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Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Miér Abr 16, 2014 11:08 am

Su mente estaba siendo saboteada por una extraña sensación, sus poderes se descontrolaban y se alborotaban, Dante estaba siendo abrumado por aquella extraña sensación, como cuando tomo el mazo de cartas que su padre le regalo, como la primera vez que uso magia Arcana. El chico se fue alejando de aquella chica hibrida, turbado por el pasado, por los recuerdos que dormían en su interior, sin embargo guardo la compostura y como si nada se fue alejando del lugar; con cada paso que daba se sentía aún más desorientado como si se viera envuelto por un laberinto infinito. A pesar de todo el dragón no desespero e intento siempre permanecer tranquilo, se movía sutilmente por las angostas y por las anchas calles de Asbru hasta que una presencia le atrajo.

Se hallaba junta a ella dándole palabras de aliento, pero la chica estaba por desfallecer, la funesta cara que ponía expresaba peligro y las escamas que sobre salían de su rostro y piel, le decían a Dante que pronto las cosas podrían salirse de control. Un dragón suelto es terrorífico si no está bajo control total, Dante la sabía perfectamente ya que Acnología, el dragón negro que duerme en su interior, es una terrible bestia capaz de desatar la destrucción y el caos. La presencia que destilaba aquel hombre era parecida, eso quería decir que igual era un dragón, podía entender la preocupación de él, así que decidió tenderle una mano –Sera mejor que hagamos algo antes de que se transforme completamente, o la ciudad entera se verá en peligro –dijo el chico acercándose a grandes pasos buscando algo entre el bolso que llevaba en la espalda.

Dante extrajo un extraño talismán y se acercó a la chica con temor. Puso el talismán sobre su frente y recito unas palabras, que solo un verdadero mago Arcano podía entender; lo que Dante musitaba, no era nada más y nada menos que una magia de sellado, que servía para estos momentos, cuando alguien débil o moribundo está a punto de dejarse consumar por su otra apariencia. Una extraña luz comenzó a titilar del pedazo de papel hasta hacerse más fuerte y cegadora; cuando la luz se acabó la chica había regresado a la normalidad y yacía dormida en los brazos del otro dragón –Esto la mantendrá a salvo, tal vez por unos días, todo depende de lo fuerte que sea, o de lo débil que sea la chica. Sera mejor que te prepares en el peor de los casos –concedió el dragón, que aún llevaba su ropa hecha un desastre y la pesada pechara metálica que aquel soldado le dio a cambio de su traje.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Aleishe el Miér Abr 16, 2014 1:37 pm

Era impresionante aquello que no habian podido ver mis ojos. Todo era caos y locura y esos espiritus alteraban todo. Pero lo peor no era eso, era el ambiente, todo cambiaba por momentos. No era simplemente ver espiritus, algo mas se tornaba sobre ellos. El primer ser que vi, nada mas abrir los ojos me hizo balancearme hacia atas perdiendo un poco el equilibrio, lo de despues simplemente me helo la sangre. Lo sentia mucho, pero ya sabia demasiado. Ahora tenia que cerrar los ojos y salir de ahi, no podia ver mas, mi alma estaba sufriendo y si seguia mucho mas podria quedar atrapada en aquella vision horrible del mundo. Debia proteger a aquella gente, pero sin asustarlas ni ver espiritus errantes.

Entonces algo raro me paso. Quizas el tiempo con aquellos monstruos o espectros, quizas la curiosidad. O quizas sus caras de tristeza y su poco parecido a los demonios. Era diferente, si, exacto, no eran demonios. Un detalle que no me habia fijado en un principio. De hecho, no parecian querer hacer daño siquiera, quizas solo ser escuchados. No podia saberlo, pero desde luego no parecian ser agresivos. Me calme un poco y respire hondo. Luego con naturalidad me acerque a uno de ellos y hable en voz baja para no llamar la atención, aun con esos ojos blancos caracteristicos que podian asustar a los mortales.
-Por favor...si sois vosotros los que estais causando el terror...dejarles en paz. Ellos no merecen sufrir y si necesitais ayuda...yo puedo ayudaros.
Dije aguantando aun aquella mirada penetrante.


Última edición por Aleishe el Miér Abr 16, 2014 2:15 pm, editado 1 vez
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Miér Abr 16, 2014 1:38 pm

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Enea el Miér Abr 16, 2014 3:34 pm

Al parecer aquello funcionaba, la madera y el hierro ardia. Y tras un empujon la tapa se abrio levemente, solo tendria k empujar mas para salir de aquel baul. Pero mi sorpresa aun no habia acabado. Al parecer no estaba sobre el suelo, sino bajo el. Por ello al tocar la arena humeda me hizo recoger la mano con terror. agua...¿estaba debajo de un rió? o simplemente estaba lloviendo? No me gustaba, nada de nada. Acabaria congelada por el frio y la humedad, muerta por mi lucha interna entre la vida y el panico. Agua... ya podia estar enterrada en arena del desierto. quizas si me convertia en dragon y salia a la fuerza...no podian haber cavado mucho en un dia. Y tampoco podia esperar a que vinieran a por mi cuaquier desconocido o incluso Chiara a sacarme de aquel problema.
-Haber...mentalizate, pasaste por estas antes...puedes lograr superarlo¿sabes?.. una vez saliste de un rio volando... otra...huyendo de un mago capaz de manipular el agua. ¿que es un poco de agua mojada?
Dije extendiendo la mano hacia la arena y apartando un poco de tierra mojada. al instante retire la mano tiritando y temblando.
-¿que mierda es esta?...vamos... valor dragon, fuego en la sangre...ya se...cierra los ojos y canta... imagina el volcan, el desierto y pierdete en el.
Dije comenzando a tararear mientras me tapaba mas con aquel abrigo y comenzaba a escarvar en la arena con cuidado y avanzando muy lentamente. "el agua no mata" eso decia la cabeza de enea en esos momentos, pero bien sentia que ese frio la hacia tiritar. Poco a poco comenzo a avanzar mientras se tapaba del agua con aquel abrigo. ahora esperaba salir en algun lugar donde acabasen su sproblemas.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Sáb Abr 19, 2014 7:49 pm

La situación que se oscurece mas minuto a minuto no es acompañada por el tiempo, que este al pasar trae más oscuridad, la noche se vuelve absoluta  y profunda, y sin la luz de la luna ver en la oscuridad se hace algo bastante difícil y tétrico por demás.  En algunos sitios como en la iglesia, el castillo y el centro de la ciudad hay bastante luz, puede decirse que también en las entradas de la ciudad, pero en el resto las sombras dominan de forma absoluto al no verse ni las estrellas ni la luna, todo parece un gran espacio negro que oculta secretos y terrores.


La iglesia de la región oeste de Asbru parece haberse convertido en el sitio más tétrico del mundo en un abrir y cerrar de ojos, solo eso fue lo que tardo la realidad en transformarse en pesadilla delante de la celestial que no da crédito a lo que ven sus ojos.  Cierto es que fue sorprendida de súbito por ese gran y brusco cambio en el ambiente, y esas criaturas cuando se acercan causan terror, pero si uno tiene el corazón firme entonces no necesita temer, y ese fue el caso de Aleishe que en sus miedos y sufrimientos pudo notar detalles que para otros podrían haber pasado desapercibidos.

Cuando el ser que vio la vida por primera vez en los Cielos se acerco a entablar conversación con uno de esos tantos espíritus oscurecidos que moran en un plano paralelo a la iglesia estos generaron un ruido espantoso, realmente hiela los huesos el oír tanto sufrimiento y miedo al mismo tiempo liberado en un solo sonido. Acto seguido de forma veloz y deforme comienzan a huir de ella, como si fuera un ente malicioso para ellos o similar.


