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Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

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Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Dom Mar 09, 2014 6:28 pm

Fuera de juego: http://pkenlared.foroargentina.net/t85-primer-evento-prologo-de-una-guerra Allí inicio este tema.

Los sucedes que azotan la región nórdica de Asbru se suceden uno tras otro, uno y otra vez sin parar. Hechos aislados, otros en cadena y muchos otros bien planeados, todo se ejecuta en poco tiempo haciendo pensar así que es mas planeado que por casualidad. Vientos de cambio azotan la región entera trayendo situaciones inexplicables e inesperadas. Los acontecimientos que debieron de haberse empezado hace una semana han ocurrido algunos días antes, y otros son completamente una sorpresa que golpea fuerte y duro constantemente a los ciudadanos de la región, y lo que es peor, ahora parece estar afectando la propia tierra y la atmósfera en sí. El día paso y fue un día muy, pero muy pesado. Lo que sucedió en la iglesia ha dejado impactado y atemorizado al pueblo de Asbru, aunque nadie pudo ver realmente que sucedió allí fue terrorífico. Los mas creyentes son los que mantienen su Fe intacta, o incluso más fuerte que antes al saber que el Master los ha protegido del mal, en especial cuando el sacerdote relata a unos pocos lo sucedido y pide de inmediato una reunión con el consejo del rey Beld Tartare.

Cuando se camina por la plaza central de esa zona de la región del Oeste se sienten extraños escalofríos, el viento toca la piel como si las personas no la llevaran puestas y los animales no se acercan al lugar, ni siquiera los carroñeros han ido a buscar su banquete con tanto muerto que hubo el día anterior, muchos de ellos aun sin retirar del cuerpo. Las sombras que se pueden ver en los lugares cercanos a la iglesia son anormales, sumamente terroríficas incluso a la luz del día, lo cual llena de miedo a los lugareños que no tienen ni idea de cómo pueden presentarse durante la noche cuando el frió se haga sentir más sin la luz del preciado sol.



La espada mujer o viceversa quedo encerrada en una especie de cobre enorme varios metros bajo tierra, no le dejaron a Chiara acceder a ella ya que todos la dan por maldita y creen que de esa forma no hará mas daño a nadie. No tienen idea como lidiar con algo así por lo que cuando se enteraron de que el obispo Bishop solicito reunión urgente con el rey se alegraron bastante en parte ya que eso significa que el sacerdote estará allí presente en el castillo esa misma noche. Rara vez hace el rey esperar al sacerdote, por lo que todos están confiados en que esa bruja encontrara su final esa noche cuando el sacerdote les enseñe el modo correcto de destruirla.  Al menos para le héroe del oeste hay un consuelo, el rey la invita a la reunión del consejo privado que se librara esa misma noche en el castillo donde han de asistir ciudadanos ilustres de la región, nobles y personas de altos cargos que llevan delante la gobernación del pueblo.



En la iglesia todo está bastante aturdido, aunque algunos aun mantienen una Fe férrea o mayor al saber que atraparon a la supuesta causante de todo el daño del di anterior, por lo que se espera se le corte la cabeza y se la queme para terminar con todo el daño que ha hecho a las buenas gentes de Asbru. Ese rumor recorre rápidamente el también el refugio cercano al castillo y alrededores ya que una noticia de vital importancia como esa corre deprisa.
El ángel caído pasa muy malos ratos ahora, esa atmósfera cargada de maldad y terror no le hace nada bien. Cada tanto siente como algo o alguien le respira sobre la nuca, una respiración caliente a veces y otras muy gélidas, pero, si presta atención alrededor de ella no hay más que humanos normales, y pocos están cerca de ella como para poder acercarse lo suficiente sin que ella se dé cuenta como para invadir su espacio personal.  Siente muchas veces como dedos huesudos le jalan de las manos y pies llevándole al cuerpo una sensación bastante desagradable, pero allí no hay nadie así, serán personas flacas algunos pero no para ser puro hueso.  Es todo muy raro, y el ángel sabe que ella es una de las afectadas, como si ese demonio que posee su alma estuviera aun allí aun, como si no se hubiera ido y la estuviese molestando desde algún lugar cercano y oculto.


El día pasó rápido y en silencio, llegando ahora el atardecer y con ello el frió. El cielo estuvo nublado todo el día por lo que no hubo luz solar con la cual agasajarse. Las nubes están pesadas, la noche será nublada y con el frió que hace muchos saben que nevara bastante y que no será una buena noche para pasar a la intemperie.  Se forma algo de barro, el roció es frió y la nieve parece que comenzara a caer en breve. Extrañamente no hay ni un ápice de viento, como si el aire estuviese estático o muerto, completamente raro y antinatural.  En ese ambiente la Sangre Antigua no ha pido descansar bien, cada vez que cerraba sus ojos o encontraba algún lugar acorde para descansar espíritus molestos aparecen para hacerle la vida imposible, incluso algunos burlones le juegan bromas pesadas haciendo de ese un día muy, pero muy irritable.


El compañero animal de Zafira está muy, pero muy asustado, ya ha advertido que lo mejor es abandonar esa región y regresar a casa, aunque queda en la híbrida si hace caso al consejo de su compañero o si decide otras cuestiones. Viajar de noche es peligroso, mas con las cosas raras que están pasando por allí y los alrededores. Podría ella sobrevivir de seguro a ese clima frío y hostil, pero el frió y la falta de comida serán el menor de sus preocupaciones una vez se adentre en pleno terreno llano y deshabitado.


Las únicas criaturas que parecen estar dentro de todo “bien” son Saphira y Natzume, parecen que ellas no son afectadas aun por toda esa atmósfera que comienza a concentrarse en la plaza central del oeste. El epicentro de todo ese poder y oscuridad parece encontrarse allí, aunque la iglesia se ha salvado de ello gracias a ser un recinto sagrado.


De mientras muchos se preguntan ¿Donde esta el príncipe del Oeste? No se lo ha visto para nada desde que regreso como un héroe esa noche donde todo comenzaba, y eso hace mal pensar de el ya que al no aparecer por allí pareciera que esta ignorando por completo al pueblo que ha de heredar en años venideros.

FUERA DE JUEGO: Todos aquellos que tengan algún cambio o habilidad modificada con el tiempo, como por ejemplo Enea que cambia de forma de día o de noche, esos personajes tendrán una extraña mezcla de habilidades al no haber sol ni luna. El malestar de esos personajes sera mucho al normal. Tienen el evento ademas sus sentidos mas sensibles, siendo en el caso de los vampiros y licantropos realmente muy molesto.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Aleishe el Dom Mar 09, 2014 7:52 pm

Otra vez estaba alli, en aquel lugar bajo tierra. el lugar donde simplemente tocar el suelo podia quemarte los pies. Ya habia salido de alli, ya no tenia que volver. Todo se habia solucionado. Pero no, alli estaba de nuevo, delante de una oscuridad infinita. Solo una antorcha minuscula iluminaba el camino. Cada paso que daba me quemaba mas los pies, en cambio estaba congelada de cintura para arriba. Las alas no cubrian, ni siquiera estaban en mi espalda. Solo quedaban dos musculos ensangrentados rellenando dos huesos ya inservibles.
andaba por aquel camino perdida, buscando un lugar exacto, al que no llegaba nunca. De hecho, segun avanzaba veia el lugar mas oscuro y siniestro. Dado un momento paré y mire a mi alrededor, alli habia un chico, aquel a quien habia cuidado años atras, se me acercaba esperanzado, cuando empezo a cambiar, a mutar, para convertirse en algo horrible, un demonio. busque mi espada, pero tampoco la encontre. Por ello di la vuelta para correr, alli habia mas demonios, muchos mas, y poco a poco se acercaron a mi para  rememorar aquellos malos momentos. Todos aquellos momentos sacudian mi mente como el peor cstigo posible. Un castigo eterno, hasta que aparecio aquel demonio. Le suplique ayuda de nuevo y me salvo de aquello. Pero de nuevo, tras un tiempo me lanzo de nuevo al mismo lugar, alli me esperaban los demonios, pero esta vez mas llenos de odio y de venganza. Aquello no acababa nunca, todo era peor, y justo cuando iva a ser totalmente devorada desperte del sueño cayendome de la cama.
Estaba sudando y hecha una bola entre las sabanas y mantas. Mire asustada a todas partes, pero no ocurrio nada. Todo estaba en silencio¿que habia pasado?

