotermia en pocas horas incluso siendo una persona oriunda de tierras heladas en ese estado humano no podrá sobrevivir sin las protecciones necesarias contra los agravantes climáticos que se suceden en esa región ¿Encontrara la muerte en ese lugar tan lejos de casa? Si no lo hace de mano de la bestia el clima mismo se encargara de enterrarla bajo la nieve y enfriar su vida hasta matarla, por lo que es más que probable que la pobre e inocente niña no vidente encuentre sus momentos finales en ese mismo instante.



El príncipe de Asbru fue finalmente convencido de ir hacia lo desconocido, que le espera entre la oscuridad y la nieve se pregunta el mismo. Normalmente diría que solo frio, pero con lo extraño que se está volviendo la situación teme que las cosas no sean tan normales y predecibles como debería de ser en su propio territorio. No parce importarle a ese príncipe mucho lo que la aprendiza de la dragón tiene para decir, de hecho las manda a arrestar de mano de su vasalla la cual tiene la misión de llevárselas al castillo donde quien sabe cómo serán tratadas una vez lleguen a convalecer ante el rey de la región.
Charlan el príncipe y su vasalla quien le relata varias cosas de ella y discute de modo algo enojada con la aprendiz de la dragón que parece será la próxima en caer inconsciente si sigue ganándose de enemigos al príncipe y a su amante que como bien dijo ella es una caja de sorpresas en tamaño sensual y peligroso. Finalmente el humano y la súcubo se pusieron de acuerdo y aquel príncipe del oeste tomo su rumbo a lo desconocido quedando las visitantes hostiles al príncipe en custodia de la súcubo con forma de elfa oscura quien con las armas de esas mujeres se dispone a llevarlas de mala gana hacia el castillo del oeste, lugar que lograran visualizar minutos después si mantienen una marcha a caballo y sin pausa.

La misteriosa mujer sin nada mas que decir desaparece entre el hielo y las sombras, su trabajo allí llego a su fin y ya no tiene mas nada que hacer en ese lugar.


La joven y pequeña Sangre Antigua que sabe poco y nada del mundo fue a parar a un lugar poco amistoso, bastante desolado y que pasa por una crisis pocas veces vista en Asbru.  No ha sido muy sabio el enviarla, pero sin padres que la cuiden mucho no se puede pedir de ella ni de sus protectores. Esa chica en su andar por mas abrigo que posea siente el frio, si no se está acostumbrado a ese clima hostil es una verdadera tortura el andar a la intemperie. Suerte para ella que no se encontró con nada más que nieve y sombras, los enemigos que surgen en la región no son fáciles de vencer ni de afrontar. Su buena visión le sirve para no perder de vista eso que parece un castillo a lo lejos, y la ayudo también de no tropezar con un cadáver que se encuentra en su camino.  El cadáver parece el de un joven hombre de cabellos negros, yace tirado en la nieve y pareciese que iba rumbo al castillo cuando sucumbió. ¿A qué y cuándo sucumbió? Eso no lo puede saber, pero allí esta, una clara advertencia de lo que puede pasar a los que andan sin preocupaciones por esa tierra helada y cruel.



Muchas vidas, muchos destinos se encuentran y las decisiones de aquellos que portan las decisiones han de entrelazar sus destinos con los ajenos, sucumbir o destruirlos para sobrevivir, queda en cada quien la elección que toma en su vida, solo pocos casos ya están en las manos de los dioses o de algún corazón valeroso que decida poner en juego su vida propia para proteger la de los demás, y extrañamente en ese amanecer negro pareciese que al menos un alma en Asbru ha decidido tomar el papel de ese alguien.

Fuera de juego:
Hechizo utilizado contra Kuroyami suponiendo que la arpía gane la iniciativa.

Nombre: Saeta de hielo (2) (M)
Elemento: Frío Coste: 2 Mana
Tiempo de lanzamiento: Instantáneo.
Efecto: [R] Lanza una hiriente saeta de Hielo. Ataque
(Mente + Hechicería) daño 3K1.
Cadena: Hibernación, Alma relente y Manos heladas.