Un extraño encuentro entre draconicos se lleva a cabo en las calles de la villa cercana al castillo del oeste, primero se encuentran una femenina y un masculino de esa raza, el cual intenta ayudar a la que parece ser la más joven de ellos dos, aunque por el momento sin muchos resultados.  El ultimo draconico se sumo al grupo e intenta ayudar con el poder de sus naipes místicos, pero dicho poder es inútil ante algo natural y sobrenatural, esos naipes pueden bloquear el poder arcano y mágico de una criatura, pero no pueden detener los poderes sobrenaturales que provienen de algo tan vital y primordial como la propia sangre y herencia de una criatura.

Tienen suerte de estar algo alejados de los ciudadanos de Asbru, sino hubieran llamado mucho la atención. La noche los ampara, así como a aquella criatura que no tan lejos de allí se dedica a poseer la mayor cantidad de almas que puede, un buen lugar al haber habido muertos sin descanso recientemente.


Ese acto tan antinatural como la propia naturaleza de quien lo comanda no pasa desapercibida a los ojos de la Sangre Antigua, es un espíritu, y como tal es muy sensible a esa clase de acontecimientos. Incluso cansada y hambrienta mientras come puede notar como parte de su ser sufre al querer ser arrastrado junto a otros pocos que ha visto pasar de forma involuntaria. Gracias a ese vínculo especial que los espíritus tienen con el muchas veces llamado “Otro lado” puede notar lo que otros no, por eso ve como cierto poder está arrastrando a los espíritus sin cuerpo hacia cierto punto en específico. Podría seguir el rastro si lo desea, ya que ver donde se encuentra el núcleo de dicha anomalía es imposible debido a la distancia y a tanta oscuridad que rodea toda la villa.


La pequeña vampira entiende a la perfección como se llevan las cosas allí en el castillo, no es nada de otro mundo par alguien con un mínimo de inteligencia y de conocimiento sobre etiqueta y nobleza, por lo que no tiene problemas en entregar lo que se pide y en ser bien recibida entre los invitados de esa noche al castillo del oeste de Asbru.

-Esta todo perfecto Señora Yamamoto, espero disfrute de su estadia en nuestras tierras y sea grato el encuentro con nuestro señor Belt- ¡Cuidado!- Grito otro de los guardias mientras el primero hablaba. Con grandes reflejos ese hombre alcanzo a prácticamente taclear a Natzume de tal modo que la arrojo al suelo cayendo sobre ella. El mayordomo de la vampira y el soldado que estaban delante suyo no tuvieron tanta suerte y fueron cortados y derribados de forma inmediata y mortal. No muy lejos de allí, de hecho cerca de allí un carruaje fue derribado y sus integrantes sufrieron heridas graves, pero no más graves que las que recibió el atacante cuando una lluvia de flechas cayó sobre ella asesinándola de inmediato.
Sonaron los cuernos desde lo alto de las murallas que dan al frente de la entrada principal del castillo y los hombres comenzaron a cambiar su forma de formar, y muchos otros cuernos mas entre otros gritos se hicieron oír. Los nobles más cercanos a la puerta pudieron ingresar al castillo, los demás no, quedaron afuera al bajarse la reja de la entrada principal y los hombres formaron allí con picos y lanzas.

Sobre Natzume yace aquel hombre que la salvo perdiendo sangre entre quejidos de dolor, el que no pudo reaccionar murió de forma inmediata al ser cortado múltiples veces.  El salvador de Natzume tiene gran parte del pellejo de la espalda cortado, lo mismo parte de los brazos, cabeza y piernas. No hace falta ser mago ni tampoco un medico como para saber de que alguien con heridas como esas no podrá sobrevivir, lo mas piadoso que se puede hacer por esa alma valiente es terminar rápido con su agonía y enviarlo a una mejor vida de forma inmediata.

-¡Soldados! ¡Mantened la posición! ¡Arqueros! ¡Prepararse de nuevo de inmediato!- Un caballero parece estar al mando de la defensa de la puerta principal del castillo, y por mas gritos y ruegos de los nobles presentes se los mantiene a raya. Se usara de ser necesaria la fuerza letal para mantener en orden, ya sea en propios y ajenos.
Las masas un poco más lejos observan lo que sucede y se agitan, aunque prefieren mantenerse lejos de lo que sea que pase allí, después de todo ven el destrozo, los caídos y el armamento del ejercito, no tienen nada que hacer allí gente como ellos sin nada especial que los ampare y apoye como ciudadanos destacados del oeste.

Con todo el desastre crítico que está sucediendo del lado de afuera de la entrada del castillo nadie se fija en la mujer bruja ni en su lugar de entierro, por lo que Enea puede actuar sin ser notada aunque tenga miedo y le tome mucho tiempo hacerlo. Ahora debido a su fobia las cosas se le complican mucho y todo va más lento de lo normal, pero tarde o temprano de seguir así tiene que salir, no hay ningún camino imposible delante ni sobre ella, solo un par de metros de tierra húmeda la separan del exterior, de su casi libertad.


Otra noche de lo más violenta en Asbru, violenta y oscuras, con criaturas y apariciones terroríficas y misteriosas desde el comienzo de la misma. El día sin Sol ni Luna para ser sinónimo de un día de sangre y muerte.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Lun Abr 21, 2014 1:35 am

Esta sensación la que recorre todo mi cuerpo es la primera vez que la siento en mi, ya antes me había transformado pero nada me había obligado a ello, mi padre me entreno desde que tengo memoria, eta sensación es diferente y nueva para mi, el sentir mi corazón latir fuertemente y la preocupación de mi compañero el cual está a mi lado y también el escuchar las palabras del extraño joven a mi lado el cual me grita dándome ánimos, la verdad poco a poco comenzaba a perder el control sobre mí y mis habilidades donde deje de escuchar la voz de Zeit y poco a poco mi capacidad de sentir la cosas a mi alrededor, solo tenía conciencia de lo que estaba tocando o lo que me sostenía.

Por primera vez tenía miedo de mi misma, miedo de perderme en la oscuridad de mi ser donde mi lado salvaje se deje llevar por el instinto el cual es parte de mi naturaleza la cual es una parte esencial de mi ser, el escuchar una nueva voz la cual también trata de ayudarme donde ese ser coloca algo en mi frente donde el comienza a recitar algo el cual no comprendo y por miedo cierro mis ojos sintiendo una sensación muy extraña la cual recorre mi cuerpo, pero no siento nada solo el dolor de mi cuerpo el cual expreso con mi rostro, poco a poco mi cuerpo comienza a sentir y mostrar los cambios, de cómo los guantes comienzan a rasgarse mostrando unas extrañas garras lobo dragón, unas protuberancias comienza asomarse en la cabeza y la misma comienza a cambiar, el tamaño de una muchacha dulce comienza a desaparecer para estar mostrando a un ser grande, desde su espalda rompiendo su vestido salen un par de alas descomunal la cual hace que los acompañantes se aparten de ella incluso su amigo el cual se aparte un poco de ella para darle espacio, la temperatura del lugar la cual esta fría comienza a descender aun mas mostrando un origen desde el cuerpo de la muchacha y expandiéndose a los alrededores.