No tarde en salir de la habitacion con mi abrigo y avanzar hasta la parte baja de la iglesia donde se reunian todas aquellas personas. Al parecer todo seguia igual. aunque...¿que habia sido aquella pesadilla? Se supone que aquel lugar sagrado me protegia¿que habia roto aquella paz? No lo sabia, pero por lo menos habia descansado un rato antes de haber tenido el mal sueño.. Ahora estaba entre aquella gente en busca de fe, pero no era como antes. ahora habia miedo, terror y desconfianza. Eso no era nada bueno, ya que asi era como nacian los demonios en las personas. Me acerque a la gente mas asutada para hacerles comentarios tranquilizadores y darles alfo de fe.
-No teman, seguro todo se arreglara en poco tiempo.

Pero algo raro pasaba a mi alrededor. Notaba alguna respiracion cercana, fria, caliente, dedos cojerme las manos o los pies. Pero no tenia a nadie lo suficientemente cerca para ello. Era extraño y muy desagradable. Busque a mi alrededor al causante, pero no habia nadie. Y no podia moverme bruscamente para llamar la atencion. Por ello me puse el abrigo cubriendome completamente con el, aparentando frio, pero en realidad tapándome de aquellos dedos y respiraciones. Sentia escalofrios, pero no...no podia dejarme vencer otra vez por eso. De hecho, seguramente serian sensaciones provocadas por causa de las pesadillas anteriores. Seguramente con el tiempo se pasarian sin problemas.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Seikato el Mar Mar 11, 2014 1:11 am

Ahí me encontraba parado alrededor de toda la gente, quienes asustados estaban por lo que pasaba, tal vez algún nuevo horror quería tomar como presa este lugar, alguien capaz de producir temor y miedo hacia las personas. Claro que para mí era totalmente diferente, no porque no sintiera el clima tan pesado, tan frio y perturbador, al contrario lo sentía bastante, pero no al grado de caer de rodillas al suelo como ahora veía que una señora mayor había caído en el suelo, algunos se la quedaron viendo con aquellos ojos asustados, aunque enseguida un hombre la levanto, fuerte se veía aquel sujeto, aun así no podía ocultar que su cuerpo estaba temblando, es como si la muerte misma estuviera abarcando todo el entorno.

Ojeaba desde mi posición todo lo que pasaba a mi alrededor, hasta que una voz llamo mi atención, se trataba de una mujer con un abrigo el cual tapaba su figura hablaba con unas personas, la joven trataba con sus palabras darle fe a los habitantes, era algo muy bueno por parte de ella decir aquellas palabras tan motivadoras, pero luego de la dama termino de hablarles, note un extraño comportamiento de la joven, parecía que algo le andaba molestando ya que había mirado hacia todos lados como si buscara alguien, y luego se tapo mas con su abrigo. Me pareció raro su comportamiento y mas la manera en que se tapo, no era porque tuviera frió sino que algo le perturbaba. No podía hacer nada para ayudar a la joven además no era de mi incumbencia, y además estaba algo alejado y de paso no podía moverme muy bien por lo cercano que estaban las personas una de la otra.

(El cielo parece estar apagado…)

Pensaba al estar viendo ahora hacia arriba, el cielo estaba lleno de nubes grises como si fuera a llover en cualquier momento, pero me daba la sensación de que era todo lo contrario, o pueda que me este equivocando. Los susurros de las personas hicieron que apartara la vista del cielo y me enfocara de manera discreta lo que hablaban entre ellos, algunos decían que algo horrible esta por pasar, otros solo tenían esperanzas en que esto se acabara de una vez por todas. Y ahí me quede sumergido entre la multitud de gente, escuchando lo que decían y pendiente de que lo pasaba.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Enea el Miér Mar 12, 2014 4:44 pm

Al parecer nada habia salido como esperaba. Pocas veces me habia topado con cosas asi, y todo por un maldito malentendido. Algo que no habia podido explicar por culpa del dia. Suspire y espere paciente acontecimientos. Al parecer todo iva de mal en peor. Aunque gracias a dios a nadie se le ocurrio partirme en cachos o fundirme y Chiara sabia mi situacion. Me ayudase o no... era cosa suya. Aunque las cosas fueron tan mal que acabe bajo tierra en un baul cerrado. Asi que como tantas otras veces tenia claro que iva a hacer. Pasara lo que pasara ya no podria hacer nada como espada, por ello simplemente me puse a dormir esperando acontecimientos.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Jue Mar 13, 2014 8:42 pm

No era muy de su agrado dejar a la chica enterrada pero, sabia que si hacia algo en ese momento levantaria sospechas y podian acusarle de algo, bien dicen que no debes hacer cosas buenas que parezcan malas y sacar a la espada de bajo la tierra seguro era una de esas cosas.
Acepto la invitacion pues era de su interes saber esos temas que se debatian en dichas reuniones, asi que se apresuro a ir a la hora indicada y presentarse en el sitio ovbiamente con su capucha puesta y ocultando muy bien su rostro, pues pese a que eran nobles y distinguidos miembros era mas que notorio que aun no todos se sentian agradecidos por su compañia, tomo el lugar indicado por su señor y espero pasiente poniendo atencion acada cosa a su alrededor, y al mismo tiempo pensando en como desenterrar a la joven, que aunque culpable o no merecia ser juzgada antes de ser ocondenada a una muerte segura.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Vie Mar 14, 2014 7:26 pm

El ambiente parece estar demasiado calmado; tanta calma precede siempre a algo mucho mas grande; pero a pesar de estar mostrando mi verdadera figura y ademas estar vestida como una noble de la aristocracia pareciera que no suelo llamar la atencion de los demas. El unico episodio que protagonice fue unicamente el de culpar a aquella chica que llevaban como prisionera al interior del castillo como la causante de unas muertes que nunca existieron de soldados que jamas han existido.
Quizas habia llegado la hora de algo mas grande; quizas de hacer que las verdaderas autoridades de Asbru y sus verdaderos heroes tuviesen que aparecer; pero la pregunta es como. Yo sabia de que forma hacerlo; tengo un metodo que podra servir para ello y que ademas podria dejarme fuera de sospecha e impune de todo al estar alli presente pero siendo otro quien lo ejecute; unicamente debia hacer algo fuera de la vista del resto de la gente para asi comenzar nuevamente con las muertes, las muertes de estas personas seran un bello espectaculo de destruccion. Podia sentir como mis poderes iban creciendo en mi y que cambios se producen en mi cuerpo, pero estos cambios son imperceptibles para los que me rodean. - Veo que deseas salir...- Dije para mis adentros como si es que hablara con alguien mas que estuviera en mi interior; tal vez algo que desea salir y manifestarse aqui afuera, podria darle utilidad a ello pero de ser liberado seria fuera de la vista de todos ellos.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Natzume el Sáb Mar 15, 2014 9:06 pm

El día transcurrió rápidamente y extrañamente, a pesar de ser hija de la noche en este despertar tengo varias cosas que me están molestando, a pesar de que es de día todo se ve extrañamente la única luz que veo es de la fogata del sirviente, me acerque a mi baúl y saque ropa adecuada y algo abrigadora, luego me acerque a la puerta y abrí la ventana de mi puerta – aliste el carruaje nos acercamos al castillo – dije con tranquilidad – enseguida señorita – me respondió el, por mi lado comencé a cambiarme tranquilamente.

En el transcurrir de la tarde un carruaje grande negro con bordes dorado en las orillas jalado por 8 caballos negros identificados con el logo de la familia en el pecho con una Rosa con espinas, este mismo carruaje se va acercando hacia el castillo manteniendo una velocidad moderada, en la marcha se puede notar una persona mayor con buena presencia el llevar de las riendas de los caballos al detenerse cerca de unos soldados, este mismo ser se baja del carruaje y se encamina a la puerta donde esta tiene el escudo de la familia tallado en el centro de la puerta, el chofer abre la puerta del carruaje y extiende su mano para tomar la mano de una joven señorita el cual ayuda a bajar del carruaje, la misma muchacha se queda impresionada por todo las personas que se encuentra a su alrededor, el cochero muy respetuosamente se acerca a un de los guardias que están observando a los recién llegados – buenas noche – dice el cochero con educación – mi señora desea hablar con el representante de estas tierras – fueron las palabras del cochero hacia el guardia.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Kurayami el Dom Mar 16, 2014 10:21 am

Tras una noche infernal y un día de espanto ando en mi forma animal para así evitar a los guardias del lugar, pero lo que si le preocupa es esa extraña energía demoniaca que ocurrió en la iglesia de ese pueblo, por experiencia propia se que esos seres son peligrosos y por la advertencia de mi esposo muchos me busca para averiguar el paradero de mi hija, aunque trate de descansar en el día la inquietud y preocupación están en mi mente, pero ya a esta hora el hambre y el cansancio me esta pegando.

