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Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Jue Jul 10, 2014 1:15 am

Tirada de kiel

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Jue Jul 10, 2014 1:15 am

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Enea el Vie Jul 11, 2014 3:00 pm

El castillo estaba en calma, no quedaria mucho para el cambio de guardia, pero parecia que todo salia a pedir de boca para mi. Ya estaba calmada, con una temperatura normal y comida. No sufriria nada por el momento y si salia a luchar estaria a plenas fuerzas con ganas de combatir. Aun asi algo raro paso que alerto a toda la guardia. Al igual que todos yo avance para ver que sucedia. Entonces vi a una mujar rubia con aspecto de guerrera.

Poco tardaron en dejarla pasar sin ningun percance, y entonces volvi con los demas para s eguir descansando y guardando energias. Al parecer ahora aquella chica era de lo que meas se hablaba en aquel lugar, pero yo apenas sabia quien era. Y tampoco es que tuviera mucho interes, los humanos solian vivir tan poco...Aun asi un tiempo despues logre ver a la chica andando por aquellos lugares entre guardias y aprobechando para comer y beber co mo todos nosotros. Quizas tendria una ayuda de una guerrera diestra para luchar contra lo que se acercaba y no solo un grupo de soldados entrenados de manera simple. Pero a ser verdad, nunca habia visto luchar a ninguno de aquellos guardias. Y al parecer aquella chica buscaba algo.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Vie Jul 11, 2014 6:33 pm

Los gritos de odio y los sonidos de batalla cesaron en el oeste de Asbru, pero la sangre y su aroma son perfectamente captables para las criaturas experimentadas. Pero la falta de violencia genera ansias, y muchas incertidumbres juntas sumada a esas ansias puede desencadenar en nuevos y violentos conflictos entre los valerosos sobrevivientes de esa noche fueran quienes fueran.

En el castillo de los Tartare se reciben a muchas personas esa noche, y algunas de ellas son de suma importancia para la región, otras son invitados de honor que llegan en mal momento, pero aun así bien recibidos son, tal es el caso de Natzume y Hilary, dos nobles extranjeras que aunque ellas desconocen la una de la otra ambas están unidas por un fuerte lazo en común, ese lazo es llamado por algunos Hannabi. Mientras la primera da vueltas por el interior del castillo sintiéndose sola y una verdadera extranjera allí la segunda es recibida con agasajos y vino caliente el cual bebe para mantener su cuerpo con buena temperatura. Para ninguna de las dos ha pasado desapercibida la cantidad de refugiados y el destrozo en la ciudad, y es la vampiro la que primera visualiza a la otra, lo cual lleva a un encuentro que puede tener mucho que revelarle a la una y a la otra.

El dragón que yace preso en las celdas del castillo no la pasa muy bien, pero desde que llego a Asbru no la ha pasado nada bien, por lo cual su situación podría decirse que no es tan mala, después de todo donde esta no hace tanto frio como lo hace fuera, y tiene comida para llenar el estomago, aunque no sea de muy buena calidad que digamos tampoco morirá por ello.  Charla el dragón con otros prisioneros del lugar los cuales al igual que él tienen algo de paja donde dormir y comida para alimentarse, agua, un balde donde hacer sus necesidades y una pequeña rejilla para la ventilación. Las historias más comunes son por robo y violación, extrañamente no se escuchan casos de asesinatos por lo cual algunos de los que estar allí tarde o temprano dejaran ese sitio donde se encuentran para lo más probable ser exiliados, o eso es lo que hacen con los prisioneros en la mayoría de los casos.


Tras finalizar la batalla entre hombre y bestia aquel humano que se impuso a su enemigo de forma contundente visualizo a las mujeres y se acerco a ellas demandando saber quiénes son y que hacen allí, además de sermonear a una de las más pequeñas que no se la nota muy bien de salud que digamos, pero al menos tuvo la fortaleza suficiente como para no empeorar de forma inmediata y mortal.  La primera en responderle fue la enviada por el clan Oda quien explico sus motivos, esa mujer es la que tiene a una chica desnuca e inconsciente en brazos. Luego la que parece ser la más joven se hace escuchar, otra extranjera, aunque igual de perdida que los demás que no conocen de nada ese territorio frio y hostil.
A diferencia de las mas chicas allí presentes la enviada por el clan Oda no parece sentirme mal mas allá del frio atroz del que todos son víctimas, pero la chica en brazos de esa mujer levanta fiebre y tiembla mientras esta inconsciente en brazos de la dragón extranjera lo cual da la alarma de que su condición física está empeorando drásticamente.  Ninguno de los presentes sabe mucho de medicina, pero no se necesita ser un genio para reconocer a alguien tan visiblemente enfermo cuando se lo tiene delante de los propios ojos.


Muchos otros comienzan a pagar en Asbru por sus desconocimientos y atrevimientos en esa gélida tierra, el grupo de mujeres guiados por Risty está perdido en el medio de quien sabe dónde, y el frio se aprovecha de ello a más no poder. La nieve cae incesante, gélidas gotas caen de los cielos humedeciendo las ropas y el cuerpo de los tontos que no tienen un buen refugio donde ocultarse mientras el viento golpea fuerte sobre la cara y complica mucho tanto la visión como la facilidad para respirar.  

Una de ellas, la guía para ser exactos da la idea de hacer un refugio para no morir de frio, el problema allí es ¿Refugio con qué? Solo hay nieve allí, no hay hielo para hacer bloques, e incluso habiéndolos realizar un refugio así le tomaría horas sabiendo bien cómo hacerlo, y ese grupo allí presente no parece ser muy oriundo de Asbru ni mucho menos conocer las formas correctas de hacer un refugio en ninguna parte.  Para empeorar la situación tienen una inconsciente, y de a poco comienzan a toser y a tener dolencias en el cuerpo, los estornudos empiezan a aparecer y la mucosidad aumenta, claros signos de resfrío. Así como están no serán de mucha ayuda ni para la súcubo ni para ellas mismas lo cual hace que la situación sea sumamente complicada con claros tintes de mortal.