Primer tirada iniciativa, dado + agilidad.
Segunda tirada ataque del hechizo.
Tercer tirada daño  si consigue los dos anteriores itens.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Sáb Jun 07, 2014 8:55 pm

El miembro 'NPC' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

#1 'Dado Numérico Random' :

#1 Resultados : 10

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#2 'Dado Numérico Random' :

#2 Resultados : 10, 7, 1, 2, 2, 9

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#3 'Dado Numérico Random' :

#3 Resultados : 2, 1, 9
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Aleishe el Dom Jun 08, 2014 7:35 pm

Todo parecia ir genial. Tenia arma, tenia valentia, coraje y fieles que creian en mi. Me sentia poderosa de nuevo. Pero todo cambio alla fuera. No solo el viento ni la nieve, era mas una sensación. aquel golpe contra el suelo helado, aquellos aullidos de lobos y aquella imposibilidad de hacer nada.
Todo vino de golpe, todos aquellos recuerdos, los escalofrios, y la sensacion de haber fracasado en todo. De ser abandonada con las alas atadas para morir. Pero tambien recordé a aquel hombre extraño, orgulloso y en cierto modo amigable. ahora empezaba a entenderle. ahora comprendia que me habia dicho. Habia entendido tarde, pero ahora ya no, ya lograba entender todo. Y recordando aquello y mis posibilidades de sobrevivir en aquella nube helada de nieve y agua retrocedí y volví a entrar dentro de la iglesia. Pero antes hice un gesto a los guardias que se encontraban por la zona, llamandoles e invitandoles a entrar. Si seguian por alli posiblemente tampoco durarian mucho.Al entrar en la iglesia me sacudi las plumas y cerre la puerta tras de mi esperado a los guardias.
-es imposible ir a ningun lado con tanta nieve. Lo mas seguro es permanecer aqui. Coger armas o lo que podais si llegan a atacar este lugar.
Dije a todo el mundo y me puse a pensar en que hacer para hacer de aquella casa una especie de fortaleza para salvar a esa gente.
-¿Alguien sabe si hay algun pasadizo bajo tierra?
Dije aun observando el lugar para buscar algo con lo que proteger a la gente de lo que podia llegar.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Natzume el Lun Jun 09, 2014 10:12 pm

El hecho de escucha a la joven muchacha me hace sentir, me hace desear poseerla a mi lado como una más de mi familia, el escucharla hablar el expresarse y la gran decisión en sus hermosos ojos pero en este momento no es lo apropiado no es un lugar seguro para nadie y puedo sentir mi cuerpo un poco entumecido y si lo siento así no me imagino cómo estará ella, asentí con la cabeza el hecho de resguardarnos en el castillo y esperar un poco a que se calme la tormenta, además así podre saber un poco mas de ella sus gusto y disgusto son cosas que me gustaría saber para entrar con más confianza y respecto. Los gritos de los guardias hacen que me salga de mis pensamientos y voltea mi mirada a uno de esos guardia que están gritando – será mejor resguardarnos del frio – fueron mis palabras el cual demostraba aprecio hacia ella, cuando dispuse a dar el primer paso logro escuchar un golpe seco, la pequeña vampira miro a su alrededor y diviso a un hombre el cual parecía estar en un estado lamentable casi muerto diría yo pero podía ver como el respiraba con dificultad – hay que ayudarlo – dije y me acerque a él sin preocuparme de mi seguridad, cuando llegue a el vi que llevaba una pieza de armadura en el pecho y nada de ropas para el invierno – hay que llevarlo al castillo – dije mostrando algo de angustia.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Lans Tartare el Mar Jun 10, 2014 10:44 pm

Aquel aprendiz de pacotilla se cree demasiado bueno, ciertamente si lo piensa bien Lans reconoce el apellido Oda, ambos Odas, lo más conocidos son uno bastante tirano, y su hija alguien que intente ayudar al pueblo, muy diferentes el uno del otro, mas sin embargo podría ser el propio rey de una nación que si lo atacan responderá sin dudar y a matar ya que la duda es causa de muerte en un guerrero.  Si no fuera por la urgencia del momento la aprendiza de Oda ya estaría partida en dos partes, ni lo dudaría, pero no tiene tiempo para juegos tontos, si lo que dice esa misteriosa mujer, si realmente es quien dice ser entonces no le mentiría, por lo que debe darse prisa en llegar a salvar a esa que será de gran ayuda para su gente. La verdad eso último mucho no lo cree, pero si está en su territorio él y su familia tiene que garantizar la seguridad de todos, tanto ciudadanos como visitantes, de otro modo habrán fallado como regentes y señores del oeste. Suerte para esas tontas mujeres que esta Risty allí, se ha convertido realmente en salvadora de esas dos por segunda ocasión, la elfa oscura pareciese saber que decir para mantener a su Amo y amante en calma para que no cometa una masacre.