En este punto el estar en un lugar tranquilo para descansar y para comer algo pero eso será un caso, mi única opción es ir a donde están los refugiados y buscar algo de alimento de ellos, en esta forma se me hará más fácil conseguir un poco de comida y al mismo tiempo algo de refugio y seguridad, la verdad el estar en este lugar donde hay muerte y demonios me da mala espina, siguiendo mis instintos de mi forma animal comienzo a caminar hacia donde se fueron los aldeanos para resguardarse.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Dom Mar 16, 2014 12:19 pm

El miedo que sentí en ese momento aun lo tengo presente, por primera ves en mi vida me siento tan impotente a pesar de que estoy con Zeit me siento insegura de mi misma y el consejo que el me dio de salir de esta lugar, la verdad me quiero ir pero siento mas miedo de lo que me pueda pasar afuera, aun me tiemblan las piernas y las manos el olor a muerte comienza a impregnar el lugar, tras mi llegada a este lugar fue un gran problema por el hecho de sentir el cuerpo de una persona muerta, el ser lastimada o atropellada por personas que se alejaban de la represión de los soldados por un motivo que desconozco, pero el sacerdote me ayudo y me recibió en la iglesia donde fui atendida par algunas personas amable pero lo que sucedió luego izo que cambiara, el no estar en la iglesia y estar un poco alejada de ella por lo que sentí en la noche donde mi único consuelo es mi compañero mi hermano // Zeit no pienso irme aun no se que podemos encontrar si nos vamos // le trasmití a el mientras me levantaba y tomaba mi staff // bien pero estaré cerca de ti y si me lo pides me alejare para no dar problemas // lo que él me dijo es verdad, el estado de ánimo de esta gente puede ocasionar disgusto pero lo que si se es que por el momento me quedare y si las cosas empeoran me iré de estas tierras.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Mar Mar 18, 2014 2:36 pm

Un personaje sin lugar, sin ser protagonista de alguna novela, sin ser la voz de alguna melodía, sin ser parte de su cuerpo, sin alma ni aliento. El sonido de los cascos del caballo trotar a toda marcha, de sus narices un vaho vapor salía, blanco como la nieve, gris como el humo de un cigarro. A unos kilómetros se hallaba Asbru, una gran ciudad reinada por un buen rey y sus súbditos, un lugar para poder abastecerse y derrochar su dinero, sin embargo debía aprender administrar su dinero, hoy en día ganar un talento de plata era muy trabajoso, el pan de hogaza ya no valía un penique como antes, ahora súbitamente le habían subido el precio a todo, algo le olía mal, Dante podía sentir en su escamada piel el miedo terror infundido en las personas, algo estaba pasando, algo realmente grande se estaba mostrando.

El cielo estaba poblado de nubes grisáceas que opacaban el inmenso cielo, el aire de su alrededor parecía haber huido del lugar, caminaba por la calle principal pero no podía observar nada, no podía ver a nadie, deseaba beber una buena cerveza de raíz o un tarro de excelente vino, extraído de las viñas de Asbru, pero todo estaba hecho un desastre, no había nadie por él lugar, ni una sola alma. Dante no tenía miedo, carecía de ello en esos momentos, pero se extrañaba que esa parte estuviera más vacía que una botella nueva para poner alcohol etílico; el dragón toco el suelo –Luna Piena Sonno –recitó palabra por palabra, entonces todos los recuerdos de aquella tierra desolada vinieron a él. Dante sabía que todo ser vivo tenía recuerdos y aquel suelo tosco y deteriorado, le hablaba claro de los sucesos.

El pelinegro cerró los ojos y al intentar capturar aquellos recuerdos una fuerza repentina lo expulso enviándolo por los suelos hasta irrumpir una casa abandonada y convertir en escombros aquella pared, lo recuerdos recolectados nunca pudo mirarlos, la tierra parecía protegida por una especie de fuerza natural, nunca antes vista. Dante removió los escombros que le enterraban y sacudió sus, ahora, desgarradas ropas – ¡Eh!, esto no es lo que me esperaba. Interesante –espetó el hombre mirando el suelo con una sonrisa ladina. A su olfato no se le puede engañar, el dragón sintió el olor a comida y a humanos reunidos en un solo lugar, entonces emprendió camino hacía aquel lugar.

Debido a la escases del viento, que transportara el olor de humanos, enseguida perdió su ruta. Dante no tuvo más que subir a un lugar lo suficientemente alto para poder contemplar desde allí la gran ciudad y hallar el lugar donde todos se reunían; subió al primer edificio alto que encontró, entre garras y saltos logro llegar a la cima de algún balcón, en donde se detuvo para mirar todo el perímetro que rodeaba la zona. Una voz suave le petrifico, pero parecía no dirigirse a él: “Veo que deseas salir…” entonces sin perder un minuto más descendió antes de ser visto. Para su suerte logro ver el tumulto de gente reunida en una ancha plaza cerca del palacio – ¿Qué diablos sucede aquí? Bueno eso no importa si hay algo para alimentarme –maquinó el indiferente pensamiento del pelinegro, mientras corría sobre los techos rojos, negros y sucios de las casa.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Sáb Mar 22, 2014 12:45 pm

Las piezas de ajedrez con voluntad propia pero atadas a las circunstancias que las rodean deambulan por la región de Asbru buscando hacer su voluntad, o al menos lo más cercano a su voluntad que puedan, algo bastante difícil en la situación actual.  Nuevas piezas aparecen en el tablero, como si estas fueran a ocupar lugares vacíos que dejaron piezas anteriores a estas al desaparecer.

Un joven dragón es el que llega ahora a las frías tierras del norte, raro que los dragones busquen un lugar tan frío y desolado como lo son esas tierras, pero aquellos seres antiguos que pueden adoptar forma humana algunas veces encuentran su lugar en sitios como ese. Rodeado de humanos aquel joven dragón ve y siente en parte los pesares que viven en esa región, como poco se pueden ayudar los unos a los otros en ese frio lugar donde parece que la muerte ha llegado para quedarse. Aquel dragón de apariencia humana fue increpado por los soldados que custodian la ciudad día y noche con preguntas varias en un tono un tanto hostil, pero al no ver nada sospechoso en él lo dejaron ingresar, sin mencionar que ni sus ropas ni su apariencia luce realmente amenazadora. Con el tema de los soldados fuera aquel joven dragón de apariencia humana puede mezclarse con el común de la gente para escuchar lo que hablan y observar la situación de cerca, el frío es atroz, casi tanto como en la región más nórdica de Asbru, aunque si puede saber que el frío es peor dentro de la ciudad que afuera, antes de llegar no sentía ese frió tan oscuro y sobrenatural que siente ahora, es como si la muerte lo estuviera acariciando en cuerpo y alma y le robara el calor de la vida a cada segundo que pasa.
Lo que escucha el dragón allí es mucho malestar, la gente pierde la Fe en los gobernantes fueran cuales fueran, algunos ni siquiera saben sus nombres pero igual los maldicen e insultan, ya se ve que ni Fe poseen y que muchos parecen no querer ni ir a la iglesia a buscar protección divina lo cual siempre es algo malo para un pueblo, mas cuando este está en una crisis a nivel casi catástrofe.



En la iglesia el ángel caído apenas puede conciliar algo de paz, el tormento para alguien que ha unido lo sagrado con lo impío de manera violenta y sobrenatural es atroz, el dolor parece ser algo absoluto por momentos encontrando alivio cada tanto y por pocos momentos. Las personas de allí muchas ya no rezan, y eso es algo que la afecta de sobremanera ya que la Fe de ese sitio es la que le estaba protegiendo de los traumas y males pasados. Sin la Fe que impregnaba todo ese santo sitio ella es como un ser desnudo a merced de toda clase de tormentos y demonios, y no solo eso, sin Fe ese sitio no podrá repeler incursiones de seres impíos como fue la noche anterior donde primero repelió que la impía ingrese a sus anchas, sino que también mermo las fuerzas de un demonio de poderes muy grandes el cual fue expulsado por el sacerdote local el cual está sumamente preocupado al ver como los corazones de la gente se oscurecen y se pierden uno tras otro rápidamente. Zafira siente algo parecido a Aleishe, pero en su caso más que miedo es violencia, es algo extraño siendo ella tan jovencita y de corazón bondadoso que sus partes animales se descontrolen cada tanto. Le duelen las manos cuando las garras de forma involuntaria quieren salirse, lo mismo los colmillos y otras partes de su condicional animal sobrenatural que se descontrolan.
En la iglesia tuvieron alimentos, aunque no tan generosos como los días anteriores, mucha de la comida que tenían se echo a perder de manera inexplicable, incluso alimentos duraderos como los fideos y el arroz se pudrieron y tuvieron que tirar todo a la basura. El sacerdote se ve muy preocupado, como nunca, pero todavía se mantiene firme y orgulloso, amable, esperando con ansias la reunión de esa noche en el castillo del Oeste.