Forma Hispo:

La nieve comienza a caer por todo el lugar una nieve extremadamente fría pero la cual no se compara con el frio de la muerte que se sintió en la iglesia, la ropas que poseía la joven muchacha están todas rasgada y en su lugar muestra a una criatura grande más grande que una casa en comparación a la altura mostrando una longitud bastante considerada donde su cuerpo está lleno de vello tapando gran parte de su escamas dragonil, simplemente la pequeña hibrida mueve sus orejas para escuchar a su alrededor, mientras su compañero toma un Staff el cual esta a un costado de donde estaba la muchacha antes de cambiar su apariencia para luego alejarse lo suficiente de ese lugar más estar pendiente de su compañera. Me sentía alterada esa presencia incomoda la cual siento claramente aun me molesta pero tengo miedo no quiero lastimar a nadie en este lugar y por mi recibimiento en esta ciudad no quiero permanecer en este lugar pero me siento insegura de mi misma al punto de esconder mi rostro dentro de mis alas y usando mi cola como una especie de escudo.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Seikato el Mar Abr 22, 2014 12:57 am

Al parecer la joven no mejoraba en nada, y menos en su aspecto pero sabía que ella trataba de que su bestia interior saliera, aun así no sabía nada de si ella podría lograrlo, aunque no podía perder las esperanza en que pudiera hacerlo. De un momento a otro alguien se acerco ayudar, rápidamente mis ojos se posaron en los de aquel individuo quien se trataba de un joven chico de cabello negro. Mientras lo miraba y escuchaba lo que me estaba diciendo sobre detener la transformación de la pequeña o si no sería un grave peligro para todos, y él no estaba equivocado y más sabiendo que los guardias andan demasiado nerviosos con lo que está ocurriendo en el reino. Lo único que podía hacer para ayudar y no ser un estorbo era aguantar a la joven con mis manos y dejar que el chico se encargara de todo. De la nada aquel individuo saco lo que parecía ser un talismán, y lo puso en la frente de la joven para luego recitar unas extrañas palabras, no entendía que era lo que decía pero por el modo en que puso aquel talismán y por las palabras que decía, supuse que era una especie de sello para detener la transformación. No tardo mucho en terminar, y luego me hablo diciéndome que eso la mantendría a salvo por unos cuantos días.

-Te agradezco mucho lo que has hecho. – Le agradecía al chico lo que había hecho para salvar a la pequeña, pero algo extraño ocurrió de la nada. – ¡¡¿Qué demonios?!! – Dije viendo que la joven seguía con la transformación en marcha, primero le aparecieron las garras, segundo su cabeza y cuerpo empiezan a mostrar rasgos de dragón, pero no sabía si realmente fueran solo de dragón ya que sus garras irán diferentes a las de un dragón común, dándome cuenta en que no me había equivocado en que ella fuera algo más que una simple dragón y humana. Estaba tan sorprendido por lo que sucedía enfrente de mis ojos que no podía ni siquiera hacer algo para ayudarla, solo fue una embestida de las alas de la joven que hizo que volviera en mi alzando mis brazos y colocándolos en forma de X para protegerme mientras era alejado unos cuantos metros de la chica.

El frió empezó a mostrarse más que antes, y es ese frió insoportable que no deja de tocar tu cuerpo por un segundo, y lo sentía mucho, mientras la nieve comienza a descender de los cielos como ángeles caídos, todo un espectáculo era lo que estaba presenciando en estos momentos.

-No puede ser… - Fue lo que dije al estar viendo a la gran bestia delante de mi o más bien a la joven convertida en aquel animal de gran tamaño, pero por una extraña razón ella trataba de cómo de esconderse, dándome cuenta de que tal vez ella aun seguía consciente luego de transformarse. En realidad no sabía muy bien que hacer ahora, mire al joven a mi lado para decirle algo.

-¿Que podemos hacer? – Yo tenía pensado algo pero no sé si estará bien hacerlo, porque lo que quería hacer era llamarla para ver si aun ella estaba consciente, pero sino era así podía atacarnos o peor aun destruir este lugar en un parpadeo, solo podía esperar a ver que me respondía el joven, pueda que él tenga una mejor idea que la mía, por otra parte tenía una extraña sensación a peligro por los alrededores como si algo mas estuviera pasando.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Mar Abr 22, 2014 3:13 pm

Era completamente extraño, aquel talismán no había resultado el mismo efecto que anteriores veces, aquel resplandor le parecía aún más extraño ya que ni siquiera se grabaron los símbolos en la frente de la menor, Dante estaba realmente asustado –No tienes por qué agradecerme, el talismán parece no estar funcionan… – el pelinegro se detuvo en seco y dio un brinco realmente largo lejos de ellos porque miro como repentinamente la chica comenzaba a tener cambios aún más inesperados y supuso que pronto vendría algo realmente increíble. Dante afilo la mirada y luego de un momento la chica completo su transformación; el frío y un gélido aire se presentaron, el suelo se tapizo de blanca y espesa nieve que provocaba temblar a los dos hombres –Tenemos que hacer algo con su aspecto, destaca mucho, tengo que utilizar algo más fuerte –el joven se puso sobre sus rodillas y tomo asiento sobre la fría nieve, cavilando lo que podría hacer al respecto con la chica, más no encontraba la manera de cómo resolver el problema.

–Lo mejor sería preguntar si aún esta consiente, podría ser peligroso acercarse sin previo aviso –el pelinegro metió las manos dentro sus bolsillos y saco un mazo de cartas, del cual tomo una sola – ¡La Forza! –exclamó y al hacerlo pareció no ocurrir nada pero una extraña marca se mostró a la altura de su cuello y el suelo que pisaba se hundió rompiendo la acera, como si su peso se halla triplicado o más. La forza, la carta número once del tarocco, que le concede un poder extraordinario al usuario, Dante sin usar esta carta es lo suficientemente fuerte, sin embargo subestimar el poder de un dragón es lo peor que uno puede hacer. El pelinegro camino a paso lento y sin precipitarse hasta llegar junto a la chica – ¡Ey!, ¿Puedes escuchar? ¿Si puedes, al menos podrías decirme tu nombre? –demandó el dragón azabache, con una sonrisa amable y serena.

El chico pensaba utilizar magia de reducción y hacerla más pequeña, pero no le alcanzaría con el suficiente mana que tenía en esos momentos y ni con la ayuda de su acompañante; la otra opción y la más factible, era usar la carta sin número (n°0) Il Matto, para hacerla desaparecer, pero tenía miedo de que haga desaparecer realmente a la chica y nunca, ni nade pueda volver a verle. Otra manera, era brindarle ayuda psicológica para que pudiera obtener mayor confianza en sí misma y así, pudiera controlar su transformación. Mientras tanto solo esperaba la reacción de la chica, las cosas se empezaban a poner aún más tensas y poco a poco, Dante empezaba a sucumbir ante la helada que hacía en ese momento.


Última edición por Dante DíVarguez el Vie Abr 25, 2014 5:18 am, editado 2 veces

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Kurayami el Vie Abr 25, 2014 1:02 am

El simple hecho de estar algo cómoda con los espíritus molestándome no indique que me siento feliz, aunque ande en una forma animal para no ser tan notoria por los habitante o guardias aun mas por esa persona la cual me dio algo de comida i eso si me sorprendió no todos se cercan y los que tienen el coraje puedo ver el miedo y la incomodidad en sus ojos, la verdad eso me molesta pero que puedo hacer para solventar, en el momento que terminaba de comer una sensación de pesadez me llego, el sentir como una parte de mi quiere alejarse de mi cuerpo y el ver como las almas de los muertos se van en una dirección la cual siento que algo me está jalando.