Algunas criaturas ya encontraron parcialmente o de forma completa su destino en ese día único en Asbru, solo quedan muy pocas vidas que aun se juegan la vida en la complicada y enigmática rueda del destino.


Fuera de juego: El evento va llegando a su final, asi que muchos que están a la suerte del Master han terminado su participación en el final de este evento.

Efreet y Kiel están enfermos al igual que Mimi y Zafira.
Seikato debe tirar Cuerpo completo nuevamente a ver si se despierta rápidamente o pasa a quedar fuera de juego también.

Ánimos a los que quedan que están cerca de llegar al final del evento ^^
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Lans Tartare el Sáb Jul 12, 2014 5:33 pm

Con sus palabras ya dichas en voz alta Lans espero impaciente por respuestas ajenas, manteniendo sus ojos más que nada en la joven desnuda en parte sobre la nieve y en parte sobre la pelirroja. Solo le dijeron “sálvala” sin muchos más datos, y allí solo ve a dos jóvenes en peligro, una de muerte y la otra entrando en ese sendero, y eso lo hace dudar. La primero que responde mientras el espera es la mayor de las presentes, la pelirroja que se nombra a sí mismo como enviada del clan Oda,  la cual está buscando a una rebelde llamada Efreet Oda la cual Lans casi mata hora atrás.

-Así que Efreet Oda, intento un ataque contra mí horas atrás, ella es prisionera en el castillo de los Tartare ahora, y no tengo intenciones de entregársela a nadie, sus crímenes no son excarcelables y tendrá que pagarlos aquí en Asbru-Mantiene la voz en alto mientras se pone al frente de la pelirroja que mirándole bien el rostro se parece mucho a aquella muchacha que lo ataco horas atrás, tanto así que podrían ser parientes, casi casi lo podría asegurar aquel hombre que no se puede concentrar mucho con todas las cosas que le están pasando una detrás de otra.  Luego termino de acercarse también la otra jovencita para hacer saber su sorpresa por el frio y extremo temporal de Asbru, y dio la idea de ir al castillo de los Tartare, aunque señalo mal la dirección en la que se encuentra dicha fortaleza.

-El castillo esta hacia allí-Señalo mas al nordeste de donde señalo la chica-Y depende de su comportamiento o no el que los reciban con los brazos abiertos, ya que por lo que veo todas son extranjeras y no llegan en el mejor momento como para pedir asilo político ni nada que se le parezca-fue hasta claro aquel sujeto que acaba de matar a una bestia varios metros más atrás, y aunque no se ha presentado esta claro que es un caballero, sus armas y armadura deben salir muy caro para que un cualquiera los posea, y para pelear así hace falta estar bien preparado para ello.

-Sera mejor que me sigan, las chicas están bajo mi custodia ahora, y tu, como emisaria del clan Oda mostraras tus papeles que te identifican como tal en la entrada del castillo, y son correctos se te tratara como tal, sino, iras a parar bajo mi espada como lo hizo esa tal Efreet Oda.-Tras esa invitación, o mejor dicho esa orden se saco la gruesa piel de oso pardo que posee sobre los hombros y enrollo a la chica desnuda con ella. Se ve ahora que posee una armadura de acero negro, extraño color para una armadura.-¿La cargas tu o la cargo yo?-Le pregunto a la mujer mientras ya se va girando para ver a la otra chica que porta una lanza en las manos.

-Ven conmigo, o con ella, mejor que te abraces a algo o morirás de frio-Le advierte Lans que se ha quitado su mejor abrigo para proteger el cuerpo de la otra chica que está ya en estado crítico.- La jovencita en mi capa dudo logre sobrevivir mucho mas, pero tu niña aun tienes esperanzas de sobrevivir- Dice bastante serio aquel hombre que cree muy difícil de que la otra joven logre salir con vida de esta.-Sea lo que sea, andando- Ordeno aquel hombre, aunque parece que tendrá que cargarse a mas de una al hombro para que logren llegar sin retraso al castillo de los Tartare y evitar así que la situación se ponga peor para todos.
Spoiler:
Capa en la que envuelve a Zafira

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Seikato el Lun Jul 14, 2014 2:58 am

El frió parecía como fuego, el cual te consumía desde adentro hacia afuera, el cual hace que tengas sueño y llegues a tener que cerrar los ojos pensando en que despertaras de nuevo pero en realidad es lo contrario, si llegas a cerrar los ojos en un clima tan frió como el que estaba ocurriendo aquí, eso era señal de que morirías congelado. Los animales apenas podían llegar a refugiarse de la tormenta helada que acecha en todo el reino, castigando a cada quien que ose desafiarlo y crea cruzar este lugar como si nada, pero estaban equivocados si llegaría hacer tan fácil como para sobrevivir a tal poder climático, aun así las personas entendía a la perfección que no podían salir de sus casas y menos abrir una ventana, pero si ver por esta aunque era inútil ya que el viento y la nieve impedían la claridad total como para ver a alguien ahí afuera, solo era el susurro del viento el cual se escuchaba por todo el entorno, y peor sabiendo que el sol no entra a estas tierras que parecieron ser olvidadas por los dioses. Los niños apenas podían conseguir el sueño y más poder abrigarse bien para no sentir frió, algunas personas trataban de calentarse los cuerpos abrazándose unos con otros, salvo que no era muy útil pero algo es algo. Por otra parte la tormenta se había llevado muchas vidas inocentes o otras no tantos pero aun así era cruel ver a una persona congelada hasta los huesos mas tiradas en el suelo, y al parecer yo iba por ese camino, todo dependía de si mi fuego interior era lo suficiente para volver a la realidad y así poder despertar de este sueño eterno. Fue que de repente algo en mi me hizo abrir los ojos de golpe haciendo que despertara asustado y agitado, dure unos segundos hasta volver en mi y notar la tormenta de nieve y los copos pegar en mi cara.