La Sangre Antigua paso una noche nada agradable, los espíritus malditos que llegaron vaya a saber de dónde la atormentaron durante toda la noche. El que posea un cuerpo diferente no puede engañar a las almas resentidas, ellas la encontraran no importa donde se esconda. La noche anterior cada vez que intento dormir la atacaron pesadillas, le rasguñaron los pelos, le echaron lo que pudieron echarle encima haciéndole la vida imposible lo mas que pudieron, para peor allí en ese sitio tienen los espectros mucha fuerza, por lo que no se los puede quitar de encima así como así.
Su andar hacia hacia donde están los refugiados es difícil, sus sombras enloquecen y más de un animal le ladra y muchos de ellos corren tras ella para  morderla de la nada, como si la odiasen rotundamente haciendo que algunos de los lugareños echen piedras y agua helada tanto a ella como a sus perseguidores caninos.

La tierra de Asbru parece haberse llenado de repente de dragones, posiblemente estos seres muy cercanos a la magia y la mística del mundo encuentren últimamente muy interesante los sucesos que ocurren allí en esa región, tan sobrenaturales como pocas veces se han escuchado en años. No fue fácil para Dante el llegar hasta allí, pero de seguro que un sitio como eso llama a su curiosidad, y así fue que su primer contacto con la esencia de la tierra que está pisando fue algo impactante. Los recuerdos de la propia tierra están alterador de forma violenta, el impacto no solo se lo llevo el cuerpo del dragón, su mente y su espíritu también sufrieron el shock del mismo y si sabe lo que le conviene no volverá a intentar algo así en ese lugar hasta que la situación sea al menos de menor turbulencia. Más tarde pudo contemplar a muchas personas, cada cual en diferentes sitios, la mayoría está cerca del castillo, el resto se mantiene cerca de la iglesia o en la iglesia misma. Nota que no es muy inteligente andar por los tejados, primero porque están escarchados, segundo porque según pudo escuchar y ver los soldados tienen orden de arrestar o incluso matar a aquellos que consideren peligrosos o sospechosos de lo ocurrido con anterioridad, por lo que si lo ven yendo de techo en techo le lloverá una gran descarga de saetas y será el fin de la historia para él. Algo mas a tener en cuenta, con los refugiados hay soldados, y si sabe mirar bien notara que varios de ellos hacen muchas preguntas, así que si no está dispuesto a contestar es mejor que evite a la milicia.


Con la noche haciéndose presente el castillo del Oeste intenta mostrarse poderoso, solido y hasta lujoso, esa noche se reunirán las personas de importancia de la región oeste allí y es mejor mostrar lo mejor de lo mejor, en especial en la situación actual donde parece que todo colapsara de un momento a otro. La dragona que su forma de espada comienza a dejar siente cambios no muy normales, sus manos pueden cortar como si tuviera el filo de un arma cortante pero sus manos muestran la piel normal de un cuerpo humanoide ¿Qué está pasando por allí? Algo muy extraño sin duda que jamás antes le había ocurrido. Debería de estarse ella muriendo por asfixia al recuperar su forma humana, pero no es así, incluso no habiendo allí aire ella no muere, su cuerpo tampoco parece agitarse, pero no hay forma de saber si tendrá efectos secundarios el no estar recibiendo aire sobre y dentro del cuerpo durante mucho tiempo.

La impía fuera del castillo mezclada junto a los refugiados puede escuchar que muchos de ellos no están nada felices debido a la situación actual, pero esos que están allí son las mujeres, los ancianos y los niños, son los que reciben menor trato, por ende también son los más sumisos. Su interior siente mayores deseos de salir atraídos por una fuerza superior, deseando ser más poderosos, ser mas malignos. Si bien Saphira no ha estado en la iglesia donde han ocurrido los peores acontecimientos ha sido todo demasiado notorio sobre el final, y eso es algo que no pasa desapercibido para la impía con apariencia humana, como tampoco pasa desapercibido el carruaje que llega al castillo del oeste, ese será el primero de muchos otros que acudirán esa noche al haber una reunión de suma importancia entre el rey del oeste y sus ciudadanos de importancia. Ese carruaje es conducido por una persona mayor que tras presentarse ante loa guardias que rodean el campamento de refugiados hace bajar del mismo a una linda señorita de cabellos rubios, piel pálida y unas vestimentas de lo más finas, dignas de la más alta nobleza.  
Los soldados ya habían avistado tal coche mucho antes de que llegara, y si bien no reconocieron el escudo heráldico que se encuentra en las puertas del mismo son suficientemente listos como para reconocer a gente de la nobleza cuando la ven, al menos los cercanos al castillo están mejor entrenados que el resto en temas de heráldica y etiqueta.

-Señor, bienvenidos al castillo del Oeste- Dijo uno de los soldados usando su mejor etiqueta, y si bien dicta mucho de no ser el mejor es bastante para un soldado- No creo haber visto a dicha señora antes, nunca se nos olvidaría tan grata figura y gracia- Eso si estuvo mucho mejor, casi casi como los cumplidos que podría recibir Natzume en una reunión de la alta sociedad. Más de uno observa la situación, pero nadie se acerca, los soldados saben que deben mantener a la muchedumbre a una distancia prudente de los ciudadanos ilustres de esa región.


Con la llegada de la noche Chiara al vivir en el castillo del oeste puede acceder fácilmente a varios lugares de dicho sitio, y arribar primero que cualquiera a dicha reunión de suma importancia, de vital importancia. Nota mucha luminosidad, bastante limpieza y adornos que solo se usan en esa clase de reuniones, como ciertas armas y vestimentas que bien se guardan para mantenerlas en excelente estado. Hay bastantes antorchas las cuales además de luz dan fuego, y bastante leña para utilizar en las chimeneas y hornos del castillo, de esa manera se trata muy bien a los invitados y residentes de la fortaleza en las noches frías y de suma importancia. Al llegar a la sala de reunión se encontró allí con su rey y señor parado cerca de la chimenea de espaldas a la entrada, por lo que no vio su llegada, aunque los pasos resuenan en la sala al estar solo el allí presente, él y mucha bebida, así como varios platos fríos.

-De todos los asesinos que podrían venir a tomarme por la espalda te aseguro que nunca enviaron a uno tan inocente como tu- Dice muy tranquilo y serio el rey del Oeste, siempre metiéndose con la inocencia de la chica la cual aprecia y estima mucho.- Aunque carece de la habilidad para moverse sigilosamente- Voltea y la mira fijo con una copa de vino en la mano, vestido con hermosas ropas calientes ya que lo que usa no es solo lino, piel de oveja y de oso conforman sus ropas que han sido curtidas y trabajadas para ser suaves y agradables tanto a la vista como para el tacto. -¿Qué sucede? ¿Acaso no vas a darle un abrazo cálido a este pobre viejo? Son las únicas veces que puedo sentir la suavidad y la sensualidad de la juventud en carne propia- Coquetea con ella para incomodarla, algo que suele hacer bastante seguido ya que a ella le hace falta más sonrisas en su vida y no un destino tan serio y amarga como el que suele perseguir casi todos los días de su vida.