A pesar de mi cansancio el simple hecho de que alguien o algo este haciendo ese tipo de ataque, el simple hecho de levantarme hacia que me tambaleara un poco me sentía cansada pero me preocupa mi bienestar, comencé mi andar hacia la dirección en que los espíritus se dirigían, pero de repente el clima en cierta forma cambio drásticamente donde comenzó a hacer frio y ver la nieve caer me preocupo ya que puede esta todo relacionado con lo que está pasando en este momento, a la medida que iba acercándome a la dirección que seguían los espíritus yo comenzaba a volver a mi verdadera forma.


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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Natzume el Vie Abr 25, 2014 10:51 pm

Mi comportamiento es con educación mientras el soldado revisa mis papeles, la verdad me siento muy confiada de mi misma y el tiempo que he vivido con los mortales me es suficiente para poder entenderlos un poco y así poder hacer mis actividades sin problemas, simplemente mi atención era hacia el soldado cuando el comenzó a hablarme en eso un grito de uno de los guardias llamo mi atención y lo ultimo que sentí fue el golpe de alguien el cual me lanzo al suelo para luego sentir un fuerte estruendo con un viento feroz.

El tiempo comenzó a trascurrir lento y el sentir algo caliente en mi rostro y parte de mi cuerpo seguido de un olor muy familiar, ese estruendo seguido del extraño viento trajo desgracia y dolor una ves más a este lugar el cual ya fue atacado, en el momento solo me quede mirando a mi salvador el cual veía como poco a poco su vida se acortaba lleve mi mano hacia su mejilla y con un suave rose acaricie su rostro – te agradezco que me salvaras – dije con una voz dulce y con respecto hacia mi salvador, por otro lado podía escuchar podía escuchar muchos gritos y una voz de mando el cual intentaba parecía tener el control de la situación, en mi posición actual mi visión era limitada solo podía escuchar y ver a mi salvador – desde este momento serás uno más de mis sombras y me protegerás desde lo más remoto – fueron mis palabras hacia él mientras su sangre o parte de ella se introducía en mi sombra y la sombra de mi salvador simplemente se oculta en la mía, luego le doy un abrazo y me quedo así hasta que el de su último aliento de vida.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Aleishe el Miér Abr 30, 2014 6:55 pm

No entendia que ocurria ni que pasaba, pero los espiritus que veia huian de mi sin razon cuando les hablaba, como si fuese yo el monstruo y no ellos. El ruido que realizaban me era tremendamente orrendo, pero tras varios intentos me acabe por acostumbrar, al fin y al cabo no era como en el infierno. El tiempo pasó pero yo seguia intentando habalr con ellos. Lo lograse o no por lo menos huian de aquella gente, alomejor eso daba valor a los vivos que se encontraban perdidos.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Jue Mayo 01, 2014 10:36 am

La situación de los dragones reunidos se vuelve por momentos más tensas, y también mucho más gélida. Ninguno de ellos además de Zafira es una criatura que está acostumbrada a las bajas y duras temperaturas de las regiones nórdicas, ellos son dragones con el fuego en la sangre, y dicho fuego comienza a morir y a congelarse en ellos rápidamente.  El plan de los draconicos que intentan llevar a cabo para ayudar a la hibrida de dragón y lobo no está mal, aunque en esa ocasión al intentar ayudarla de ese modo ponen toda su fe en la voluntad de la jovencita ahora transformada por completo en lo que realmente es.


La Sangre Antigua a pesar de todas las penurias sufridas hasta el momento no se da tiempo de descanso y comienza a seguir el rastro de los extraños acontecimientos de manera más firme, su esencia capta a la perfección el origen de muchas de las irregularidades que están ocurriendo en la villa cercana al castillo del oeste.  Logra ella visualizar a una niña sobre los tejados, debe tener aproximadamente unos doce años de edad y porta un espejo que claramente es el objeto que está causando que las almas sean forzadas a ir hacia dicho sitio para luego ser absorbidas por el mismo.
Spoiler:


Dentro de la iglesia el ángel caído tiene sus propios problemas como para percibir otros, por lo que su concentración va pura y exclusivamente para con aquellas criaturas desesperadas que ahora huyen de ella con apenas escuchar su voz. Finalmente luego de un tiempo queda ella sola allí en esa habitación alternativa, si eso hace sentir mejor a las personas o no es algo que tendrá que averiguar ella misma, pero para ello deberá regresar donde yace la gente de manera común y corriente y verlo con sus propios ojos.


En el castillo del oeste la situación es bastante caótica, lo suficiente como para que nadie se fije en la bruja de cabellos rojizos que acaba de emerger desde la propia tumba, como si fuera alguna especie de cuenta de terror o leyenda maligna la mujer sale desde la tierra toda llena de lodo y hielo, se la ve mal, pero claro, es una bruja terrible capaz de matar con su aliento venenoso, bien no se podría ver.  Las fuerzas del castillo están más concentradas en evitar que algo entre al mismo que en evitar a que algo salga, por ello los puntos que defienden de forma estratégica están dispuestos de ese modo. Queda en la dragona en poder aprovechar la formación y defensa del castillo en su beneficio para poder huir, aunque debe tener cuidado claro, que si la ven es más que seguro que tiraran a matar.


En las puertas del castillo poco a poco luego de varios minutos de tensión todo parece quedar bajo control del ejército leal a los Tartare, tanto así que nuevamente los nobles pueden ponerse en marcha al interior del castillo con cierta regularidad.  Se envía ayuda a las víctimas del ataque y se logra salvar a la gran mayoría de ellos. Los nobles sufrieron pocos daños al ser protegidos por sus guardaespaldas y por algunos soldados de la corona, las heridas de la mayoría son más a su ego que a su cuerpo.  Ese es justamente el caso de Natzume quien tiene a un moribundo sobre su persona, alguien que ya no tiene posibilidad de ser salvado. La vampira en un acto de buena voluntad hacia su salvador le regala unas ultimas caricias y unas palabras de agradecimiento, los ojos de dicho joven no se ven tristes, solo ven el reflejo de la hermosa dama que acaba de salvar, puede que ese haya sido su sueño de más joven y ahora finalmente lo cumpla, un final triste pero honrado.  Intenta hablar el joven humano pero no puede, nada sale de su boca que no sea sangre. La vampira aprovecha el lecho de muerte de su salvador para tomar parte de su sangre y hacer parte de esa criatura suya, y luego lo abraza para acompañar en sus últimos momentos a ese joven valiente que cumplió con su deber hasta el final.

Dio su último aliento ese joven y tiempo después llegaron sus compañeros para intentar socorrerlo, pero nada, ya era demasiado tarde. Ayudaron a la joven dama a incorporarse y la empiezan a revisar para asegurarse de que no tuviese lecciones en su cuerpo.

-¿Se encuentra bien señorita?- Las preguntas le llegan desde varios sitios a la vez, la rodean mozas y soldados preocupados por ella, así como muchos otros se dedican a prestar su ayuda a otros nobles por allí presentes.  La llevan de inmediato al patio interior del castillo, básicamente la toman entre varios y la llevan a toda prisa ya que allí es donde estará realmente a salvo.