-Hablaremos en el castillo sobre ello…Cada vez te vuelves más útil, necesaria y misteriosa a mis ojos Risty-Ella muestra una sonrisa cálida a su amo pero no a las prisioneras, a la aprendiza le dice la verdad de su situación sin miramientos y sonriendo con malicie ya que ella tiene toda la razón, y con la orden de su Amo y Señor básicamente ya no es una simple sirvienta, casi puede decirse le ha dado el rango de soldado o similar, un gran honor que conlleva una gran responsabilidad. La elfa oscura demostró su claro desacuerdo con las órdenes dadas por Lans y por cómo han de separarse yendo el hacia un futuro ciertamente incierto y peligroso, pero aun así siendo completamente leal y teniendo plena confianza en él hace lo que le ordenan pidiendo a su amo y amante que se cuide mucho.

-Regresare antes de que me extrañes-Responde aquel gran hombre mientras inicia la carrera sobre su montura perdiéndose rápidamente entre la nieve y la oscuridad de la incertidumbre.

Cabalga de prisa el príncipe de Asbru congelado hasta los huesos, incluso viviendo tantos años en esa región y habiendo soportado la larga campaña del desierto blanco, así recuerdan muchos Asbru, miles y miles de kilómetros de blanco, nieve y cielo gris, en especial cuando pierdes el rumbo y no sabes donde estas siquiera parado. Es frio ya no es de verano, es completamente anormal digno de los peores días de invierno lo cual le hace tiritar del frio mientras monta a toda prisa en busca de algo que no sabe que es ni quien es, solo “ella” , eso es todo lo que sabe. Pasan los minutos y el hombre se convierte en una sombra blanca sobre una montura que parece salida de un cuento de terror, aunque esa apariencia solo se debe a la gran cantidad de nieve y a como el frio está haciendo estragos tanto en la montura como un su jinete que maldice a los dioses del invierno por su crueldad y poder sobre esas tierras y sus habitantes que no tienen más que sucumbir ante ellos.  En ese rápido y cada vez más difícil andar el exiliado del Puño de Hierro se topa con una montaña blanca de frente y choca con ella derribando ese banco de nieve y cayendo el también a tierra perdiendo el control de su montura que con tan tremendo frio y poca visión no pudo reaccionar a tiempo, en conclusión tanto el banco de nieve que es mas macizo de lo que debería y Lans terminaron sobre el suelo.

-Diablo- Maldijo Lans estando en el suelo, se sacude la cabeza y los hombros antes de poner de pie y mirar a su alrededor, observando dos cosas en particular. La primer es que su montura aun permanece en las cercanías y parece estar bien, la segunda es una cosa enorme de color blanco que parece algo peludo y por no decir feroz, lo cual queda confirmado cuando empieza  rugir enfurecido golpeando al aire alrededor suyo levantando nieve y arrojándola para todos lados.

-Yo te conozco bestia, atacáis a mi pueblo lejos de mi castillo donde la vida es más difícil aun…Aldeas, prados y caminos…- Mientras habla en voz alta toma su espada con ambas manos, de ese modo ejerce mucha más fuerza y precisión en sus ataques, como suele ser con toda clase de armas, siempre son mejores a dos manos.  El enemigo no parece muy dispuesto a la conversación, y Lans tampoco tiene ganas ni tiempo como para ponerse a charlar con una criatura que realmente no le importa de nada. Emprende la marcha lo más rápido que puede contra el enemigo barriendo con nieve, tierra y cualquier cosa que se le cruce en el camino, su enemigo está frente a él y no permitirá que nada se interponga entre su espada y el cuerpo que desea partir como mínimo a la mitad. Esa cosa sea lo que sea busca pelea yendo a confrontar a Lans que no se ha dado cuenta aun que muy cerca de allí yace tirada desnuda y congelada aquella chica a la que le pidieron por todos los medios salvar, todo para el bienestar de Asbru, o eso al menos es lo que le dijeron varios minutos atrás.

-Lýð mínum!(Por mi pueblo!)- Exclama de manera desaforada mientras se lanza el todo por el todo contra esa criatura buscando derribarla de un solo y mortal golpe al torso.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Mar Jun 10, 2014 10:44 pm

El miembro 'Lans Tartare' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Enea el Sáb Jun 14, 2014 2:02 pm

El frio poco a poco comenzaba a penetrar en mi a pesar del fuego. Era bueno tenerlo cerca, pero tal como estaba ahora con el eclipse algo malo podia suceder. No todas las espadas resistian bien las temperaturas bajas sin romperse y si me convertia en espada o algo similar nada aseguraria mi seguridad.