Algunos sirvientes entraron acomodando mas detalles sin fijarse en que sucede allí ni de que están hablando, ellos tienen trabajo que hacer y otros asuntos no son de su incumbencia. Claramente todo parece estar listo tanto dentro como fuera del castillo, los caminos están bien preparados y vigilados, y el castillo esta en optimas condiciones, por lo que solo les resta esperar un poco mas por los demás invitados para comenzar la cena y reunión en esa noche sin Sol ni Luna.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Lun Mar 24, 2014 11:23 pm

El andar hacia el lugar donde se encuentran los refugiados es lento ya que aun siento la incomodidad del lugar, por primera ves me siento mal, siento que mi cuerpo quiere cambiar y a la fuerza donde mis manos y dientes me duelen al punto de no seguir mi marcha al punto de apoyarme en mi compañero // Zafira que te ocurre // el me trasmitió pero en ese punto solo trataba de controlar mis transformación, esto es incomodo para mí y es la primera ves que siento esto y solo trato de concentrarme en mantener mi forma humana, por ultimo me arrodille y abrace a Zeit para tranquilizarme y así poder controlarme un poco mas – porque me pasa esto – dije casi en lagrimas por culpa de mi inestabilidad de mis transformaciones.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Seikato el Jue Mar 27, 2014 5:01 am

Luego de que me dejaron ingresar a la iglesia y tras haber escuchado en parte lo que había pasado, comprendí que algo muy grande estaba ocurriendo. Podía sentir el intenso poder de la oscuridad en todo este lugar, al igual que sentía diferentes energías de cada parte de la ciudad, pero solo una que sentí hizo que frunciera un poco el ceño y viera hacia el suelo, era un poder demasiado grande el cual sentía pero no estaba seguro de donde provenía dicho poder ya que este lugar estaba demasiado contaminado de energías oscuras.

(Debe ser por eso que el ambiente está tan intenso…)

Pensé al darme cuenta de que una iglesia como está este tan corrompida por la oscuridad, aunque no estaba muy seguro si aquel poder que sentía era el culpable de todo esto. Todo era tan confuso y de paso creer que un lugar como este ande tan afectado. Me rasque la mejilla derecha con mi índice al no saber qué era realmente lo que sucedía. – Todo esto es tan extraño… - Dije en un susurro bajo para mí mismo, nunca pensé que venir a esta ciudad sería tan atemorizante. No podía negar el hecho de que mi cuerpo empezaba a temblar por el frió y por las energías oscuras que rondaban por los alrededores, es como si la muerte me estuviera tocando con su mano en mi espalda, era una sensación demasiado mala.

-Sera mejor salir de aquí… - Dije, pero antes de poder hacer algo, mi estomago rugió fuertemente, tanto, que unas personas a mi lado se asustaron. – ¡Pero antes debo comer algo! ¡Jajaja! – Decía al estar riéndome un poco a la vez que tenía mi mano en mi nuca.

Enseguida fui en busca de comida, y no tarde en encontrar a una mujer que estaba dándoles comida a los refugiados de la iglesia. Pase caminando por al lado de la joven que estaba abrigada y la cual antes le había hablado a unas personas, no tuve tiempo en mirarla sino que seguí caminando ya que lo único que tenía en mente era la comida. Me sirvieron un poco de sopa en un plato y me dieron un poco de pan, y me fui a comer lo que me habían dado, no perdí tiempo en beber la sopa de un solo trago sin usar la cuchara y comerme el pan de la misma forma, algunos se me quedaron viendo de manera extraña por la forma en que termine de comer y además tan rápido, pero no era mi culpa tenía demasiada hambre y esto apenas me ayudaba a calmar mi estomago que aun no estaba lleno, aun así no podía hacer nada porque viendo un poco a las personas ellos la necesitaban más que yo y sería muy malo de mi parte pedir más comida.

Estando un poco satisfecho, deje el plato en una mesa para irme caminando hacia afuera, los soldados que andaban por ahí no me dijeron nada porque ellos ya me habían visto y además revisado, así que continúe mí andar hacia otra parte, quería averiguar o saber exactamente qué es lo que estaba pasando fue por eso que había abandonado la iglesia, pero tenía que andar discreto y sin levantar tanta sospecha, debía andar con cuidado, no es que fuera hacer algo pero como actuaron aquellos soldados cuando aparecí, no quiera que pensaran que ando haciendo algo malo.

Tras estar algo alejado de la iglesia, note a la distancia a una persona estar de rodillas en el suelo o eso creí pero para estar seguro me acerque con algo de prisa. Al estar más cerca me di cuenta de que algo le estaba pasando.

-¿Te encuentras bien? – Pregunte de manera tranquila a la joven de cabellos azules, no sabía porque ella estaba así pero había algo en ella que me llamo mucho la atención aparte de que ella estaba abrazando a un perro, es porque que tenía la sensación de que la joven no era igual a la demás personas. Me agache para quedar un poco más cerca de la joven y estirar mi mano derecha para tocar su hombro para que se calmara un poco, pero al tocarla sentí una fuerza de su parte tanto que fruncí un poco el ceño y mi mirada se puso seria, era muy extraño con una pequeña como ella tenga tal poder.

(Tal vez no sea una humana…)

Pensé al estar viéndola y esperando a ver si me respondía a mi pregunta.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Aleishe el Vie Mar 28, 2014 2:19 pm

Aveces las cosas no salen como se quiere. Ni si quiera se parecen un poco. La fe en aque lugar se perdia cada vez mas, la comida habia acabado en mal estado de una manera extraña, y encima fuerzas oscuas amenazaban el lugar. Sentia escalofrios y mis fuerzas fallaban, mi cuerpo me avisaba por instinto que saliera de alli cuanto antes.Pero dejar aquel lugar...aquel unic santuario y lugar de proteccion n era lo mas ineligente que podia hacer. Vi a un chico pasar con un aspecto muy curioso, fui a preguntarle algo pero enseguida salio de alli,como casi todos. Ahora a cuestion era ver si podriaver algo mas alla de lo normal. Algo misterioso ahora que llegaba la noche. Asi que mis ojos se volvieron blancos y comence amirar buencando algo que me ayudase a defender aquel lugar y a aquella gente. Opor lo menos ver si habia algo alli a lo que enfrentarse o algo que pudiese amenazarnos. Aunque sabiendo que podria encontrar el mismo infierno si aquellas sensaciones eran algo reales.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Vie Mar 28, 2014 3:28 pm

Un susurro en el viento, el caminar de pies descalzos y una sombra furtiva que se dibuja sobre aquel confuso horizonte desconocedor de su situación. Por unos instantes, la figura embozada se detuvo alzando la vista al cielo, fijando la mirada en aquel suceso como si de un mal augurio se tratase, para después negar por unos instantes con la cabeza y continuar caminando. Detuvo sus pasos casi a la entrada de la ciudad, ante el umbral de unas casas desde donde se desprendía un suave hálito de luz, como tímido recordatorio de que dentro de aquellos hogares había familias regocijándose en la confortable calidez de la chimenea. Aquella imagen en su cabeza, le hizo cerrar su ojo sano por unos instantes a medida en que era transportado a un pasado; más acogedor y agradable, cuando todavía gozaba de la aprobación de los suyos. Sin embargo aquello podía durar demasiado tiempo, había que dejarlo a un lado aunque a veces resultaba difícil. Como burlesco recordatorio de la realidad, un picor se cebó con el lugar donde anteriormente se asentaba su brazo, lo que lo sacó finalmente de su ensoñación para volver a prestar atención al ahora. Con un leve gruñido e ignorando la molestia se dispuso a proseguir caminando. Se adentró con precaución y desconfianza, por calles estrechas y entre las sombras cuando resultaba posible. Todo el lugar apestaba a humanos, notaba la agitación y el miedo en el aire, hasta que un nuevo olor inundó por completo sus fosas nasales: muerte.

Cadáveres alfombraban el suelo, recientes por su aspecto y fuera de las atenciones de carroñeros. No era una buena escena, había vudú del malo involucrado en aquello y él podía darse cuenta. ¿Donde había terminado con aquel viaje? No lo sabía y ese era un hecho desagradable que lo enojaba, sin embargo por el momento tendría que contentarse con salir de aquel sitio maligno sin acercarse demasiado a lo cuerpos. Los humanos nunca le resultaban demasiado confiables y mucho menos ahora que tenía semejante espectáculo macabro a la vista. Locura y autodestrucción eran palabras que saltaban en su cabeza en las ocasiones en las que se cruzaba con ellos, cuando estos salían para cazarlo con horcas y antorchas, bajo la premisa de alguna estúpida superstición o mito. Nunca entendería aquella mayoritaria preeminencia suya cuando parecían vivir con la sed de sangre y la guerra contra el mundo tan arraigadas en sus almas. Quizás por aquello no lograsen trascender más allá de la carne, siendo incapaces de contactar con los antiguos espíritus de sus ancestros del mismo modo que los trols. Musitó  casi por instinto una oración para ahuyentar el mal justo antes de continuar su nocturna andanza, ya que no consideraba adecuado quedarse quieto mucho tiempo en aquella plaza en un momento que parecía tener a todo el mundo en aquel lugar en un estado de agitación. Lo mejor sería mantenerse en movimiento, con un poco de suerte encontrar algo de lo de comer y tal vez descansar unas pocas horas, aunque con aquella situación dudaba que lo dejasen tranquilo si alguien llegaba a darse cuenta de que estaba allí. Con un ligero gruñido, aceptando que aquel riesgo era la opción más viable, se lanzó nuevamente a en su paseo nocturno.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Kurayami el Dom Mar 30, 2014 12:38 am