Los minutos continúan su marcha sin detenerse convirtiéndose en horas, y no hay ningún indicio de lo que puede ocurrir a continuación.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Lun Mayo 05, 2014 9:12 pm

Estaba muy nerviosa ya que no sabría como todo esto terminaría, que sería de esa presencia que me intimido al punto de provocar mi transformación, tengo miedo mucho miedo de esa presencia, los muchachos que trataban de ayudarme se sentían impresionado de mi forma que tenia por mi parte me sentía asustada y nerviosa, podía escuchar bien a los muchachos preguntándose que podían hacer para ayudarme, en eso sentí una extraña energía en uno de ellos y comenzó a caminar hacia mi lugar, su caminar fue lento y calmado pero me sentía nerviosa, cuando él me hablo preguntándome si podía hablar y cuál es mi nombre simplemente moví mi cabeza hacia donde escuchaba su voz y con una voz grave y algo nerviosa – no me encuentro bien – dije, aun me sentía insegura – soy Zafira, Zafira Grandor – dije nuevamente mientras trataba de calmarme.

El simple aletear de mis alas es solo para calmar mis nervios, mientras que estoy pendiente de los guardias ya que ellos esta para atacar primero y luego hacer las preguntas, de cierta forma no pretendo hacer nada en contra de los habitantes pero si ellos me atacan me de defenderme, madre dame fuerzas para seguir adelante – desde la llegada de esa presencia oscura en la noche la cual me hizo abandonar el templo hace que pierda mi cordura – dije con mi voz gruesa y temblorosa.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 05, 2014 10:01 pm

El ataque de los soldados parece venir; con flechas que disparan; pero eso no es nada para aquella que manipula los vientos bajo la piel de oso polar, simplemente movio el abanico que sostiene en su mano y formo otra rafaga que hizo que las flechas perdieran su direccion y fueran disperzadas para cualquier parte menos que dieran a ella. No importa que los soldados se situen en lo alto de las murallas; aun asi no estan a salvo del aire quieto en aquel momento que los rodea, solamente con agitar su abanico nuevamente lanza una seguidolla de rafagas en su direccion buscando descuartizarlos de manera inmediata para que su muerte sea rapida e indolora; pero tambien esta la gente que esta afuera y los soldados que puedan atreverse a venir tambien, es asi como despues de deshacerse de los arqueros y de las flechas molestas es que nuevamente agita su abanico en direccion de los indefensos e inocentes aldeanos y nobles, enfocandose mas en hacer pedazos a los pateticos nobles y luego seguir con los refugiados que estan alli; pero a pesar de todo sigo vigilando a distancia, sabiendo que a pesar que la manipuladora de los vientos es una extension mia, posee conciencia propia, pero yo tengo un as bajo la manga que me permite controlarla por completo y que puedo usar si es que se alza en mi contra y pueda detenerla, pero aun asi al detenerla puedo amenazarla con reincorporarla a mi cuerpo en lugar de darle el regalo de la libertad que al parecer ella deseaba desde antes de ser liberada de mi cuerpo.
El acero de las armaduras no es problema, los soldados piensan que sus cuerpos estan protegidos bajo el metal, pero las junturas de sus armaduras no escapan al filo mortal del aire y del viento que corta la carne como si es que fuese de papel, practicamente es un ejercito de hombres inutiles que no saben como combatir contra algo que no pueden tocar y mucho menos detener por metodos convencionales.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Seikato el Miér Mayo 07, 2014 1:03 am

El joven de cabellera negra y de ropajes descuidados, porque al estar viéndolo pude notar que llevaba una especie de armadura vieja o más bien dañada por el tiempo, cosa que pensé en que si aquel joven pertenecía a la guardia del reino, aun así no me importaba si pertenecía o no, además sabiendo que los guardias andaban demasiado nerviosos por lo que estaba pasando en el pueblo y en distintas partes de este, no entraría en detalles sobre si el joven era o no era un guardia del reino. Lo que sí es que me pareció extraño la manera en que se sentó en el suelo mientras escuchaba lo que decía sobre ayudar a la pequeña. De la nada el dijo en voz alta una palabra que fue y como escuche que era, “La Forza”, y de un momento para otro el suelo en donde estaba sentado él se hundió como si nada, me impresiono mucho la manera en que aquel hacia uso de sus habilidades o eso creía que estaba haciendo. Luego lo vi levantarse y dirigirse de manera calmada hacia la Dragona. Por mi parte me quede viendo desde mi posición lo que hacia el joven para llamar la atención de la chica. Cosa que la pequeña le contesto diciendo su nombre de manera nerviosa, al parecer ella le temía a algo pero no sabía que era, si era a ella misma o algo más.

No pude quedarme de brazos cruzados y decidí acercarme caminando a donde estaban ellos, con cada paso quedaba podía sentir el aire frió cada vez más fuerte, no sabía por cuanto se podría resistir este frió, pero debía resistir como pudiera porque debía ayudar junto con el joven a la pequeña.

-¡¿Que quieres decir con eso?! – Le pregunte elevando un poco mi tono de voz para que pudiera escucharme con claridad, desconocía mucho lo que había dicho la joven y más de esa presencia oscura que hizo que la chica abandonara su templo y perdiera la cordura, pueda que se está refiriendo a la iglesia, ya que antes de encontrármela había pasado por aquella iglesia y por experiencia propia había sentido mucha oscuridad en su interior, tal vez se estaba refiriendo a eso.

-¡¿Te refieres a la iglesia?! – Dije para ver si estaba en lo cierto o no, lo que si es que en esa iglesia habían muchas presencias oscuras y escalofriantes, seguramente paso algo en esa iglesia para que estuviera de esa manera, aunque había algo en el ambiente, aparte del frió que no me gustaba nada, tenía la extraña sensación de que alguien estaba cerca de nosotros pero no podía ver en donde estaba debido a lo oscuro que estaba aquí afuera pero sin lugar a dudas había algo por aquí cera que no me gustaba nada, no quería alarmar al joven y menos a la pequeña sabiendo que estaba transformada en modo dragón y sabiendo que estaba nerviosa no quería alarmarla para nada, era mejor guárdamelo hasta saber que era exactamente lo que estaba pasando por los alrededores.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Aleishe el Miér Mayo 07, 2014 7:06 am

Todo alli era cada vez mas extraño, esos espiritus se esfumaban con terror al verme. ¿como podian temer a un angel? Era algo incomprensible para mi. De echo... todos los seres que habia conocido se reian de ellos o simplemente les ignoraban. Yo no entendia aquella manera de huir. Aun asi continue esperando que algun valiente decidiese hablar conmigo, esperando asi tener respuestas. Pero todo fue en vano.
Cuando me di cuenta estaba sola en aquella dimensión extraña, todos se habian marchado. No quedaba nada. Sin respuestas y con la cabeza hecha un lio cerré los ojos sin temor y volvi al mundo real. Abri los ojos sin dudar esperando encontrarme con algo mejor que antes, esperando ver a la gente mas viva y con menos miedo. Y esperando que aquello haga que la iglesia vuelva a ser una fortaleza como cuando habia llegado. Ya que hace pocas horas sentia que la fortaleza celestial se desmoronaba por momentos. Y quizas ya no podria estar agusto dentro.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Enea el Miér Mayo 07, 2014 7:43 am