Empezaba a tiritar alli afuera, mientras comia aquella comida llegando mi estomago. Al parecer no miraban las caras ni pedian cuentas a nadie en aquel lugar tan frio y protegido. Debian proteger la zona y se les cuidaba lo mejor posible sin escatimar en nada. Eso me gustaba. Gracias a ello llene mi estomago en no mucho tiempo y entre un poco en calor en  un principio, pero el dia pasaba , o la noche... ya habia perdido mi sentido del tiempo y empece a tiritar un poco.
-deberia entrar a la torre y resguardarse un poco del frio. Posiblemente otro compañero se turnara para que este lugar no quede vacio. Pero por el momento, viendo sus movimientos esta claro que esta pasando frio. A la hora de la verdad congelada no podra hacer nada.
Dijo uno de aquellos caballeros que montaban guardia en la muralla, algo mas lejos del fuego. ¿acaso me estaba convirtiendo en un caballero sin darme cuenta? Ya incluso me daban ordenes como tal.
-En tal caso... ire.
Dije sin mas y levantandome para irme. Miedo me daba hablar de mas con aquella gente.Una vez lo habia hecho y habia acabado bajo tierra. No pensaba responder mas a aquel caballero o arquero bien entrenado. entonces me fui a la torre y entre dentro notando como enseguida el sonido del aire y nieve desaparecieron.Como aun notaba un silvido en los oidos que no acababa de irse y note entonces la mano de otro arquero en mi hombro, dispuesto a salir y a entregarme algo. Esta vez una toalla. En efecto, estaba mojada por toda aquella nieve y tormenta, pero con tanta hambre y problemas apenas habia caido en mi miedo. Ahora enseguida me puse en una esquina y me seque la cara. Despues me acerque a un fuego de los que se encontraban en la torre y me sente esperando entrar un poco en calor. Tenia un mal presentimiento. ahora era mi momento para huir, pero a pesar de ello...tenia ganas de ayudar a algo que se acercaba. Algo venia, y algo grande. ¿debia huir de aquel lugar entre la ventisca? ¿ o permanecer alli para ayudarles despues? Que facil era convertirse en dragon y huir, pero posiblemente fuese de dia y la suerte me sonreia y era una posibilidad de limpiar mi nombre. Ya era conocida en aquel lugar como asesina pelirroja, bruja y otras tantas cosas...Quizas ser conocida por algo bueno fuese mejor. Con el tiempo me olvidarian y podria volver a mi hogar total..¿que eran 20 años? Los humanos siempre se olvidaban rapido de los ayudantes. Quizas ayudar a un heroe de aquel lugar seria lo mejor. el seria recordado cientos de años, mientras yo solo unos pocos. Si, estaba decidido, me quedaria alli esperando una oportunidad para limpiar mi nombre y contra todo pronostico traicionar al rey que me habia mandado alli.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Mimi Houllier el Dom Jun 15, 2014 12:20 am

En mi caminar hacia el castillo el frio comenzó hacer de las suyas, a pesar de tener ropas el cual me protege siento que esta penetrante la misma, lo bien que me sentía al llegar a estas tierras se desvaneció, el hecho de provenir de un lugar con el clima grato a uno extremadamente frio, me acomode mi lanza para que no me estorbe en mi andar y seguir en dirección al castillo – espero que es e lugar pueda encontrar información de ella – fueron mis palabras para mi misma en este trayecto mortal, no me impresiona al encontrar un cuerpo en la nieve con este frio cruel hasta algunos animales que no estén aclimatado a este tipo de clima podría morir.

Apurando el paso comienzo a sentir los estrago del frio mis ropas solo me ayuda para no sucumbir en este terrible clima y si me detengo podría ser mi fin, la verdad no quiero morir en estas tierras, poco a poco el divisar de una muralla se comenzaba a notar mostrando que estaba llegando a mi destino algo que me agradaba ya que podría buscar algo de abrigo y porque no algo que me ayude a entrar en calor, a pesar de llegar la muralla no veía entrada alguna solo se podía sentir una extraña energía en la ciudad – pero que está sucediendo – mi tono de voz es alarmante, mire en dirección donde se podía notar parte del castillo y a mi parecer es la mejor opción que tengo para resguardarme.