-¡¿Que demonios?! -Dije alzando un poco la voz pero era porque estaba algo confundido por lo que había pasado, pero poco a poco empezaba a caer en la realidad, recordando que antes de caer dormido estaba peleando con aquella mujer ave y ademas de estar acompañado de aquella joven de cabellos negros quien no sabia si aun estaba por aquí o si estaba viva. Así que la empece a buscar entre en la tormenta que había y ademas por los copos de nieve que caigan me hacían difícil visualizar algo, solo esperaba a que la aun estuviera viva y no congelada, como pensaba.

Entre tanto andar, note algo entre la nieve y lo que parecía ser una especie de tela moverse por causa del viento pero no sabia exactamente que era, fue por eso que me acerque a ver si era lo que pensaba, y así fue, se trataba de la joven que había estado conmigo desde el inicio de la pelea. -¡¡Oye!! ¡¡Estas bine!! - gritaba alto para que me pudiera oír ya que debido al viento y el ruido que había por esto tuve que elevar la voz, la movía con mis manos a ver si reaccionaba pero no veía tal reacción. Fue por eso que la tome con mis manos y la puse como pude en mi espalda para llevarla a un lugar seguro cuanto antes.

Fueron unos pocos metros que pude visualizar una casa de madera, la cual según pensaba estaba abandonada debido a lo que había pasado. Abrí la puerta con mi mano derecha ya que con la otra aguantaba a la joven para que no sé cayera. Estando adentro observe que el lugar estaba solo aunque habían muchas. -Una casa familiar... -Dije, al estar viendo la mesa, los platos, algunos muebles y sillas. Sin mas, y luego de perder unos segundos, me dispuse a poner a la joven en una cama que había para que ella descansara, pero para asegurar de que fuera así, busca una manta para cubrirla, y luego encendí una chimenea que había ahí con un poco de mi fuego, para enseguida al ver que estaba algo encendido le puse unas ramas y algo de madera para que se prendiera un poco mas y así el calor estuviera presente. -Creo que será suficiente con eso... -Comente al estar viendo el fuego por unos segundos, hecho aquello, mire a la joven, y luego me fui caminando hasta pararme enfrente de la ventana para mirar hacia afuera. -¿Hasta cuando seguirá esta tormenta?- Recia lanzando aquella pregunta al aire como si alguien me fuera a responder, pero sabia que no, cosa que suspire un poco con los ojos cerrados y me fui a sentar en una silla para descansar un poco mas.


Última edición por Seikato el Miér Jul 16, 2014 3:14 am, editado 1 vez

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Lun Jul 14, 2014 2:58 am

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Risty Keikodi el Lun Jul 14, 2014 1:09 pm

Estaba viendo como lo de el refugio no iba nada bien la verdad, ya que no se mantenía bien, entonces tenia que cambiar al plan B y era hacer un agujero en la tierra para hacer un refugio bien cubierto usando las mantas que teníamos y hacer un fuego también tapado. Entonces le dije con un tono serio porque la situación no era buena la verdad

- cambio de plan cabemos en a tierra para hacer una especie de refugio cubierto

la situación no iba bien la verdad, ya que ese frió era muy malo y mis dos compañeras estaban enfermas lo podía ver bien en sus caras, sin decir nada fui a por leña, ya que me daba igual que estuviera mojada o no porque con mi fuego mágico encendería igual, así que cuando tenia la leña volví donde estaban y empece hacer un hoyo lo bastante hondo para que no se apagara y deje la leña dentro.

Sin mas dije unas palabras en voz baja y una bola de fuego apareció en mi mano y la lance contra la leña para que ardiera y sin mas acerque a Oda al fuego y así hacerle una señal a la otra chica para que se pusiera cerca del fuego, mientras yo intentaría montar un campamento cerca del fuego, así que también acerque a los caballos y de cabalo saque unas mantas y con ellas intentaría montar al rededor del fuego una tienda de campaña con unos palos largos o ramas, a malas podía poner a los caballos cerca nuestros para que nos dieran calor taparnos con las mantas y estar cerca del fuego si lo de hacer la tienda de campaña no me salia

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Vie Jul 18, 2014 4:06 pm

La noche continua fría y destructiva para el pobre y débil cuerpo de los mortales que habita esa tierra de antiguos dioses, donde las religiones son tan primitivas como las lenguas antiguas y olvidadas que allí aun hoy se mantienen.

Algunos encontraron un rayo de esperanza entre tanta oscuridad que se cernió sobre sus pobres vidas, y una de estas criaturas desgraciadas que pareció de repente abrazar una helada muerte eterna se salvo por un pelo gracias a otro que se salvo por muy poco de conocer ese encantador sueño al que te incita un frio extremo como el de Asbru. Seikato logro recuperarse luego de estar casi por diez minutos inconsciente entre casas abandonadas semi derruidas donde la nieve casi lo sepulto por completo bajo ella buscando darle una muerte indolora.  
El dragón ya despierto y de pie busco a esa chica que lucho contra la arpía al igual que él, arpía de la cual no hay ninguna señal aparente por las cercanías. Al menos si logro encontrar a esa chica enterrada en la nieve casi por completo, justo a tiempo para evitar que muriese por congelamiento ya que parece que ella si está bastante mal a diferencia de él.  La tomo en brazos primero y luego se la cargo al hombro, y tras caminar unos cuantos minutos ingreso en una de las tantas casas que se encuentran en esa parte de la ciudad, allí al menos estarán mejor que a la intemperie. Allí dentro encontró como prender el fuego, y también camas y otras cosas útiles para utilizar.