Frio, mucho frio tenia el pelo y el cuerpo mojado, la ropa habia tapado mucho, pero no todo lo deseado. Primero saque una mano y lo noté, el olor a libertad, poco despues fui sacando todo lo demas hasta estar completamente fuera de aquel agujero. Al mirar al cielo lo ví, posible causante de mi piel filosa y mi habilidad recien cogida de vivir unos minutos en ausencia de aire. Eclipse seguido de oscuridad y frio. Pero algo alli, en aquel lugar me llamo mas la atención. Los guardias no estaban a mi alrededor, sino luchando contra algo desconocido usando las defensas del castillo. Yo solo podia mirar como peleaban contra un enemigo al otro lado de la muralla. Mis ganas de investigar y dscubrir crecian, pero ahora no era el momento. De hecho era mi momento perfecto para huir y calentarme. Aunque ahora no sentia mucho frio a causa de aquel eclipse y a mi resistencia, cuando el efecto pasara podria acabar teniendo problemas. Asi que me recogí el pelo rojo y lo oculte para la capucha de aquel abrigo invernal, mojado pero efectivo y despues tape el agujero del suelo dejandolo liso y himogeneo. Cuando me tape bien el simbolo de mi brujeria busque un lugar oculto, un lugar en una esquina del muro y bajo las escaleras de una torre. Alli me encoji y en el medio de mi pecho cree una llama con las manos. Poco a poco el abrigo se secaria de dentro hacia fuera y mi cuerpo ocultaria la mayor parte del brillo de aquella llamita pequeña pero calida. De vez en cuando miraba buscando una salida de aquella plaza, pero mientras hubiese batalla fuera, no era mi mejor opción salir. Primero retomar el calor escondida y cuando la situacion cambiara saldria corriendo de aquel castillo lleno de idiotas que no creian en madia y que si veian a alguien usarla lo calificaban de bruja asesina. Si, eso debia hacer, encontrar a esa mujer noble, rubia y con aspecto bondadoso para ensartarle mi daga en su cuello y ver como se desangraria entre su cara de asombro por verme a mi libre y viva. De hecho... ahora estaba afilada, con cualquier parte de mi cuerpo podria hacerla filetes para la cena.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 09, 2014 2:25 am

El frío le aprisionaba, atrofiando sus pulmones, el poder invernal de la chica hacía temblar cada célula de su resistente cuerpo del dragón y a pesar de todo evitaba temblar o cubrirse, pero el vaho humo que salía de su boca demostraba gráficamente que moría de frío y estando cerca de ella el aire que destilaba era aún más gélido y mortal, como si quisiera detener desesperadamente su corazón. Su voz era gruesa, tenebrosa y ronca, tal como la de una dragona; Dante le regalo una sonrisa nuevamente y soltó un suspiro –Bien Zafira, mi nombre es Dante, Dante DíVarguez, quédate quieta, no intentes moverte mucho intentare hacer algo para ayudarte, pero debes resistir un poco más –concedió el mayor mientras buscaba en su morral su mazo de cartas.

La presencia del otro chico se hizo cada vez más cercana hasta pudo escucharle a gran voz. El pelinegro cuando halló su mazo enseguida busco la carta con el nombre del “Il Matto”; El loco, la carta sin número, con el poder de palabras absolutas, el poder de Il Mato reside en sus palabras, todo lo que salga de su boca será hecho, el único problema era que solamente podías musitar una sola palabra o de lo contrario tu deseo jamás se cumpliría.

Probablemente sea eso –le dijo al otro acompañante –algo extraño está sucediendo en este país y lo peor es que todos están desorientados y en pánico, lo mejor sería no involucrarme mucho, pero si alguien viera esto sería problemático, los dragones hemos sido odiados desde tiempos remotos –concluyo el joven poniendo la carta de frente y recitando las palabras “Il Matto”. Su frente mostro una extraña marca y seguido empezó a brillar levantando una gran ola de aire a su alrededor. Dante miro a Zafira y se acercó para tocar la escamada piel de la joven –Zafira, ahora mismo voy a usar un poder más fuerte que el talismán que te puse hace unos minutos, pero no aseguro nada, solamente de daré el tiempo necesario para que puedas controlar tu poder de dragón, si no lo lograste, nuevamente tomaras esta forma y tal vez pierdas la cordura y ataques a gente inocente, pero es la única manera en la que puedo ayudarte –Dante respiro hondo y grito a gran voz – ¡Regresa! –.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Natzume el Sáb Mayo 10, 2014 4:15 pm

El hecho de ver como la vida se alejaba de ese muchacho y también el escuchar su ultimo latido de su corazón cosas que me dio en cierta forma un desagrado ya que ese muchacho dio su vida para salvarme y lo único que puedo hacer es simplemente tener su sombra para que esta me cuide como muchas que ya poseo, en eso los compañeros del joven soldado llegaron y comenzaron a auxiliarlo pero sin mucho esfuerzo el ya había dejado este mundo terrenal mostrando una gran sonrisa en su rostro.

Un grupo de ellos me atendieron y revisaron preguntándome si me si estaba bien – lo estoy y todo gracias a él – dije con una voz triste, luego fui llevada adentro del castillo donde los demás nobles se encontraban, pero la verdad no me sentía a gusta con toda esta gente hipócrita a mi alrededor, me acerque a uno de los guardias que me escolto – al menos puedo saber el nombre de mi salvador ya que gracias a él me encuentro a salvo – es esa parte soy muy agradecida con los que me ayudan o traten bien, en eso otro alboroto comenzó donde escuchaba los gritos de las personas que se encontraba afuera de las murallas, de cierta forma eso me molesta ya que eso puede influenciar en la búsqueda de mi hermana y si tiene problemas le pueden ocasionar mas y hasta la pena máxima y la verdad no quiero eso para ella ya que aun es joven y le falta experiencia de vida.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Kurayami el Dom Mayo 11, 2014 2:14 pm

Mi andar por esa aldea la cual de repente comenzó a helar más de la cuenta, podía ver el vapor de mi respiración, pero aun así mi andar es un tanto cansado por mi falta de sueño y el no descansar adecuadamente, todo esto acumulado en mi me genera una fuerte carga pero el ser que está haciendo este mal me afecta y tengo que evitar que siga con eso, siguiendo el rastro de las almas estas me hace llegar a una zona de casas donde logro ver a una niña la cual aparenta la edad de su hija el cual le impresiona – estando a esa altura es muy peligroso podrías lastimarte – fueron mis palabras hacia la joven mientras la estudiaba, ese espejo el cual sostiene en su mano es uno peligroso y ala ves misterioso ya que son objetos que tiene un poder peculiar – llevas un bonito espejo en tus manos podrías mostéamelo – dije mostrando una sonrisa y a la vez sacaba un kunai el cual escondía en mi mano derecha, en parte comencé a estudia mi alrededor para ver mis oportunidades de llevar a cabo una batalla con la pequeña pero no sé si llevarla a cabo podría ser mi hija.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Lun Mayo 12, 2014 5:36 pm

Pasa el tiempo sin detenerse por nada ni nadie, el tiempo no obedece a ninguna criatura, dioses, mortales y mundos acatan sus ordenes o son destruidos y olvidados por el mismo, tarde o temprano todos ceden o caen ante el paso del tiempo.  La medianoche se hace presente y comienza a sentirse el frio, mucho frio, una noche de verano que pareciese traerá una fuerte helada consigo a toda esa región del Oeste, siendo no raro que se extienda por todo el resto de los territorios de Asbru.

En el castillo todo parece volver a la calma, se da asistencia médica y refugio a los heridos, comida y contención al resto mientras los ánimos a pesar de no ser los mejores ya dejan actuar con completa racionalidad. La joven que parece oriunda de la Dinastia del Dragón confirma que está bien gracias al sacrificio de su salvador y pregunta el nombre de aquel joven soldado que le salvo la vida.

-Alan Cavaller, ese es el nombre de este joven valiente-Le revelan el nombre del joven que la salvo que apenas debe haber llegado a sus veinte años de edad. La llevan dentro del castillo mientras hablan y le ofrecen de comer y beber, muy atentos a ella así como a muchos otros de los importantes de la región Le ofrecen ingresar al interior del castillo, no sabiendo si la cena se llevara a cabo pero al menos dentro de la fortaleza no sufrirá frio y se le asignara una habitación personal si ella así lo necesita donde se le brindara todo lo necesario para alguien de su alcurnia.