Mi marcha se reanudo una vez más en dirección al castillo siguiendo la muralla la cual me llevo a una de las entradas donde no se veía a nadie en ella, poco a poco se adentro para ver un pueblo cubierto por la nieve, seguí mi caminar mirando a mi alrededor donde solo se veía soledad y se sentía un extraño vacio la verdad todo esto es nuevo para mí y no sé cómo actuar en este lugar poro lo que si se es que tengo que buscar algo para entrar en calor , en mi búsqueda dentro de las viviendas abandonas conseguí algo más de ropa la cual me podrá servir para mantenerme por un tiempo abrigada, sujete firmemente mi lanza y seguí explorando el lugar el cual perece un pueblo fantasma.

Habilidad:
Gris (3) [Física]
Un personaje con esta ventaja puede esconderse a simple vista, las sombras se retuercen a su alrededor, las multitudes lo engullen o solamente tiene un bajo perfil. Nadie parece recordar su persona. Añade +10 a la dificultad para encontrarlo o reconocerlo de manera activa. (Espíritus)

Visión privilegiada (2) [Inherente – Física]
Un personaje con esta ventaja obtienes un dado extra él las tiradas de Alerta siempre que incluyan visión.
Bestias mágicas, draconicos, impíos feéricos y titánicos con esta ventaja pueden ver en la oscuridad.


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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Dom Jun 15, 2014 2:05 pm

Desde la parte más oscura de aquella villa la cual está siendo invadida por una ventisca helada y además con criaturas sobrenaturales se encuentra un Huargo el cual está observando todo resguardando el Staff de su dueña, Zeit unHuargo el cual a vivido con la pequeña Hibrida desde que era un cachorro se siente intimidado por los sucesos que están ocurriendo, pero todo cambio cuando la pequeña vuelve a su apariencia humana en el momento de se desploma en el suelo y la nieve comienza a cubrirla. Cuando ve a la criatura la cual esta luchando con algo el fiel can toma con su asicó el Staff y lo arrastra hacia donde esta su compañera pero su andar es precavido y silencio, la llegada del humano a caballo no asusta al Huargo mas bien siente que su miedo se desvanece en su andar y la presencia del humano le da la fuerza necesaria para llegar a su objetivo, Zeit simplemente se arriesga mas de la cuenta y logra llegar al lado de su ama este comienza a quitar el exceso de nieve de su cuerpo dejando a su lado el Staff para poder usar su cuerpo para calentar el de su compañera y hermana de viaje.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Lun Jun 16, 2014 11:27 pm

Momentos difíciles para la joven rubia que pese a las condiciones que enfrentaba trataba de permanecer fuerte ante la adversidad, enfocándose un poco contemplo el lugar, la gente corría al castillo para escapar de esta sobrenatural noche Tratando de resguardar a su acompañante con su cuerpo impide el soplo del aire para esta mientras por unos momentos ve como esta le ve atentamente a los ojos, hubiese preguntado qué pasaba por su mente pero  no había tiempo suficiente, la garganta comenzaba a dolerle por el frio que hacía y sentía como su cuerpo se entumecía, gritos desde el castillo, los soldados tratan de resguardar a las mas personas que puedan, de hecho la pequeña rubia ya había accedido al resguardo Jul se enderezo y asintió con la cabeza más un sonido llamo su atención.

Al girar vio un hombre cansado que sucumbía ante el frio apenas si tenía algo de ropa que le cubría de lo abrazador que puede ser el frio  en estos momentos jul paso algo de saliva escuchando a su acompañante se acerco velozmente a él  tomándole la mano la paso sobre sus hombros para ayudarle a levantarse con algo de dificultad ya que sus mismas fuerzas no le ayudaban demasiado
–Entre al castillo, yo ayudare a este hombre el clima empeora y p0uede ser peligroso para usted- añadió la rubia aunque sentía que su cuerpo le flaqueaba, el cansancio el hambre y el frio causaban estragos en ella y tras ayudar al sujeto a avanzar un par de pasos  le vio –Lo lamento…- en ese momento se precipito hacia el suelo junto con el sujeto quedando tendida en el piso con los ojos entreabiertos…maldecía su suerte y su debilidad pero era demasiado incluso para una guerrera como ella, aun así trataba de levantarse e incorporarse aunque apenas y podía levantar su torso.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

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