El dragón  termino sentado sobre una silla, descansando allí luego de una agitada y fatigante jornada donde de seguro nada fue como el espero en un principio.


Muy lejos del dragón y la Sangre Antigua Risty y sus prisioneras aun deambulan sin dirección aparente, quedando cada vez más expuestas a un trágico desenlace de continuar así como van. Las ideas de la súcubo no están siendo para nada acertadas desde que se separo de su amo, y ahora intenta algo nuevo pero que de seguro no tiene idea del cómo llevarlo a cabo, y menos con dos enfermos en su grupo y sin herramientas para trabajar sobre sus ideas y el terreno, de esa forma es muy difícil darle una buena forma a sus planes.  En esta ocasión tras buscar la poca leña mojada y húmeda que tienen en las cercanías se dispuso la súcubo a cavar un pozo con sus propias manos, lo cual tomo muchísimo tiempo, y en especial energía ya que ese esfuerzo físico no le fue nada gratis y menos el hacerlo sola. Un pozo que apenas las cubrió y muy apretadas bajo tierra el fuego que pueden hacer es poco y nada, en especial con ramas húmedas y secas, por ello cuando Risty las encendió una humareda tremenda fue lo que consiguió y se empezaron a ahogar.

Ser explorador es todo un trabajo, y la sirviente de Lans Tartare nunca se tomo el recaudo de aprender algo como eso mientras estuvo en el castillo de su Señor. Esa humareda sumada a la enfermedad de sus compañeras fue peor aún, sin mencionar que la súcubo sigue gastando mana y energía como si nada lo cual más adelante podría llevarla a la falta del mismo cuando lo necesite o a la inconsciencia misma en el peor de los casos, y quedar inconsciente en campo abierto con un clima como ese de seguro significa la muerte mas helada que pueda existir jamás.


Al igual que la súcubo y sus compañeras el príncipe del oeste de Asbru junto a otras señoritas se encuentra a campo abierto, aunque con ideas muy diferentes a la de la súcubo, su idea es volver al castillo de inmediato tomando a las chicas bajo su custodia. A la que estaba desnuda la tapo con su capa, algo que le puede costar muy caro y tarda más de lo estipulado en regresar a su fortaleza, y a la otra, la otra no tiene mucho para ofrecer más que su cuerpo, no tiene nada más. Pero no todo es tan oscuro, cerca de allí se ve, o se distingue al menos la silueta de su montura, ya sea por fidelidad a su amo o por temor a continuar solo no se fue muy lejos de allí, y ese animal ahora provee la oportunidad y el medio perfecto para volver a casa, siendo ahora responsabilidad y decisión de los presentes el tomar esa chance de sobrevivir o arriesgarse a algo más complicado como lo intento hacer Risty horas atrás.


Para algunos parece amanecer, y para muchos otros parece que la noche será eterna, pero algo es seguro, nada es simplemente lo que parece.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Vie Jul 18, 2014 5:45 pm

Un carcelero pícaro, entró mostrando la dentadura con cinismo en la mirada y se acercaba a la celda del dragón con rapidez, los demás presos solo miraban sus movimientos con temor e impotencia, revolviéndose en ellos mismo apartando las miradas más Dante descansaba sobre la paja como si no hubiera nada mejor que descansar sobre ella, el poco aire que entraba por las rejas le hacía sentir cómodo y ventilado para ser una cárcel él se sentía en su propia pieza. El carcelero aporreo los barrotes para despertarle pero este solo giró su cabeza con desidia – ¿Ya es hora de la cena?, ¡genial! – Exclamó feliz esperando su ración más este le miró con desprecio y le apunto – Las chicas del Clan Oda han venido, parece que tienen cuentas que arreglar – el pelinegro lo miro extrañado, hasta que recordó quienes eran, aquel clan que revivió el país de los dragones luego de su destrucción.

Seguro no son conmigo, habrán escuchado de eso pero han pasado 200 años, no hay manera de que recuerden a una leyenda – comentó seguro de sus palabras – además no les he hecho nada para que tengan cuentas que arreglar conmigo – el pelinegro le daba poca importancia a la amenaza del carcelero que enojado hecho a correr del lugar, diciendo que se vengaría tarde o temprano – no entiendo porque tanto odio, si ni quiera saben quién soy – dijo sutil con la cabeza baja. Los Oda tal vez no le conocía y mucho menos se tomarían la molestia de llevarse consigo a alguien que solo ha traído males a la antigua dinastía ¿Pero entonces, qué será de él?

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Vie Jul 18, 2014 6:18 pm

La servidora de la cofradía oda estaba en momentos no agradables no se imagino que el frio en estas tierras seria tan osado y temible por lo que tras pensar un poco  se empezó a plantear si la situación en verdad ameritaba el esfuerzo, es verdad que Efreet es su hermana menor mas nunca se han llevado del todo bien observaba y estudiaba la situacuion, a los presentes y el asunto en particular  cuando el sujeto d ela pesada armadura oscura se acerco a ella  respondiendo su argumento  solo levanto una ceja escuchando sus argumentos…al parecer Efreet se metió en serios problemas  a escuchado hablar del norte y  tras las palabras y tono del sujeto ante el lo confirma, en el norte solo viven barbaros sin educación con actitudes bastante engreídas, si bien están en un momento difícil podría haber esperado a decirle todo aquello en otra ocacion por lo que aun abrazando a la joven se limito a guardar silencio por lo grosero del ssujeto  no tendría demasiado caso añadir algo esperaría a ver bien la situación y de esa forma  actuar o volver al frente de batalla al cual pertenece, cuando este mismo añadió que cargaría a ña joven  ris le vio un momento, ciertamente sentía algo extraño dado la forma como la niña le abrazo quizá salía a flote su instinto materno que como toda mujer del universo también posee mas dado lo sucedido  con la nieve cosa que resulto sumamente extraño no tiene demasiadas opciones por lo que cedió a la niña al sujeto mientras caminaba junto a el abrazándose a si misma tratando de generarse algo de calor, en sus mente maldecía dichas tierras heladas y solo deseaba salir de ellas hasta que finalmente encontraron el caballo del caballero que solo poseía el nombre por la espada y no por los modales necesarios –Y bien?- Pregunto viéndole de reojo.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Vie Jul 18, 2014 7:44 pm