Mi caminar hacia los refugiados es amarga, animales y personas me atacan, pedradas, agua helada y los mordisco de los animales y para el colmo los espíritus aun siguen molestándome, me siento cansada muy cansada necesito un lugar donde poder descansar además el hambre es una compañera de mal gusto, la verdad mi vida es una desdicha, ser perseguida por señores de la oscuridad que quiere tener a mi hija para arrebatarle su vida, la verdad ya he tenido suficiente de estar escapando pero en este mundo son rara la ocasiones donde puedo hablar con tranquilidad con alguien, por un lado los animales del pueblo y por el otro los refugiados del mismo, por la mor de dios denme un respiro, solo falta que llegue mi esposo y me arme un sermón por dejarlo atrás, y la verdad lo extraño a pesar de ser uno de los guardines de las profundidades, mi andar y mis pensamientos me llevaron a un lugar donde hay algo de vegetación y es un lugar el cual puedo usar para tratar de descansar un poco claro esta si me lo permiten los espíritus chocarreros.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Enea el Dom Mar 30, 2014 2:13 pm

El sueño podia conmigo, y como espada me habia venido bien dormir, mas las horas despues algo raro ocurrio. Me desperto un ligero golpe en la cabeza, aquel me le di por un trozo de madera, alli donde estaba encerrada. Al parecer nada habia cambiado. O quizas si, por que sin saberlo mi aspecto seguia siendo humano. No habia acabado siendo un dragon, y no sabia que luz habia fuera. Por ello era algo extraño.¿que estaria pasando fuera?
Me fui a abrigar un poco mas con aquel abrigo por el frio de aquel lugar bajo tierra y entonces vi como al agarrar un trozo de tela lo desgarre. Era sorprendente¿que me estaba pasando? Era misterioso ver como era parte espada, cortaba como tal, incluso no necesitaba respirar. Eso me debaja una salida clara, una oportunidad unica para salir de alli. Habia oxigeno, el necesario para estar encerrada normal durante horas y horas o el suficiente para crear fuego con el y que aun sobrara en caso de que se me pasara lo que fuese. Asi que sonrei y frote mis manos con fuerza, calentandolas y creando una pequeña chispa. En poco tiempo despues ilumine el lugar buscando el cerrojo de la caja, entonces lo calente con una mano mientras con la otra con cuidado cortaba poco a poco el metal y la madera de alrededor. Estuve un buen rato alli, una hora, quizas mas, el metal era duro y el lugar frio, aveces el fuego se apagaba sin mas, pero luego se encendia y volvia a ello. Finalmente el hierro cedio y con ambas manos empece a mover la tapa hacia arriba, ahora empezaba a abrirse. Deberia salir de alli, la arena estaba poco coompactada, pero cuando saliera fuera deberia subir de una vez. Por ello me quede pensando unos segundos antes de subir definitivamente la tapa para ascender entre la tierra.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Natzume el Dom Mar 30, 2014 3:03 pm

Permanecía con un semblante de seriedad mientras observaba a los guardias, muy dentro de mi me sentí un tanto alagada ya que unos simples mortales presentaron su respeto ante mi aunque no los culpo por su falta de educación, Sebastián se mantiene en calma y mostrando una postura seria – mi señora solicita una audiencia con su Rey – el hablar de Sebastián es calmado y con fuerza, por mi lado simplemente sonreí – disculpen a mi mayordomo el es un poco directo – mi hablar es con suma educación ante los soldados, el simple hecho de pasar mi mano derecha en el brazo izquierdo de el es lo suficiente para que el se haga a un lado y me deje hablar – me gustaría pedir una audiencia con su Santidad pero se que en este momento están pasando por algo difícil – mi hablar asía los soldados es de manera respetuosa manteniendo una compostura muy calmada ante la presencia de todos los presentes.

A parte del protocolo y etiqueta me sentía preocupada por mi hermana ya que ella se adelanto a este lugar para explorar estas tierras pero desde el inicio del caos no la he podido encontrar en la noche pasada y además del la extraña mujer el cual inicio el caos de esa noche, lastima que no la pude ver pero su arte de matar es increíble mas bien lo plasme en un futuro lejano en un cuadro pero eso será en otra oportunidad lo primero es encontrar el paradero de mi hermana nada mas.

Aunque no se como me vallan a tratar en este lugar debo de comportarme de la mejor manera aunque eso no me molesta siempre me comporto de la mejor manera y el hecho de pedir una audiencia es en parte un capricho mío para ver al dueño de estas tierras y en parte prefiero conocerlo en persona y no escuchar a los súbditos hablar en su nombre.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Lun Mar 31, 2014 4:15 am

Un aire gélido, las terrazas cubiertas por blanca y espesa nieve, el cielo opacado y sobre todo las miradas que sintió sobre él; era de esperarse, mirar correr a un joven por los tejados no era normal y antes de ser normal era más bizarro, como si de un ladrón se tratase. Dante se detuvo en seco por el rabillo de sus ojos estudió todo el diámetro, su mirada rotaba 180° y estaba atento a cualquier ataque sorpresa, los soldados ya preparaban sus arcos y sus ballestas para acabar con él; más el chico sonrió burlón –Fatuos, ¿Creen que sus afiladas flechas me lastimarán? –el pelinegro reía para sí, pero hacer el papel del malo en esos momentos no le iba, así que en la primera esquina que sus ojos pudieron captar saltó hacía tierra.

Sorprendentemente aún donde se encontraba, no muy lejos del tumulto de gente el lugar seguía siendo vacío, camino lentamente con su capa algo rasgada por el accidente anterior esperando encontrarse con algún enigma que le mostrara dónde hallar un lugar para reposar. Desgraciadamente los soldados le hallaron enseguida y lo revisaron hasta por debajo de los pantalones, aunque no le gustaba permitió que le catearan, Dante no quería más que un lugar para descansar, beber y divertirse para luego seguir con su viaje. No podía negar que la situación realmente le pareciera intrigante y que el olor a muerte se pudiera sentir a flor de piel, pero el dragón entendía que no tenía nada que ver con una nación de la cual no forma parte; él solo es un mercenario, él es de todo y de nadie.

Se sentía desganado y con su ropa le daba un tono de vagabundo de medio tiempo, sus caras y refinadas ropas ahora eran trapo viejo pues lo soldados le sacaron hasta las botas de cabritilla fina y de hule grueso, andaba con unos harapos del soldado y unas zapatillas desgastadas, como burla le dieron una pechera de hierro frío a cambio de su cálido y suave saco; al mirarse en un charco de agua comenzó a posar, tratando de imitar a los soldados y a sus movimientos militarizados ya que con ese atuendo parecía igual a uno de ellos, solo con mitad de armadura, mitad ropa vieja y de civil. Se detuvo al miraste lo patético que era y además de sentir una presencia que le sorprendió, pero luego se dio cuenta que solo era un pobre animal en busca de vegetación.

– ¿Tu igual estas solo, te han quitado todo? –mencionó el pelinegro estando cerca de aquel animal, que tenía un semblante decaído y marchitado. Dante se inclinó y acarició la cabeza del pequeño animal –Te entiendo, te entiendo muy bien –musitó estirándole una trozo de pan caliente que logro comprar en una panadería clandestina, ¡Le costó una talento de plata! Como para estar criando a un animal desconocido que parecía estar en pena, pero así era el chico, a pesar de ser un hombre de abrumante ira, igual tenía un corazón cálido y sensible hacía el débil –Cómelo despacio, nadie te lo va quitar –al momento de tocarlo Dante, sin antes usar sus habilidades empezó a mirar los recuerdos de aquel animal, entonces entendió sus poderes habían sido alterados y de que aquel animal no era más que una chica con un pasado… un pasado… Se puso de pie y sin  más se alejó del canino. Olía a problemas y realmente serios no quería tener que involucrarse en otro lío sin salida; como escuchar a una chica hablar consigo misma.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por NPC el Miér Abr 02, 2014 11:54 am

Mas y mas jugadores en ese tablero congelado de Asbru se hacen presentes, muchos más conocedores que otros, más afortunados y alegres, de diferentes razas y lugares del mapa, lo cual probablemente llegue a cada uno por diferentes caminos, o tal vez no… Tal vez no importa lo que pase todos terminen con la misma suerte, solo que algunos mas lo sentirán de manera más notoria y veloz.  Muchos creen que no se puede estar peor, pobres ilusos, no saben nada de la realidad cruel del mundo, está cada vez que piensas te da un respiro, una tregua, es solo un engaño para asestar el peor de los golpes, y ese día sin Sol ni Luna les demostrara esa dura verdad del mundo que no es nueva, ha sido así desde el comienzo de los tiempos.  