Fuera del castillo la plebe es controlada y no parecen haberse percatado en nada ni de la verdadera mente tras el ataque al castillo ni de la bruja que se ha escapado de su encierro. Aunque la segunda debería tener mucho cuidado con las bajas temperaturas que si bien no parece que la enfermaran si ahora posee las propiedades como espada debe saber que el acero puede ser más fácil de romper si esta se encuentra congelado al extremo.
Lo que ve Enea es muchas escaleras desde el lado interior del muro de piedra que llevan a las torres vigías y a la parte superior de las murallas. La mayoría de escaleras que van a las torres están colocadas de forma horizontal mientras las que van a la cima de las murallas están en diagonal, y al ser de piedra son escaleras fijas. Hay otras escaleras de madera sobre el suelo para usar en caso de emergencia, esas se puedan trasportar de un lado al otro pero son muy largas como para ser trasportadas por una sola persona. El castillo le queda como a doscientos metros, y no hay casi arboles de camino por lo que sería fácil que la vieran. No llega a ver mucho lo que hay en lo alto ya que es de noche y se pone cada mas frio y oscura, por lo que su visión está bastante reducida. A la derecha del castillo parece haber caballos y otros animales, mientras que a la izquierda parecen haber barracas para los soldados.


El ángel caído por su lado cansada de no obtener ninguna respuesta ni pista de lo que allí ocurre decide regresar al mundo de los mortales. No encontró ninguna pista que le ayude a comprender o a dar mayor información a alguna persona, simplemente fue una situación extraña en la que se adentro. Ella cerro sus ojos y al abrirlos regreso al salón principal del templo donde había estado minutos atrás, muchas personas están a su alrededor hablándole, tocándole las manos y los hombros.

-¿Me escucha? Responda por favor santo ángel-El ruego de muchos de los presentes se escucha por todo el sitio ya que al parecer Aleishe quedo fuera de sí al adentrarse en el mundo extraño y paralelo a eso donde llego gracias a su extraño don de la visión aguda.

Lo bueno es que si bien están muy preocupados por ella la iglesia parece estar normal, no se ve nada distorsionado ni oscuro, los sonidos se escuchan normales y la gente parece con mas emociones que antes, aunque sean estos miedos y nerviosismo eso es mejor que no sentir nada, como si carecieran de vida en ellos solo deprimidos dejándose estar.


Parece tranquila la noche, o al menos aquellos que tienen un refugio pueden estarse tranquilos, los que no, esos sí que deberían temer. La nieve que empieza caer de los cielos parece aferrarse a lo que toca como abrojos, muy antinatural que la nieve actué de esa forma, como si buscara dañar. Las sombras profundas parecen reptar, y el aire ingresa a los pulmones más fuerte y frio de lo común. Definitivamente una atmósfera de terror y suspenso empieza a hacerse presente en esa noche en el Oeste de Asbru.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Aleishe el Jue Mayo 15, 2014 7:55 am

Cerre los ojos como tantas otras veces para volver a abrirlos y vislumbrar el mundo normal. Pero todo no fue como esperaba, no fue como siempre. Estaba en el mismo sitio, pero al parecer no habia llegado a abrir los ojos y moverme entre dos mundos como siempre. Al parecer habia quedado en una ensoñacion extraña para poder ver mas alla. Era la primera vez que aquello me pasaba. Como una de esas pesadillas, pero habia sido un sueño o habia visto aquello de verdad? Como si mi espiritu hubiera salido de mi cuerpo para ir mas alla de todo aquello.
Pero al ver a tod aquella gente a mi alrededor llamando mi atención vi que todo habia sido cierto. Estaban bien, no como hace unos minutos atras. Eran mas activos que antes aunque podian tener miedo. Pero reaccionaban sin problemas.
-Estoy bien estoy bien... pero debo avisar a alguien importante. Esta pasando algo extraño y ni yo tengo la respuesta...¿sabeis con quien puedo hablar o a donde ir. De paso podriais poneros todos a salvo..no se que puede pasar.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Enea el Jue Mayo 15, 2014 11:29 am

Poco a poco me calentaba con aquella minillama mientras me escondia. Pero no sentia calor ni frio, desconocia mi temperatura. Era bueno ser medio espada. Pero...no me daba confianza. Cuando vi que una parte del abrigo empezo a hechar mas humo del que correspondia a la evaporación de agua pare. Podria quemar el abrigo, o incluso a mi misma sin sentirlo. No notaba agua en el cuerpo, pero debia andarme con ojo.

Apague el fuego y me puse a vigilar a los guardias y a observar diferentes salidas seguras. Estaba practicamente en un callejon sin salida. guardias por todas partes y todo al descubierto. Seria cuestion de suerte que no me descubrieran por el patio. Podria coger algun animal, pero como salir con uno de ellos? generalmente tenian un panico enorme a los dragones. Y con el hambre que podia llegar a tener en un tiempo no seria de extrañar. Estaba en un aprieto, pero por lo menos debia intentar salir de alli sin llamar la atencion. Y no iva a correr por medio del patio. Suspire y me tape con el abrigo lo mas que pude. Despues me levante y me puse a subir escaleras para llegar a la parte superior de las murallas. entre la oscuridad y las sombras esperaba que ningun guardia se diese cuenta de mi. De hecho, si tenia que atacar a alguno con manos y pies no sabia que podia pasar. Asi que me fundiria con la oscuridad en silencio y avanzaría por la muralla para encontrar una salida cercana. Lo unico que me daba malas sensaciones eran los vigias, pero posiblemente con tanta pelea en las murallas no mirasen a otros lugares. Si llegaba arriba cuando mirasen posiblemente seria un hombre mas entre la oscuridad protegiendo aquel castillo.
Subi y en silencio comence a avanzar entre los soldados agachada y oculta, solo una vez mire por un lateral del muro para ver que traia tantos problemas.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 18, 2014 1:20 am



Aves sobrevuelan la iglesia de Asbru todo ralentizado, la gente veía con terror a la mismo, niños lloraban  y los animales huían despavoridos mientras una suave brisa soplo moviendo el cabello de una mujer que estaba en la entrada que poseía una expresión  poco común, odio maldad caos en una sola mirada –aquel día Asbru recordó…lo peligrosos que son los demonios – varios guerreros apuntaban su mirada a la mujer listos para combatir mientras la esencia misma de la muerte  le rodeaba –y lo frágil que es la vida humana…-, el sol comenzaba a ocultarse mientras la gente comenzaba a correr.

500km al norte….