El ver las acciones tomadas por ese humano hacia las demás me hace confiar en el, un simple sacudir de mi cuerpo hace que me incorpore ya que la necesidad de proteger a mi ama es lo principal pero tengo que estar en alerta por lo que suceda en este camino tan peligroso ya que este clima maldito esta afectando todo y a todos donde simplemente saco lo mas oscuro de su corazón en algunas criaturas. Fue el primero en salir del grupo tomando el Staff de Zafira para ir en el camino indicando por aquel humano el cual señala con confianza, estas tierras manchadas de sangre y de muerte ya no son seguras para ella y cuando se recupere tratare de sacarla de aquí aunque ella se moleste con migo.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Vie Jul 18, 2014 7:53 pm

El tiempo pasaba de forma inadvertida para la guerrera de Asbur, su sueño fue intranquilo mientras  estaba recostada en la cama recuperándose, finalmente entre la calidez de los cobertores  sus orbes color purpura se abrieron con lentitud desconocía cuanto había dormido, mas se vio en una cómoda habitación sin armadura  y con solo su ropa, en la cómoda estaba toda su armadura y su espada recargada – ¿que a pasado?- se sentó un momento mientras su cabello caía por su frente  libremente, por su cabeza pasaban los eventos que recordaba con algo de dificultad  todo empeoro cuando se derrumbo en el frio suelo afuera, definitivamente le debía una a  la rubia y a aquel sujeto que la cargo entre sus brazos por lo que aun estando un poco cansada pero mejor se levanto de la cama mientras se acercaba a la comoda donde yacían las piezas de su armadura y se la colocaba de nuevo una vez echo esto salió de la habitación, lo primero era identificar en donde se encontraba por lo que comenzó a estudiar el lugar, estaba en el gran castillo sin duda por lo que ahora buscaría a Natsume para completar su promesa de ayudarle a buscar a su hermana.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Mimi Houllier el Vie Jul 18, 2014 9:23 pm

Me sentía mal el frio me había afectado bastante, tenía que estar limpiándome la nariz a cada rato me, ver a ese hombre de armadura imponente, simplemente me quede callada mientras entablaba una conversación con aquella mujer que sostenía a una muchacha en brazos que aparenta tener mi edad por otro lado el me corrige la dirección del castillo lo cual me hace sonrojar un poco – es verdad no soy de esta tierra la cual parece estar en un mal momento – dije con voz temblorosa – no tengo malas intenciones solo estoy en búsqueda de alguien importante para mí solamente – dije una ves mas mientras los observaba.

Permanecí callada mientras el daba las órdenes hasta que llego al punto donde me dijo que tenia que abrazar a alguien mire a Risefrett para luego a Lans – espero no ser una carga – dije seriamente mientras me acercaba a el, pude ver una bondad en esos ojos negros, una bondad dura pero lo tiene y ver eso para mí es nuevo y fascínate, en mi mundo es muy difícil encontrar esa bondad tan fácil – eres una persona interesante – dije la muchacha tratando de esbozar una sonrisa – soy Mimi Houllier – dije una ves mas mientras permanecía cerca de él.
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Un personaje con esta ventaja puede esconderse a simple vista, las sombras se retuercen a su alrededor, las multitudes lo engullen o solamente tiene un bajo perfil. Nadie parece recordar su persona. Añade +10 a la dificultad para encontrarlo o reconocerlo de manera activa. (Espíritus)

Visión privilegiada (2) [Inherente – Física]
Un personaje con esta ventaja obtienes un dado extra él las tiradas de Alerta siempre que incluyan visión.
Bestias mágicas, draconicos, impíos feéricos y titánicos con esta ventaja pueden ver en la oscuridad.


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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Lans Tartare el Vie Jul 18, 2014 9:34 pm

No tiene ánimos como para andar perdiendo el tiempo Lans, más de uno puede morir en poco tiempo de los allí presentes, y el ahora que se ha desprendido de una de sus mejores prendas tampoco esta ajeno a que el frio del invierno le arrebate la salud y posteriormente hasta la vida. La emisaria de los Oda acato sus ordenes sin rechistar entregando a Zafira en custodia del caballero quien la tomo en brazos, mirando a la otra chica de la lanza de reojo…Cualquier criatura con un arma así sea un niño o un adulto se lo puede considerar un enemigo, y eso Lans lo sabe muy bien, por eso esta tan atento a ella desde el principio.

Comenzó a caminar Lans seguido de la pelirroja y noto a su montura allí cerca sin saber dónde ir, eso hizo sonreír al hombre y lo puso de mejor humor, pues ve en su montura la oportunidad perfecta de sobrevivir.

-Gracias al Master que aun esta aquí este buen animal- Dijo el guerrero mucho más animado, yendo hacia el equino a grandes pasos, acortando lo mas que pudo la distancia de que los separa a ambos. Al llegar donde el animal le beso el hocico como quien besa a un buen amigo, y luego de ello acomodo a la chica en sus brazos sobre el mismo, subiendo tras ella a continuación, y sujetándola lo mejor que pueda contra su pecho.-Esto se está poniendo complicado…-Menciona Lans al ver que son cuatro personas para solo un caballo.-Sera mejor que suban ustedes también, yo iré a pie-Al decir aquello se aseguro de que la chica de pelo azul no se cayera del equino y luego tomo al animal de las riendas, para así comandarlo el mismo a pie. Toma a la chica que se presento como Mimi de la cintura y la sienta en el caballo, la levanto como si nada, y supone que Oda es capaz de montar por ella misma.