Alguien que ha nacido con la sangre y carne de los chuta! En su ser debe saberlo mejor que nadie, raza sabía si las hay, sin duda los chuta! Son una de ellas, de las más sabias y más antiguas que ha visto el mundo nacer y caminar por su tierra. Los trolls son algunas de las pocas criaturas que han sentido y visto el poder de los dioses cuando estos moraban en el mismo mundo mortal, pocos los recuerdan y pocos temen como ellos, pues saben lo que fue alguna vez la Era de los Dioses y el Despertar de los tiempos. Su cultura puede sea la más antigua del mundo actual, y hasta tal vez la más completa junto a la de los elfos, aunque claro que nadie en su sano juicio aceptara esa verdad como algo real.  

Entre humanos camina despacio, aunque no todo es humano allí, o al menos no lo parece. Los espíritus alborotados parecen arrimarse al troll, algunos con maldad en sus intenciones, otros con benevolencia, aunque no los puede ver sabe que están allí.  Puede por ahora pasar desapercibido, la noche lo ampara y la reunión que se llevara a cabo esa noche en el castillo es de su ayuda, casi todos los ojos y armas están puestos allí dejando otros lugares un poco más accesibles al sigilo y la cautela.


No muy lejos del troll la Sangre Antigua huye como puede de los constantes ataques que le llegan de todos lados y de diferentes formas, estos hacen de su vida una vida imposible de levar por momentos.  Cuando logro penosamente alejarse un poco de lo peor pudo respirar, aunque ha tenido suerte de cruzarse con alguien al parecer bondadoso, al menos pareció bondadoso por unos momentos antes de que se decida alejarse de ella como todo el mundo.  
Para ellos separarse podría ser lo mejor, después de todo el dragón fue visto por los guardias y en cuanto lo encuentren le recordaran él porque uno no se burla del ejercito encargado de la seguridad de X sitio. Si bien ya le han mostrado sus “buenos modales” nunca se sabe lo que podrían llegar a hacer si se les sigue molestando.  Queda a decisión de cada uno de ellos si busca la compañía ajena o simplemente anda en solitario por esa noche fría y dañina de Asbru.



El otro dragón sin embargo puede andar por ahora sin problemas por la ciudad, una vez requisado no se le encontró nada sospechoso, por lo que hasta ha recibido luego por la tarde comida de mano de los fieles de la iglesia los cuales compartieron con el extranjero lo mas que pudieron a pesar de la mala situación actual de la ciudad. En su andar despreocupado ya que a él aun nada lo ha afectado en verdad se encuentra con una pequeña niña la cual luce bastante mal, se ve fácilmente que algo la apena, pero el saberlo es algo que costara algo de trabajo, o tal vez paciencia con el habla ya que a simple vista no está herida y sus ropas parecen ser las adecuadas para soportar las bajas temperaturas que toman las noches en Asbru.



Extraño es el destino del ángel caído, pero esa extrañeza le concede tal vez habilidades, poderes y circunstancias que otros no pueden alcanzar.  En su represión y miedos Aleishe usa una de sus habilidades únicas, la de poder ver lo que los otros no, y eso le devela a la ángel en forma de mujer que la cosa es mucho peor para ellos que lo que cualquier de los presentes pudiese llegar a imaginar.
Spoiler:
Apenas pudo ver lo que lo demás no algo se acerco a ella con una de sus manos por delante tratando de tocarle el rostro. El sonido de la habitación ahora es completamente perturbador, o al menos así parece por momentos.
Spoiler:


El sitio donde esta cambia de manera paranormal cuando ella usa su visión, algo extraño ya que se supone que solo puede ver lo oculto, su visión en si no hace que la realidad cambie de manera tan drástica como acaba de ocurrir allí en esa iglesia.  Cuando usa su visión es como si fuese jalada a un sitio raro que parece querer llegar donde se encuentra la realidad mortal de ese sitio, puesto que los espíritus allí presentes están todos o la mayoría sobre las personas de la iglesia, como si los abrazaran alimentándose de ellos entre llantos y miedo.
Spoiler:


Aleishe está sola contra esas criaturas tristes y desoladas, todo a su alrededor yace de colores grises y oscuros, y también parece haberse deformado e incluso detenido. Solo los espíritus y ella son los que se mueven allí, los que generan llantos y ruidos escalofriantes algunos, dolorosos otros. Si queda aun algo de Fe en ella este es un buen momento para aferrarse a ella y escapar de esa pesadilla sea como sea.



Lejos de toda esa pesadilla la dragona vive su propio problema, lejos de ser algo tan escalofriante y oscuro, pero con extraños cambios sobre su ser que no entiende y la llenan de dudas.  Viendo los cambios en su cuerpo comprendió que no moriría por la falta de aire, lo cual le permite tomarse su tiempo para actuar e idear un plan para salir de allí. Usando su poder para crear el fuego comienza a quemar parte de la madera y el hierro que forman la cerradura de esa su prisión. Al estar allí abajo durante sus buenas horas esta húmedo y frio, eso hace que le tome más tiempo, aunque no esta tan frio como en la superficie donde el roció comienza a caer de nuevo y el viento corre libre y helado por toda Asbru. Tras un buen rato de calentar tanto la madera como el metal del cerrojo de esa prisión esta comenzó a ceder, tanto el metal como la madera son bastante volubles al fuego, y gracias al extraño filo que poseen algunas partes de su cuerpo término rompiendo la cerradura de la misma así como también candado y algunas cadenas.

Ascender sería algo más complicado, porque allí no hay arena, es tierra húmeda y congelada, y si bien no tiene muchos metros de ascenso ella no es justamente una persona extraordinariamente fuerte como para conseguirlo así como así.



Eso es lo que sucedía allá en el patio interior del castillo, afuera del mismo donde se mantiene a los refugiados a raya sin ser demasiado hostiles con ellos la entrada principal del castillo comienza a verse situada por otra clase de gente, la de posición social que tiene por supuesto sus privilegios.  

Spoiler:




Algunos solo al verlos venir les abren las puertas para que ingresen al castillo del Oeste, otros se detienen a trabar conversación con los soldados antes de avanzar dentro de las inmediaciones del castillo. Cuando el mayordomo de Natzume solicito la audiencia para su señora los soldados allí presentes, o al menos los que los detuvieron a ellos casi se le van encima con cara de muy pocos amigos, sus rostros parecían decir “¿Y quién carajo son ustedes para exigir algo? La rápida intervención de la pequeña y hermosa vampiro hizo que todo se mantenga en calma, haciendo que la etiqueta y las buenas formas no perdieran el terreno que tiene por defecto ganado en los buenos tratos de la alta sociedad.

-El rey Beld Tartare pasa por momento difíciles señora, pero dudo mucho que no posea en su mesa un lugar para un noble extranjero, uno hermoso, educado, y que claramente ha viajado mucho para venir a verle. – Claramente saben al menos que decir esos hombres, y también algunas mujeres, eso es raro de ver, pero allí están las que parecen generalmente damas de compañía con muchos papeles y tina y pluma tomando nota al parecer de los que van llegando al castillo.- Claro que sabe usted que deben mostrarme sus títulos nobiliarios señora al ser usted una clara visitante extranjera- Eso ya se venía venir, en ningún castillo se deja entrar a alguien desconocido así como así, la seguridad es rígida para mantener la seguridad de los nobles y de las buenas personas de dicho lugar la cual está a cargo del anfitrión de turno, en este caso de Belt Tartare.  Una vez presente sus papeles que la habiliten como una noble de algún lugar se le permitirá a esa jovencita ingresar y tomar un lugar en la mesa del rey Tartare, un honor siempre sentarse en la mesa de un rey y tomar un lugar en su corte, alguien con una educación como la de Natzume debe tener siempre en claro que los reyes no dan ese privilegio así como así.