La lluvia incesante no da tregua ni cuartel mientras el feroz galopar de un grupo de caballos resuena por completo en el bosque incesante pese a la lluvia, eran cerca de 15 sonaba  el choque de las placas de las pesadas armaduras que poseían a la cabeza un hermoso  semental blanco que avanzaba más que los demás sobre el se movía salvajemente una coleta rubia  que guiaba a una mujer que hacia avanzar de forma feroz su caballo, portaba una armadura táctica sobre un vestido de un tono purpura  en su mano derecha cargaba una lanza de madera con punta de cierra, en su cinto una espada que saltaba con el galopar y con su otra mano sujetando las riendas del caballo arriándole más –ESOS DESGRACIADOS ATACARON LA VILLA DEL SUR, LLEVAMOS SIGUIENDOLES 3 DIAS- los caballeros se abrían paso entre los arboles del bosque tan finamente cual aves en vuelo, finalmente uno de los soldados a la orilla grito –AVISTAMIENTO AL SUR! SON ELLOS!!!…- Los caballeros que cabalgaban tras ella a diferencia de sus ropas portaban armaduras más complicadas y armas pesadas  como ballestas grandes, cañones y adarvadas, estos asintieron y aceleraron aun mas todos sentían el chocar del agua contra sus rostros y al virarse hacia donde el elemento dijo entre los árboles se vieron 3 seres enormes de piel blanca corriendo a una velocidad considerable, eran mastodontes de gran fuerza llevaban taparrabos y pesadas mazas, al verlos la joven que iba a la cabeza  levanto la mano con la que manejaba al caballo y al bajarla la tropa se dividió, todos llenos de coraje en el rostro se veía la valentía –NO PERMITIREMOS QUE NINGUN MOUNSTRUO ATERRE A LOS CIUDADANOS DE ASBRU!!!- Grito la rubia  mientras se levantaba sobre su caballo con cuidado  entonces una elfa que venía detrás de ella disparo una flecha la cual tenía atada una cuerda  esta se clavo en un árbol y antes de que la cuerda se fuera  la  rubia la atrapo –TODOS RECUERDEN LAS FORMACIONES!!!- sujetando la cuerda la rubia se elevo por la velocidad que llevaba con un efecto rodada, por la forma como la elfa disparo la fleca la cuerda se enrollaría alrededor del árbol sirviéndose de esta fuerza la rubia se elevo  soltándose en el aire aterrizo en una rama desde la cual salto  estaba a nivel de los gigantes  y sus orbes purpura eran feroces –Ahora conocerán el acero del señor de Asbru!!- grito con furia mientras dirigía su lanza al rostro del gigante con un grito de guerra icónico.

-JULIANT SALVATORE THE ANGEL OF DEAD-


Una oscuridad profunda llena de muerte caos  y soledad…una voz grave que susurra nombres sin sentido, lagrimas dolor y un fétido aroma a muerte finalmente unos ojos  tan fríos y moribundos que se acercan y cuando están frente a ti se levanta Juliant agitada respirando con desesperación, está cubierta de sudor, se trato de una pesadilla su rostro  poseía unas muy vistosas ojeras adornando sus parpados, su cabello caía libremente por sus hombros y llevaba un camisón blanco, miraba a sus alrededores como si no conociese donde esta aun presa de la conmoción de la pesadilla, tomo un par de respiros y reconoció la tienda de acampar, la luz del sol comenzaba a filtrarse por una rendija en la entrada de  la tienda, la rubia solo le vio un momento –esta amaneciendo- añadió en un tono bajo y se levanto mas al apoyar el brazo derecho hizo una expresión de dolor, este tenía una venda no había sido sencillo derrotar a los gigantes pero eso no importaba demasiado ahora  dio un par de pasos lejos de su  cama improvisada  observando el sitio, era una tienda  común solo con una mesa su equipo y la cama, camino hasta la mesa y vio sus anotaciones “2 bajas y 1 herido”, definitivamente necesitan diseñar un modo más fiable de matar a los gigantes de las montañas entonces viendo la rendija de la tienda salió a admirar el sol, la cálida brisa matinal  jugó con su cabello mientras esta miraba el sol salir en el horizonte –Cada vez me resulta más difícil dormir, para recuperar algo de energías debo ayudarme de somníferos de hechiceros, posiciones y demás  *suspiro* me pregunto cuándo terminara esto, algo sucede  puedo sentirlo tengo una extraña intranquilidad- dijo para sí misma observando al horizonte y después miro hacia los 2 hombres que montaban guardia, quizá ya era hora de levantar el campamento cumplieron la misión de cazar a los gigantes que destruyeron una villa cercana, llevaba cerca de 2 meses en campaña buscándoles pero finalmente podían volver a casa si se apresuraban volverían para la media noche.

Tiempo después cuando el sol se ocultaba el grupo de la rubia podía divisar a lo lejos la ciudad  a la cual llaman hogar mas desde su caballo la rubia hizo una señal de alto en su rostro se reflejo la duda y el temor, les  tomo un poco más a paso lento y el sol comenzaba a ocultarse dejando poca luz para divisar el camino pero esa no era la preocupación de la rubia
–señora, humo sale de la ciudad- añadió un sujeto de los que la acompañaban, un sentimiento de miedo ensordecedor cimbro a la joven, un escalofrió subió por su espalda cuando su señor partió hace días ella juro cuidar de la ciudad y ahora tras volver de la campaña la ciudad estuvo bajo ataque, su boca se sentía seca mientras se remojaba un poco los labios levanto la mano la escuadra se formo, este aun o no bajo ataque más vale que se den prisa así  el relinchar de los caballos fue estruendoso, seguidos por una carreta se precipitaron de forma veloz a la ciudad a la cual llaman hogar mientras caía el ultimo rayo de sol.

La noche se esparció por el valle, el frio se hacía presente acompañado por un ambiente lleno de muerte, se sentía la tristeza y el dolor en el aire el cuerno de Juliant sonó, la puerta se abrió mientras los caballos entraban velozmente por la ciudad, la rubia se freno al ver  algunas zonas destruidas, estaba lejos de estar triste furiosa por no poder defender lo que ama, sin pasado solo con el ahora su mente esta perturbada, cadáveres se baja de su caballo desenfundando su espada, su voz resuena  mientras un guardia se acerca a ponerle al tanto, la rubia  ve todo como si estuviese en cámara lenta, un demonio causo todo este mal no queda mas que  cerciorarse, en un rápido movimiento le dice a sus hombres que busquen a su familia, amigos ella saca su espada y corre velozmente al castillo, a todo lo que da y aun siente el cansancio del tiempo en campaña pero el latir acelerado de su corazón no era de fatiga era de adrenalina, quisiera reza encontrar a un enemigo para poder vengar la sangre derramada, el lugar esta vacio solo sombras dolor y muerte mientras  el sonido del metal chocando con el suelo  cimbra el silencio, apresurados pasos de una guerrera que vuelve a casa, finalmente se acerca a la zona del castillo, una carreta destruida heridos  aunque se organizan, por primera vez en su vida la rubia se sentía inútil, solo se mordió el labio mientras se quedaba de pie entre los nobles que buscaban refugio
- demonios….e fallado.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Lun Mayo 19, 2014 9:20 pm

En la situación en la que me encontraba me hacía sentir un poco incomoda y con miedo pero los muchachos son otra cosa, no sentía nada de maldad en ellos solo quieren ayudarme y el sentir eso de ellos me alivio un poco, el escuchar a Seikato sobre la iglesia – si provengo de ese lugar – comente con serenidad – una esencia de muerte y oscuridad me izo salir del templo – aun puedo sentir esta presencia pero no tan fuerte como al principio pero esta vez no que pude notar es que ellos tienen frio y la causa que lo ocasiona soy yo, mientras que el otro muchacho me hablaba comencé a regular la temperatura a mi alrededor para no molestarles a ellos o a otro ser vivo. Al escucharlo como se presentaba y de que no me moviera me hacia estar más tranquila – bien me quedare quieta – fueron mi palabras hacia Dante, el hecho de que en ellos siento las presencia de de un dragón lo cual me ayuda mas a sentirme cómoda, el que ellos conversan sobre lo que está pasando y que se preocupen meda a entender que ellos no forman o no tienen conocimiento de lo que está pasando, cuando Dante me explica lo que va a hacer me asusta un poco el hecho de perder la cordura, me quede tranquila y esperando el momento para tratar de volver a la normalidad.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

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