-Muy bien Mimi, sube con ella, y con Oda, yo iré a pie…Y espero que no causes problemas, y no me refiero justamente al ser un carga, si no a otra clase de problemas-Levanto un poco la mirada y giro el rostro para verla un momento antes de finalmente hacer lo que tiene que hacer.-Mi nombre es Lans Tartare, hijo del rey de las tierras del oeste de Asbru, Beld Tartare-Así se presento ante ellas, para después simplemente regresar su vista al frente del que parece será su camino. El aliento caliente de ese hombre se condensa en el aire siendo completamente visible para los presentes, pero no por eso deja de actuar, incluso con el cuerpo helado y la armadura que cubre su cuerpo parcialmente congelada muestra signos de flaqueza.

-Ahora echamos a andar-Responde apretando los dientes debido al frio, tiene la certeza de que llegaran al castillo de los Tartare en no mucho tiempo, no en tanto como para que él se muera de frio, no es esa su idea ni nunca lo fue.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 19, 2014 6:15 pm

La emisaria de tierras lejanas ingreso en el castillo tras ser bien recibida, caminaba entre las personas observando todo con atención, a decir verdad su tarea  era muy difícil solo podía guiarse por su corazonada y mujeres rubias  por lo que parecía algo perdida mientras daba pasos entre la multitud, el metal de su armadura resonaba a su andar, lucía un poco cansada mas está acostumbrada a la buena vida en el sentido de que tiene una buena resistencia se ve mas débil de lo que es por lo que aun se siente en forma para su búsqueda  la cual prometió finalizar a toda costa, su expresión era  de búsqueda mezclada con preocupación se había dado cuenta que el frio que azotaba a la región no era muy normal o por lo menos eso le parecía a ella era demasiado fuerte, algo debe estar pasando en ese lugar puede ver el vapor que sale de su boca debido a la baja temperatura  mas cuando se encontraba  sumida en lo mas profundo de sus pensamientos unas palabras llamaron su atención, ella no estaba demasiado al pendiente como para notar que una joven se acercaba a ella tranquilamente  la cual  cuando mantuvo una distancia prudente se refirió a ella ofreciendo su ayuda o al menos eso parece, la caballero rubia giro su vista y le vio sin duda era una joven hermosa  aunque  quizá demasiado joven la caballero solo se giro hacia ella –Saludos Señorita- añadió haciendo una leve reverencia, claramente su asentó era algo diferente al de la región, con un aire británico –Mi nombre es Hilary Hagenhev ciertamente realizo una búsqueda señorita…- añadió respetuososamenté y miro a las demás personas –he venido desde muy lejos Buscando a mi hermana menor la cual fue robada de mi hogar cuando era un bebe…-añadio tranquilamente mientras regresaba su vista a los profundos orbes de la rubia.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 19, 2014 6:38 pm

El clima empeoraba para los jóvenes osados que se atrevieron a subestimar los helados campos de la región norte de Absur no importa el poder que poseas la mano del creador no perdona a los que no toman enserio su entorno, las mujeres de la nación del fuego claramente no contaban con tal frialdad la enfermedad se asomaba en sus cuerpos  cosa que en esos tiempos resulta mortal sus índices de supervivencia claramente disminuían mas y mas, la joven aprendiz de la gran Efreet oda  trataba de ayudar a  la elfa oscura mas en ese momento comenzó a sentirse muy mal  al grado de finalmente desmayarse ante ella quedando a medio trabajo la gran Efreet no lucia bien tampoco y en su mente sucedían demasiadas cosas por lo que la situación empeoraba además de momento comenzaron a toser el humo cubría el agujero la situación empeoraba a cada segundo. 

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Natzume el Lun Jul 21, 2014 9:53 pm

La expresión de la muchacha es de una persona la cual tiene un objetivo y esta concentrado en el mismo, pero verla a ella se me ase familiar como si la conociese de hace mucho tiempo pero es la primera ves que me encuentro con ella, esto se me hace extraño, el responder mi saludo para luego hacer una leve reverencia la que también respondí, su hablar y manera de comportarse es un poco noble para mi gusto su asentó es algo diferente al resto pero tiene una cara muy bonita, cuando escuche que también tiene una búsqueda.

Que coincidencia también ella anda en la búsqueda de su hermana pero esta fue secuestrada cuando era una bebe interesante y a la ves intrigante – valla me imagino que debe de ser difícil su búsqueda – fueron mis palabras con asombro – disculpa mis modales me nombre es Natzume Yamamoto y también estoy en una búsqueda – dije con una voz calmada y relajada – ella llego primero que yo a estas tierra y la verdad estoy preocupada ya que no tengo noticias de ella – mi hablar es muy relajada y calmado mientras permanecía cerca de ella mas una sensación familiar, el tener un tiempo sin su preciado alimento ya le está afectando y en la posición en la que esta se le hará un poco difícil a menos que pueda hablar con alguien de confianza.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Seikato el Mar Jul 22, 2014 1:53 am