Dentro del castillo, en su interior todo parece listo para agasajar a sus invitados y comenzar una gran velada a pesar de las complicadas circunstancias de la región, pero, para eso está allí en esa noche, para entre comida, bebida y algo de baile después poder encontrar pequeñas y rápidas soluciones al asunto aludiendo a la ayuda de la nobleza del oeste de Asbru, y porque no, de los alrededores también.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Kurayami el Jue Abr 03, 2014 11:32 pm

en mi caminar hacia mi destino una persona se me acerca pero en esta no siento malas intenciones donde comienza hablarme, al principio me pongo a la defensiva pero al sentir su acaricia me trajo una especie de paz que no sentía hace mucho tiempo, desde que llegue a este pueblo él es la primera persona el cual me trata bien además me deja una hogaza de pan y me dice que no me ahoque con él, con lagrimas en mis ojos comencé a comer la hogaza de pan con calma, a pesar de que es un pedazo de pan me sentía en la gloria ya que tenia días sin comer bocado y esto me relaja un poco, cuando termine de comer el pan el ya se alejaba de ella, esa persona el cual no pienso olvidar tiene una deuda de gratitud de mi parte y no descansare hasta pagarle mi deuda pero aun así me apresure para llegarme a esos matorrales para esconderme en ellos y tratar de descansar un poco

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Zafira el Sáb Abr 05, 2014 5:17 pm

Me dolía todo mi cuerpo, sentía como mi parte animal quería salir de mi pero no quería pasar por eso y no es que rechace lo que soy pero si cambio en este lugar a lo mejor me acusan o me matan por lo que soy, Zeit me pasaba la lengua en el rosto podía sentir su preocupación por mi parte, tanto fue mi descontrol de mi que no sentí la otra persona el cual me preguntaba si estaba bien, el simple hecho de voltear mi cara hacia él y verlo con mis ojos en lagrimas y apagados – me duele… - fueron mis palabras hacia el extraño joven, parte de mi rostro mostraba vello y escamas como si algo quisiera salir de ella y la pequeña luchando para evitarlo mientras busca seguridad en su compañero.
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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Natzume el Dom Abr 06, 2014 3:21 pm

La información que menciono el guardia y me agrado saber eso, además de eso pude ver cómo llegaron al castillo varias persona que representan la nobleza de estas tierras, todo eso en parte me emociona y mucho – muy bien no tengo problema con eso – dije educadamente, saque mis papeles con mi escuda familiar y los datos de mi familia, una familia que lleva mucho tiempo inactiva y de tierras muy lejanas – estos son mi documentos – volví a mencionar, la verdad vine a estas tierras para comerciar con los regentes de la misma pero este suceso que ocurrió recientemente y la demás la desaparición de mi hermana no me agrada pero hay cosas que puedo aprovechar en estos momentos para investigar sobre esa persona que llevaba la muerte en su espalda.

Por otro lado solo miraba a la nobleza que entraba al castillo donde ellos a según son lo mejor de la raza y eso para mí es una mentira, la sangre es igual y no importa es estatus social, de cierta forma ellos para mí son alimento pero quién soy yo para reclamar además tengo un mal presentimiento como si algo grande estuviera a punto de suceder


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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Invitado el Dom Abr 06, 2014 6:31 pm

- La noche del incidente -

La tarea ya estaba hecha, lo unico que falta ahora es arreglar un poco las cosas y dejar algo que pudiese seguir causando algo de daño en los alrededores, seria en este momento cuando pondria a prueba parte de las habilidades que he ido ganando con el transcurso del tiempo. Yo seguiria a los aldeanos en la evacuacion hacia un lugar desconocido pero a la vez seguro, en cambio dejaria algo extra en el pueblo. Aun envuelta con la piel de animal sobre mi; sola en el callejon y oculta por la oscuridad, estire mis brazos y de ellos se desprendieron dos grandes trozos de carne que al caer al suelo comenzaron a moverse y retorcerse, comenzando a tomar forma de dos seres humanos. Al terminar, ambas figuras se colocaron de pie sabiendo perfectamente que serian extensiones de mi cuerpo; una de ellas es la manipuladora de los vientos y la la que representa a la nada. Fue alli que les di instrucciones claras a cada una de ellas; para luego quitarme la piel de oso polar que me cubria y entregarsela a la manipuladora de los vientos. - Tomaras mi lugar y cuando llegue el momento atacas el lugar en donde lleven a los refugiados; yo estare con ellos vigilando cada movimiento que haces.- Dije para luego voltearme a ver a la otra figura que salio de mi cuerpo. - En cuanto a ti, puedes recolectar todas las almas que hay en este pueblo, todas aquellas que murieron no descansaran nunca en paz. Tendre una poliza de seguro para mi en caso de que sean atacadas, cuando intenten matarlas se llevaran una gran sorpresa sus captores.- Fueron mis palabras para luego separarme de ellas y uniendome a los refugiados, aparentando ser una mas de ellos.

- La actualidad -
Entre los refugiados podia ver que otros carruajes se acercan al castillo; yo lentamente comence a acercarme hacia la entrada; pudiendo ver que son los nobles los que se van acercando, para que pues ni idea; pero yo no podia ver que es lo que los diferencia a ellos de mi; practicamente paso como uno de ellos sin ningun problema y aun asi ningun soldado se sorprende o se acerca a preguntarme sobre mi status o nada; lo unico que se ve es que les piden unos papeles que practicamente valen menos de lo que tienen escrito en sus hojas. Solo me quede observando como los nobles iban llegando, justo a la orilla del camino a unos cuantos pasos de la entrada al castillo; cuando fue que senti una leve brisa correr por los alrededores. - Ya esta aqui.- Susurre en ese momento cuando lleve mi vista hacia una figura que yo parecia reconocer, pero en ese momento hice como si es que no la conociera; aun asi a primera vista al verse envienta por la piel de oso pareciera que en un primer momento fuese yo misma, pero era lo que habia preparado unas noches atras, cuando el veneno inundo las calles del pueblo matando a cientos de personas.
En ese momento la figura envuelta por la piel de oso polar se fue acercando hacia los carruajes de los nobles que iban llegando y rapidamente al acercarse a uno, saco su mano de entre la piel sujetando un abanico que rapidamente abrio; fue entonces que al agitarlo provoco una gran rafaga de aire que lanzo hacia el carruaje, despedazandolo de inmediato y ademas el aire era tan fino como navajas, lo cual despedazo en varios cortes a sus acompañantes y la escolta que trae. Unos refugiados vieron lo que paso, algunos arrancaron buscando proteccion, otros en cambio salieron valientemente a pelear contra el ser desconocido, solamente armados con azadones y antorchas. El ser bajo la piel de oso polar movio nuevamente su abanico y lanzo una rafaga de aire en direccion de los refugiados que valente pero tontamente salieron a defender a los atacados, pero ellos tambien sufrieron el mismo destino al ser sus cuerpos cortados en pedazos por el aire. Yo al notar esto, actue igual que los refugiados que buscaban huir, comenzando a acercarme hacia los soldados del castillo buscando su proteccion.
Mientras tanto en el pueblo; la representante de la nada se encuentra sobre un techo; con un espejo entre sus manos, apuntando hacia el frente, en el se logra reflejar la luna pero luego de este se destella un leve reflejo, mientras las almas de los recien fallecidos en el incidente comienzan a ser llamadas hacia el espejo, comenzando a entrar en su interior; como si es que fuesen atraidos por algun poder sobrenatural en el.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

Mensaje por Seikato el Jue Abr 10, 2014 11:50 pm

No entendía nada de lo que le sucedía a la joven, solo sé que ella estaba sufriendo por algo pero no sabía exactamente que era, aunque la pequeña dijo que le dolía, aun así no sabía que le dolía. Hasta que note algo en su cara que hizo que cambiara mi preocupación a sorpresa debido a que su rostro mostraba vellos y escamas, era extraño lo que le estaba pasando a la joven pero me di cuenta al ver eso que estaba en presencia de una híbrida, y por lo que ella sufría, es que estaba pasando por una transformación que aun no podía controlar y debe ser por eso que tenía miedo además por el dolor por el cual estaba pasando.

-No dejes que te venza. – Decía, mientras la miraba a la cara y tocaba su hombro con mi mano derecha. – ¡Debes resistir! – Le dije elevando un poco mi tono de voz para que me escuchara y pudiera ella controlar su estado salvaje. Solo esperaba que ella tuviera la suficiente fuerza para lograrlo porque sino su transformación sería inevitable y no sabía muy bien que podría pasar si se transformaba. Y estaba tan pendiente de la pequeña que no vi lo que estaba pasando por nuestros alrededores con las almas de los caídos en las calles. Lo único que tenía en mente era ayudar a la joven y nada más que eso.

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Re: Prologo de una guerra, tercera parte: Un día sin sol ni luna

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