El tiempo pasaba y pasaba aunque no supiera exactamente qué hora era, podía sentir que el día pasaba rápidamente, pero no sabía con exactitud como sabiendo que desde que estoy en estas tierras ni siquiera he visto los rayos de sol tocar este lugar, y por lo que veía sobre la tormenta no creía que fuera dar señales aquel sol que todos pensaban que podía aparecer en lo alto del cielo. Solo esperaba que la tormenta bajara un poco su agresividad con estar parte del mundo para ver si podía ir en busca de ayuda para la joven que estaba en la cama, a decir verdad, no sabía si ella despertaría o si lograría hacerlo, aun así debía hacer todo lo posible para ayudarla. Me levante de la silla para quedar erguido y viendo a la joven de cabellos negros, al parecer ella dormía placenteramente o eso creía, era lamentable ante mis ojos negros ver en el estado que se encontraba. –Haré todo lo posible para que puedas recuperarte… -Dije estando ahora cerca de la cama y tomando su mano, luego solté la mano ajena, para buscar algo de agua. –Veamos… -Decía estando buscando entre jarrones algo de agua, hasta que encontré un jarrón que tenia por lo menos la mitad del agua. Rápidamente me acerque a donde estaba la joven para darle un poco. –Bébelo –Dije al estar dándole un poco de agua a ver si lo bebía. Realizado aquello, estire mi mano para agarrar un trapo que estaba en la mesa, y luego mojarlo con un poco de agua para limpiarle un poco la suciedad a la joven que tenía en la cara y en sus brazos, además de romper unas telas para convertirlas en vendas y amarrarlas en sus heridas. –Espero que con esto pueda resistir un poco más… -Comenta al estarla tapando con una manta y así no sintiera nada de frió.

Minutos después me aleje para quedarme mirando por la ventana a ver si encontraba a alguien con la mirada, tal vez una persona perdida en busca de ayuda o solo la esperanza de saber que había alguien vivo además de nosotros dos.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Mar Jul 22, 2014 2:15 pm

Con tantas desgracias y sangre derramada ahora Asbru comienza a tranquilizarse, aunque en el oeste el tema esta difícil de olvidarse e ignorarse cual animal herido parece ocultarse en su cueva a lamer sus heridas, así parece que reacciona su población cuando las personas comienzan a dormirse ya sea porque quieren apagar su mente o porque la fatiga fue tanta que no les permite permanecer más en pie.  

En el castillo del oeste comenzaron a  hacerse los relevos, y la comida ni la bebida faltan allí. Nuevos hombres y mujeres toman los puestos que para ellos han asignado y permiten allí a los anteriores centinelas ir a tomar un merecido y necesario descanso. Hay muestras de afecto varias, en especial risas, palmadas, estrechones de brazos y de manos, así como también algún que otro abrazo mientras se despiden los unos a los otros.
De súbito un cuerno sonó, poniendo en alerta a todos los residentes del castillo. Otros cuernos sonaron en respuesta, y un sonido vino desde la espesura de las sombras, manteniendo en vilo ojos y corazones por saber cuál sería la siguiente respuesta viniese de donde viniese.

-¡Jinetes se aproximan!-Fue el grito de alerta de uno de los centinelas, reafirmado por muchas otras voces casi al momento. Aquellos que iba a ser relevados no se fueron de allí, tomaron otras armas y nuevos lugares, haciendo que las murallas del castillo se tiñan de marrón y negro, de lanzas y arcos por doquier. Volvió a sonar otro cuerno desde las desconocidas sombras, y entonces tres cuernos sonaron a la vez desde el castillo, y luego fueron diez, y luego veinte, y en un momento ya no se entendía cuantos cuernos ni cuantos gritaban, pero a la lejanía los de mejor visión pudieron visualizar el blasón de los Tartare en lo alto, una bandera roja con la zarpa de un oso pintada en negro rasgando el mismo.

-¡Es el príncipe! ¡El príncipe Lans vuelve a casa!-Con ese anuncio dado a gritos todo el castillo pareció despertar, volviéndose frenético ante el arribo del hijo prodigo, único hijo del rey que tras su misión en secreto al fin vuelve a casa en medio del frio y la tormenta. Cuernos y trompetas sonaron de un lado a otro del castillo, y varios jinetes armados salieron disparados como flechas en dirección de aquel honrado guerrero que regresa a su hogar después de tantos riesgos, y de algunos días que parecieron una eternidad. En cortos minutos una veintena de hombres armados y montados a caballo se hicieron visibles para Lans y su comitiva, esos hombres les ayudaran y escoltaran en el último tramo a recorrer hasta el castillo de los Tartare.



En la ciudad resguardado del cruel clima de Asbru Seikato cuida de la Sangre Antigua lo mejor que puede, eso ayudara a la mujer a  despertar más temprano que tarde. No parece estar enferma Kuruyami, su inconsciencia posiblemente sea  a base del daño recibido. Luego de muchos minutos que casi se hicieron una hora o mas de atenciones a la chica allí acostada e inconsciente el dragón con forma humana se puso a ver hacia fuera de esa casa que los refugia con la esperanza de visualizar a algún viajero perdido o a algún soldado que lo pueda ayudar, pero no encontró nada de nada, solo oscuridad y nieve acompañados del sonido del viento, eso es todo lo que pudo ver. Pero se llevo una pequeña sorpresa Seikato al ver que la nieve ahora ya casi no es tormenta, la nevada ahora cae cada vez más despacio y de un modo más lento, incluso los vientos hacen temblar en menor nivel las paredes de la casa, y eso es algo bueno, o al menos parece algo bueno para las personas como él.



Pocos son los que se mantienen despiertos y conscientes en esa zona de Asbru, por lo que no muchos pudieron diferenciar que el sonido del viento trae algo mas consigo, que la nieve parece casi cesar y que por momentos las nubes parecen separarse las unas de las otras dejando ver en esas súbitas ranuras algo del cielo que se encuentra sobre ellos.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Lans Tartare el Mar Jul 22, 2014 5:26 pm

El viaje con dirección al castillo de los Tartare duro para este una eternidad, el esfuerzo de avanzar y avanzar una y otra vez se le hizo eterno. Nieve y mas nieve, blanco y negro por doquier, tropezones y estremecimientos debido a la falta de luz y de calor se repitieron casi constantemente en su decidida marcha hacia el castillo, hacia su hogar. No estuvo muy hablar Lans durante su viaje de regreso al castillo, hasta hablar le consume energías ante semejante clima. Hizo bien en no hacerlo y guardar las fuerzas restantes para cualquier eventualidad, si tuviera que combatir de nuevo tendría el cuerpo atrofiado por el frio, estaría en clara desventaja, en especial si el enemigo no muestra signos de debilidad ante esas inclemencias climáticas. En ese trayecto, luego de bastante tiempo de caminar donde pareció que ese hombre no resistiría el llegar hasta el final se escucho un cuerno claramente, el viento trajo su sonido y este viajo lejos, muy lejos, vaya a saber uno hasta donde fue capaz de llegar el sonido de ese cuerno gracias a los poderosos y helados vientos de esa región. El hombre se detuvo de pronto y alzo su vista al cielo, su rostro pálido apenas puede verse gracias a la capucha que le cubre gran parte de la cabeza y algo del rostro. Se le agrietaron los labios con el frio, y la piel muestra otros signos de haber esta a la intemperie, pero nada de eso importa ya, todo lo importante ahora es alcanzar el cuerno que cuelga de su cintura sujetada por una cadena ligera de hierro.Toma ese artefacto en sus manos ese humano, manos que tiemblan de frio, manos que están cansadas y con sangre cristalizada sobre los guantes, sangre de su enemigo, de su víctima anterior. Con gran esfuerzo lo lleva a su boca mientras alza su vista nuevamente a los cielos que los cubren, y mayor el esfuerzo para conseguir soplar ese artefacto con suficiente fuerza como para que llegase al castillo que parece gracias a esos sonidos que van y vienen más cercano de lo que podrían llegar a imaginar. Después de ello tomo una gran tela que lleva sujetada su caballo, para así hacerla ondear al aire, tanto así que la soltó y voló esta algún tiempo llevada por el viento sin destino alguno. Al tiempo llegaron nuevos sonidos, mas cuernos se hicieron escuchar, y Lans volvió a sonar el suyo nuevamente, y luego de ello los cuernos y trompetas se escucharon a lo lejos mientras la nieve comenzó a decaer su fuerza, llegando más débilmente desde los cielos. Lo mismo sucedió con los vientos que azotaron durante toda la noche anterior y casi todo ese día la región de Asbru, se calmaron de repente, siendo apenas ahora una brisa que remueve por poco los cabellos y la hierba.

Mantuvo ese hombre absoluto silencio, como si se hallara distante, en algún lugar muy lejano, o tal vez no, tal vez esté más cerca de lo que se puede creer, en la comodidad del hogar, en vistas de algún pariente muy querido o en brazos de una tibia amante, puede que esté en todo eso y más a la vez. Varias sombras comenzaron a visualizarse a lo lejos, aunque solo aquellos de buena visión los pueden ver, y tiempo después al cortar distancia rápidamente con ellos son visibles una veintena de hombres a caballo y bien armados, lanzas al aire así como sus estandartes que muestran la misma bandera que mostró Lans momentos atrás.

-Al fin…-Susurro Lans cerrando los ojos, sabiendo que sus aliados llegan a por él, al fin podrá volver a casa después de esos pocos días que parecieron eternos.

No les costó nada volver a casa, muchos hombres armados, caballos, abrigos, agua y manos amigas, todo lo que hombre o mujer que haya estado cerca de la muerte necesita para sentirse vivo una vez más.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Sáb Jul 26, 2014 4:26 pm

El castillo pareció revivir de repente con las buenas noticias que han llegado de último momento, no solo por las noticias que puede traer el príncipe desde la frontera norte, sino que además eso demuestra que está sano y salvo y que se podrá contar con él para poner paz y orden en la región. Lans Tartare y su comitiva fue llevada a toda prisa al castillo en carácter de urgencia, hubo allí para ellos médicos varios y sirvientes para ayudarlos en todo lo que necesitasen, aunque ellos solo necesitan atención medica y un resguardo para descansar, no más que eso.

Varios de los nobles que se hicieron presentes para cenar en el castillo de los Tartare y que se hospedaron allí debido a los ataques y el clima hostil salieron a recibir al príncipe del oeste, y gracias a ello pudieron ver pequeños y tenues rayos de sol que se colaron entre las nueves cada vez mas dispersas en lo alto del cielo. Al poco tiempo estos desaparecieron, el sol se oculto una vez más dejando claro que la nueva noche había llega, y que el día anterior fue tan nublado y oscuro como la noche.

Así paso el tercer día antes del esperado día de la resolución, y también las horas diurnas del cuarto día, llegando ahora el anochecer de esa cuarta noche que revelara el verdadero alcance de los estragos que mancharon Asbru la noche anterior. El Día sin sol ni luna no sería olvidado jamás, seria recordado por sus estragos en todas las buenas gentes de Asbru, y mucho menos el día que llego después, aquel que llamaron Sangre y lagrimas en la oscuridad.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Setsuna Shinomori el Sáb Jul 26, 2014 4:28 pm

Les recuerdo que los que duerman a la intemperie como Risty y su grupo o directamente no hayan dormido en el próximo evento de participar sufrirán penalizadores por fatiga. Aquellos que estén enfermos y no hayan sido atendidos apropiadamente depende de donde estén y como estén empeoraran o mejoraran.

Evento finalizado, muchas gracias por participar, espero les haya gustado y verlos a todos en la continuación de Prologo de una Guerra 4: Sangre y lagrimas en la oscuridad.

Todos ganan 11 puntos de experiencia.

Recuerden que pueden ver los pasos a seguir para hacer uso de su experiencia aquí : http://pkenlared.foroargentina.net/t138-peticiones-de-habilidades

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

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